EL SEÑOR DE LA GUERRA

 

Lord of war

Director: Andrew Niccol.

Guión: Andrew Niccol.

Intérpretes: Nicolas Cage, Bridget Moynahan, Jared Leto, Ian Holm, Jean-Pierre Nshanian,

 Pared Burke, Eric Uys, Ethan Hawke.

Música: Antonio Pinto.

Fotografía: Amir M. Mokri.

Francia- EEUU. 2005. 120 minutos.

 

Tráfico de armas

 

Me parece de lo más encomiable que un guionista-realizador como Andrew Niccol abandone la vía de la parábola sociológica o la política-ficción (que se encuentra de forma patente en el sustrato discursivo de sus dos anteriores películas, Gattaca y S1mOne, así como en el libreto de The Truman Show) y se lance con bravura a radiografiar ya sin ambajes genéricos una realidad económico-política-social que, según sabíamos por sus precedentes, le inquieta. Lord of war es un raro ejercicio descriptivo de una de las prácticas más generalizadas y nefandas del comercio transnacional: el tráfico de armas. En los créditos iniciales asistimos –en plano subjetivo- a una explicación tan gráfica como serena del curso de una bala cualquiera, desde su fabricación hasta su destino (en el caso que nos ocupa, alojarse en–y volar- los sesos de un joven africano). A partir de esa magnífica declaración de intenciones, la película nos propone conocer la historia de Yuri Orlof, un inmigrante ucraniano residente en el Little Odessa neoyorquino que cambió su anodina existencia por una gran fortuna mediante la venta ilegal de armas. Quizá la mayor habilidad argumental de Niccol reside en la narración en primera persona por el propio traficante, cuyo retrato –perfilado con brillantez por Cage- se despoja de toda perversidad y se limita a plasmarlo como una persona eminentemente pragmática, una manifestación quintaesencial del capitalista sin aparente maldad ni escrúpulos. Y si esa maniobra argumental me parece hábil –y efectiva- es porque las continuas apostillas en off que Orloff/Cage efectúa a las imágenes van dando cuerpo a la más descarnada crítica a un sistema económico global cuya fiereza e infamia se esconde bajo apariencias tan incoloras como el porte, la voz y los comentarios del protagonista del filme.

 

 

Bosquejos

 

Cierto es que Lord of war no deja de ser una representación quizá excesivamente gráfica del modus operandi de la compraventa transnacional de armas, pero ese sencillo bosquejo de tan intrincada materia parece el modo más efectivo para acercarlo al gran público. En ese sentido hay que agradecer, por lo demás, que en la puerilidad de su dibujo argumental no se eluda la atención a situaciones especialmente sangrantes (la descripción del dictador liberiano –y su hijo-, la práctica generalizada de la corrupción con funcionarios de cualquier gobierno, incluído el americano).

 

 

El mejor negocio del mundo

 

Una de las razones que convierten en inclasificable esta tercera película de Andrew Niccol es la intervención principal de Nicolas Cage en la piel del traficante de armas. He sabido que la realización de una película como ésta, que provoca muchas incomodidades en el seno de un establishment como el americano, fue posible principalmente gracias a la colaboración de Nicolas Cage, cuyo peso en el actual star-system actual auspicia la posibilidad de que cualquier película que protagoniza alcance los cines de medio mundo. En ese sentido, hay que agradecer, admirar a Cage por la osadía de interpretar este papel del “ucraniano impasible” Yuri Orlov, tanto por la solvencia que demuestra ante la cámara como por el riesgo que asume en sede del mismo establishment al que me he referido antes (donde a personas como Susan Sarandon, que son críticas con la política de su gobierno, las convierten en “Bin Laden’s bride”,y cosas por el estilo). Lord of war deja en su epílogo muy a las claras la responsabilidad que el gobierno americano –junto con otros- ostenta en el comercio armamentístico a todos niveles. Aunque no somos pocos los que sabemos que el mejor negocio del mundo es la guerra, agradecemos que voces como la de Andrew Niccol (y como la de Nicolas Cage) se alcen para recordárnoslo. Lo agradecemos porque es necesario y porque, desgraciadamente, temas tan escabrosos como éste nunca pasan de moda.

http://www.imdb.com/title/tt0399295/

http://www.amnestyusa.org/artists-for-amnesty/lord-of-war/page.do?id=1104972

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

S1mOne

 

S1mOne

Director: Andrew Niccol.

Guión: Andrew Niccol

Intérpretes: Al Pacino, Rachel Roberts, Winona Ryder, Catherine Keener, Jay Mohr, Evan Rachel Wood, Mitzi Martin.

Música: Carter Burwell.

Fotografía: Edward Lachman

EEUU. 2002. 118 minutos.

 

       CI-FI

 

       Si en Gattaca ya atisbamos en Andrew Niccol una serie de inquietudes narrativas que, aplicadas al campo de la Ci-Fi, le caracterizaban como un creador más estimulante y original que la (inmensa) media de realizadores más o menos asimilables al género, y sin pasar por alto que el guión original de The Truman Show fue obra suya, en Simone, o mejor S1m0ne –diminutivo de Simulation One-, el guionista y realizador da un nuevo paso y aborda una historia perfectamente incardinable en esa codificación genérica –una vez más, sin necesidad de alardes de ningún tipo en el diseño de producción-, deshojando a partir de una estimulante premisa (la posibilidad que se ofrece a un director sin éxito de disponer de una actriz generada por ordenador -sic-), una parábola/reflexión de múltiples posibilidades y perfectamente compensadas, girando todas ellas bajo la órbita de un tema central: la manipulación. Así, con la catalización del personaje que Pacino compone con habitual solvencia, el filme narra las paradojas que para el star system puede suponer un nuevo paso en el desarrollo de la infografía, pero sobretodo habla de las grandes posibilidades que ofrece una gran mentira cuando consigue colarse en el imaginario colectivo y sobretodo de la absoluta falta de valores de una sociedad capaz de idolatrar hasta la estupidez más delirante ídolos de barro (o de pixeles).

 

      

       Guión vs puesta en escena

 

       Jugando con las posibilidades de la premisa y con el enfoque perenne de esta serie de reflexiones, se van desgranando un sinfín de situaciones, con mayor o menor mala baba, con mayor o menor interés, pero que en todo caso van erigiendo esta sátira social encubierta que en definitiva es la película. Niccol es mejor guionista que realizador, y la asepsia y convenciones de su puesta en escena (que ya conocimos en Gattaca) no parecen la mejor opción para una historia de este corte. Asimismo, se detectan algunos problemas de ritmo. Todo ello nos hace pensar que Niccol haría bien cediéndole a manos más expertas tras la cámara las brillantes ideas que plasma en los libretos de guión –caso de Peter Weir en The Truman Show, por mucho que ambos artistas acabaron teniendo las consabidas “diferencias creativas”-. Por otro lado, acusar cierto rebaje en el desenlace de la película, que prometía un aciago final para el personaje de Viktor Taranski (Pacino), que pasaba a asumir el rol de un Prometeo moderno y devenía víctima mediata de su propia creación. Digo rebaje porque Niccol opta por el happy end, no exento de cierto cinismo, eso sí – Simone reaparece ¡y se pasa a la política!-, pero en definitiva tributario de las convenciones que hábilmente había logrado rehuir, incluyendo una referencia cansina a la rehabilitación familiar que a la postre descubrimos que nos había ido avanzando constante el metraje.

 

      

       Meet the real Simone

 

       A  pesar de este cúmulo de vicios, me parece perfectamente recomendable el visionado de esta S1m0ne, ni que sea por su originalidad y las posibilidades diría que infinitas que el sustrato argumental propone al espectador. Y no quería acabar esta reseña sin efectuar un pequeño comentario sobre algo que me llamó poderosamente la atención al visitar la página web de la película: el link central reza: “Meet the real Simone”, invitando a cliquear. ¿Por qué? ¿Por seguir la broma, una especie de guiño? ¿O más bien en el fondo se trata de clicar por el morbo? Y en tal caso, si clicamos, ¿no nos reconocemos en las ovejas nada descarriadas que aparecen a montones en la película seducidos por la estrella impostada?

http://www.imdb.com/title/tt0258153/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

GATTACA

 

 

 

Gattaca

Director: Andrew Niccol.

Guión: Andrew Niccol.

Intérpretes: Ethan Hawke, Uma Thurman, Jude Law, Xander Berkeley, Elias Koteas, Gore Vidal.

Música: Michael Nyman

Fotografía: Slawomir Idziak

EEUU. 1997. 106 minutos.

 

       Parábola

 

       Lo que parece más curioso de esta Gattaca es la filiación puramente cinematográfica de su historia. No hablo ya de la trama o del desarrollo de la misma, me refiero a que nos encontramos ante un filme de ciencia-ficción en toda regla, de raigambre más o menos discursiva, y en tales casos Hollywood suele recurrir a sustratos literarios (Arthur C. Clarke, Phillip K. Dick, Isaac Asimov) o incluso al noveno arte (The Matrix). Aquí, no: Gattaca (pronúnciese con acento en la primera a) parte de una idea original del propio Andrew Niccol, director del filme, quien vehicula su historia sobre la parábola de la sociedad fascista y las perniciosas estructuras sociales que promueve. Hasta ahí bien, pero la asepsia se acaba merendando todo el punch que la historia podía ofrecer, y el discurso acaba velado al punto de convertir la película en una inofensiva y servil historia de superación personal, por lo demás de lo más manida.

 

 

       Alardes interpretativos

 

       La puesta en escena de Niccol es del todo funcional, sin alardes ni excesos de ningún tipo, apoyándose en todo caso en los decorados diseñados al efecto, a los que intenta hacer partícipes de la narración hasta que ésta se disipa en sus últimos compases. El guión presenta, además de la idea vehicular, diversas soluciones narrativas bastante satisfactorias, que son las que al final sustentan el ritmo de la función y lo salvan de la mecanicidad. Buena parte de ellos, también debe decirse, se apoyan en la magnética presencia de Jude Law, quien consigue hacer aún más interesante el que es de entrada el personaje más matizado de la función y el que nos regala la sustancia dramática más interesante en el desenlace de la cinta.

 

 http://www.imdb.com/title/tt0119177/

http://www.auladecine.com/recursos/gattaca.pdf

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.