LA HUMANIDAD EN PELIGRO

Them!

Director: Gordon Douglas.

Guión: Ted Sherdeman y Russell S. Hugues,

basado en una historia de George Worthing Yates.

Intérpretes: James Whitmore, Edmund Gwenn, Joan Weldon, James, Arness, Onslow Stevens, Sean McClory.

Música: Bronislau Kaper.

Fotografía: Sidney Hickox

Montaje: Thomas Reilly

EEUU. 1954. 91 minutos.

 

En la era atómica

Nos hallamos ante uno de los máximos exponentes tanto del género fantástico de la década de los cincuenta como del sistema de producción de películas que denominamos serie B (junto con títulos –de cine fantástico y serie B- como The Incredible Shrinking Man, 1957, de Jack Arnold o The Day the Earth Stood Still, de Robert Wise). Y esa aseveración debe ser tomada en su justa medida. Probablemente, Them! (“¡Ellas!”, escueto y urgente título original del filme) es de las obras de aquel periodo mejor valoradas precisamente por su carga ideológica, que no se incardinaba en la paranoia anticomunista sino que cargaba contra los peligros de la era atómica (algo patente en la propia premisa argumental y que el científico protagonista certifica en la contundente y tan intranquilizadora última frase de la película: “la era atómica ha abierto las puertas a un nuevo mundo, y aún no sabemos lo que nos encontraremos en él”). Pero debo decir al respecto que, más allá de la loabilidad y rigor de ese discurso que no establece bandos sino que acusa de igual modo a propios y extraños, al ser humano de sus excesos científicos y militares, Them! merece todos los parabienes por razones estrictamente cinematográficas, porque es una película de soberbia manufactura, que contiene buena parte de las mayores virtudes de la gloriosa serie B, y que adquirió una rápida carta de referencialidad que ha perdurado, como sólo sucede con los clásicos.

 

Hormigas y demás criaturas mutantes

En Them!, una explosión atómica provocada en el Desierto de Alamogordo (Nuevo Méjico) causa la mutación de las hormigas que habitan el desierto. Es, como he dicho, la amenaza nuclear cerniéndose sobre esa humanidad que menciona el título español. Item que se explotó con fortuna dispar pero mucha frecuencia en las denominadas monster-movies, probablemente cuyo más influyente antecedente sea precisamente no norteamericano (o más bien, precisamente japonés, Godzilla, el dinosaurio mutante despertado de su letargo por unas pruebas nucleares), y que nos enfrentó, amén de a estas hormigas de dos o tres metros, a  arañas (en Tarantula, de Jack Arnold –en este caso, mutación producida por un accidente durante un experimento que pretende… ¡mitigar el hambre en el mundo!), a escorpiones (The Black Scorpion de Edward Ludwig), a mantis religiosas (The Deadly Mantis de Nathan Juran), a pulpos (It Came from Beneath the Sea, de Robert Gordon) y un largo etcétera, seres que, por lo general, habían mutado –y agigantado- por mor de la radiación nuclear.

 

Tratado de entomología

Cabe efectuar una apreciación teórica, sobre la incardinación de la obra en el marco de la ciencia ficción, y decir que en Them! tanto los argumentistas como Douglas en la puesta en escena se toman bastante en serio el concepto doble y mixtificado, la presencia de lo científico en una trama de ficción, lo que la diferencia de muchas películas del género en los que la excusa científica es, a lo sumo, anecdótica (el grueso de las realizadas en aquellos tiempos, y, a pesar del desarrollo temático que la SF ha sufrido con los años y la más feliz relación del cine con los sustratos literarios –ricos y abundantes- del género, el grueso de las películas mainstream que se realizan en la actualidad). En la película que nos ocupa, y merced del personaje del científico (y su hija-ayudante) se refieren constantemente cuestiones referidas a  los condicionamientos biológicos que provocaron la mutación o a aspectos de entomología –referidos a los hábitats de las hormigas, la arquitectura de sus cuevas, los métodos reproductivos…-, cuestiones todas ellas tratadas con severidad y escrupulosidad, tanto que no existen conflictos dramáticos superiores ni personajes que los encarnen (véase al respecto, por ejemplo, la levísima materialización del inevitable romance de la función, el de la hija científica y el inspector del FBI), siendo la opción narrativa categórica la exposición diáfana de los estragos causados por los monstruos, la consideración abstracta del peligro mayor, la función que se otorga al ejército y su disposición de medios, y una resolución que, a pesar de la apariencia –por otro lado, argumentalmente genial: las hormigas han llegado a la gran ciudad, y han convertido los alcantarillados en su guarida-, no va a quebrar con la cierta introspección, incluso me atrevería a decir naturalismo, que da carta de naturaleza a la perspectiva del relato.

 

De lo telúrico

Douglas, en una esmerada y sobresaliente puesta en escena, invoca de buen principio los valores telúricos como acicate de la tensión y el horror. Baste fijarse en las panorámicas que muestran –desde la perspectiva de helicópteros sobrevolando la zona- la inmensidad del páramo, el desierto en su acepción más rotunda (como una zona desconocida e inhóspita para el ser humano), dejando aflorar, primero, lo inquietante –sobrecogedora la secuencia inicial, la recogida de la niña en estado de shock, que deambula perdida, y el sucesivo detalle del vehículo-caravana atacado por una hormiga gigante (según información que el espectador posee, pero los dos policías que registran la caravana, no)-, luego la inminencia del horror –principalmente, el efecto de sonido urdido por Bronislau Kaper, el compositor, que reproduce de forma siniestra la onomatopeya de las hormigas-, y ya la materialización de ese horror –la memorable secuencia nocturna del puesto comercial en el desierto, que se inicia con otro registro por los agentes de policía en el que ya no se limitan a hallar pistas poco halagüeñas, porque descubren el cuerpo sin vida del propietario, y que termina con el ataque de una (o varias) hormiga(s) al policía que se ha quedado en la escena del crimen, ataque en off visual y articulado con total intensidad merced de los diversos elementos anticipados, como el sonido de la hormiga, elementos definitorios, como el chillido del agente que nos indica que va a morir, o elementos intuitivos que habilitan el suspense (ese plano, desde el interior del local, a la ventana que enmarca el desierto, ventana como última frontera entre lo racional y lo pavoroso)-. La destreza narrativa de Douglas es en realidad la que da vigor y resonancia a una obra como ésta, de ambiciones tan limitadas como su presupuesto. Que la sombra de Them! es alargada lo atestiguan la infinidad de referencias a la obra que han trufado el cine de ciencia-ficción contemporáneo, desde guiños concretos como la aparición de la niña Newt en un pasaje de Aliens, el regreso (de James Cameron), a definiciones tonales (como The Happening, de M. Night Shyamalan), o a elucubraciones temáticas que pretenden retomar la senda donde Them! y las obras de su corte lo dejaron en el periodo clásico (como The Mist de Frank Darabont según la novela de Stephen King –Darabont, por cierto, un director que ya dio muestras de su admiración por la película al escoger a James Whitmore, el desconocido actor que encarna al policía Paterson, para encarnar a un intenso personaje secundario en Cadena Perpetua, el del viejo Brooks-).

http://www.imdb.com/title/tt0047573/

 http://blugosi.freeprohost.com/humanidad_peligro.htm

http://classic-horror.com/reviews/them_1954

http://efilmcritic.com/review.php?movie=4764

http://www.50footdvd.com/movies/t/them.html

http://www.eofftv.com/review/t/them_review.htm

http://www.fearscene.com/news-article.storyid-24.htm

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