THE COMPANY MEN

The Company Men

Director: John Wells.

Guión: John Wells.

Intérpretes: Ben Affleck, Tommy Lee Jones, Chris Cooper, Suzanne Rico, Maria Bello, Craig T. Nelson, David Catanzaro, Rosemarie DeWitt

Música: Aaron Zigman.

Fotografía: Roger Deakins.

Montaje: Robert Frazen  

EEUU. 2010. 104 minutos

 

“Reestructuración corporativa”

Bajo el auspicio y paraguas de la WeinsteinCompany, John Wells escribe y dirige esta The Company Men. Wells es un personaje muy introducido en el medio audiovisual, a caballo entre el cine y la televisión, y con un largo recorrido sobretodo en labores de productor ejecutivo de series tales como  Southland, ER, Third Watch o, la más conocida entre nosotros, El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing), en la que participó a partir de la quinta temporada. También es, desde 2009, presidente del Writers Guild of America, West (WGAW), la agrupación laboral de guionistas de cine, radio y televisión, dato este último cuya cita quizá, sólo quizá, nos pueda introducir en los términos de discernimiento (que, al menos no más allá de lo obvio, posicionamiento) político que sostienen este primer proyecto para el cine en el que, amén de escribir en solitario, dirige. En The Company Men Wells proyecta su mirada sobre uno de los diversos y más perniciosos efectos que para las economías domésticas (familias, aunque también cabría hablar de comunidades, pues el conflicto atañe a las astillerías de Boston) estadounidenses (y no sólo estadounidenses) supuso la crisis económica de mediados de la primera década del presente siglo: hablo de los despidos masivos que muchas grandes corporaciones llevaron a cabo bajo la necesidad tildada eufemísticamente “de reestructuración corporativa”. A partir de ese tema matriz –que el año pasado ya fue visitado algo de refilón por la comedia dramática de Jason Reitman Up in the air-, Wells concreta su relato en el vértice superior de la pirámide laboral, pues los “hombres de la compañía” referidos en el título son tres ejecutivos de éxito de una corporación, la CGX, con 60.000 personas en nómina, y que de la noche a la mañana ven como su statu quo económico empeora o incluso se esfuma fruto de la drástica decisión emprendida por la dirección de la empresa, y canalizada por el departamento de Recursos Humanos, encargado de entregarles el fatídico sobre conteniendo el despido y una indemnización de corto alcance amparada por la legalidad.

 

Personajes, tipologías

Supongo que a más de uno y de dos miembros de la clase media afectados por aquel desplome financiero les hará bien poca gracia que la crónica afligida que presenta la película se centre únicamente en esos trabajadores de perfil laboral alto, que ven cómo se cancela su suscripción al country club de golf o tienen que malvender su Porsche. Sin embargo, no hay nada censurable en esa decisión o focalización particular por parte de Wells, e incluso podría haber servido como símbolo o representación de los escalafones económicos inferiores si el guionista se hubiera atrevido a llevar un poco más allá su apuesta argumental o se hubiera mostrado más inspirado en la elucubración simbólica por la vía visual. En todo caso, bien perfiladas quedan las diferencias entre los tres protagonistas: Bobby Walker (Ben Affleck, el menos convincente de un plantel interpretativo ciertamente interesante) es un comercial de alto rango, aún joven y por tanto con opciones de replanteamiento vital y laboral; esas opciones ya no son tales para Phil Woodward (Chris Cooper), ejecutivo mucho más veterano y por tanto con las puertas del cambio de vida y condición seriamente disminuidas, amén de personaje de largo recorrido en la empresa y que por tanto encarna la fidelidad minusvalorada y traicionada; y por último está Gene McClary (Tommy Lee Jones), directivo que incluso dispone acciones de la compañía, y que desde la primera secuencia en la que interviene se erige en la voz de la conciencia y ética empresariales, sintetizadas en todo momento mediante su enfrentamiento constante con el Presidente de la compañía y viejo amigo suyo James Salinger (Craig T. Nelson), y que al final del camino (o metraje) dará por hallar una receta optimista a tan deprimente paisaje.

 

Digest

Lo que sucede con The Company Men, lo que la acaba erigiendo en una obra más bien mediocre, es que Wells, quizá por un afán de puerilidad, quizá porque la corrección política le puede, quizá porque quería priorizar (con miras comerciales) la convencionalidad, se queda en el territorio del formulario digest tanto en su arquitectura dramática cuanto en su lectura y crítica al sistema y sus (graves, generalizadas) injusticias. Sobre lo primero, el filme viene empañado por un demasiado constante y acusado recurso al tópico más manido. El filme se entretiene demasiado en la historia central, la de Bobby (Affleck), de modo que descompensa el espacio que tienen las otras dos, y probablemente menos manidas historias, convirtiéndolas en demasiado gráficas. Y todo para entregarnos un enésimo relato sobre el clásico baño de humildad, la historia del hombre que, al perder su posición, descubre-los-grandes-valores-de-la-vida, argumento ya demasiado mascado y sobre el que tanto al cineasta como al intérprete les falta convicción para edificar algo más concreto, o por lo menos hacer más vigoroso el poderoso drama que en definitiva anida en la sustancia (véase, en oposición, lo que Michael Mann y Russell Crowe hicieron con semejantes premisas en la excelente The Insider (El dilema), 1999). Incluso la parábola en la que Wells deposita mayores esfuerzos narrativos, la progresión en la relación entre Bobby (prototípico white collar, hombre de negocios y oficina, en el sentido laxo) y su cuñado encarnado por Kevin Costner (prototípico blue collar, hombre de trabajo físico, manual, artesanal; y además self-made man) es demasiado facilona, y no hace otra cosa que apuntalar lo obvio. Por otro lado estaría lo concerniente al meollo discursivo, o al menos a lo que la película pretende aportar a nivel radiográfico, vertiente sociológica y con apunte político-económico. Tampoco en ese sentido The Company Men consigue trascender las premisas más elementales y por todos más o menos conocidas, por mucho que engalane el principio y el final del metraje con el inserto de referencias radiofónicas o televisivas a ejemplos diversos del descalabro a nivel laboral (y de derechos de los trabajadores) que trajo consigo ese derrumbamiento de grandes imperios económicos que en los últimos tiempos habían pasado a basar sus dividendos en la sobrevalorización de productos y la expansión artificial de los créditos. El empleo por parte sobretodo de los personajes encarnados por Jones y Nelson de un vocabulario técnico no pasa de ser, a la postre (esto es al quedar reveladas las tesis particulares del filme), una sofisticación innecesaria. Para interesados en el tema, quizá no esté de más recomendar el documental de la BBC  Los últimos días de Lehman Brothers (The Last Days of Lehman Brothers, Michael Samuels, 2009), crónica de la bancarrota de la conocida asesoría de inversión, último detonante que hizo que la bolsa se tambaleara y que obligó al gobierno norteamericano a intervenir inyectando cientos de miles de millones de dólares para rescatar a diversas entidades.

http://www.imdb.com/title/tt1172991/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20110119/REVIEWS/110119984/1023

http://www.urbancinefile.com.au/home/view.asp?a=17631&s=Reviews

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