EL ILUSIONISTA

The Illusionist.

Director: Neil Burger.

Guión: Neil Burger, basada en la historia corta de Steven Millhauser

Intérpretes: Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell, Eddie Marsan, Jake Wood, Aaron Johnson.

Música: Philip Glass.

Fotografía: Dick Pope.

EEUU-Rep. Checa. 2006. 104 minutos.

 

El ardid

 

Si efectúo cuatro pinceladas del argumento de esta película escrita y dirigida por Neil Burger (y adaptada de una historia corta de Steven Millhauser), cualquier aficionado al cine comercial tendrá una sensación de dejà vú. Hablaría de una historia de amor imposible en el contexto de la Viena de principio de siglo (XX), y de una trama urdida con habilidad y pericia por parte del ilusionista enamorado para salvar/conseguir a su amada contra todo pronóstico y contra todos los elementos, y mediante un ardid que tampoco se muestra al espectador hasta el último jalón del filme, de desenlace mediante un habilidoso twist –de la escuela Usual Suspects- que revela que nada es lo que parece.

 

Habilidad narrativa

 

Hasta ahí, nada nuevo bajo la luz del proyector. Ahora bien, yo disfruté viendo esa historia tantas veces contada, me lo pasé bien, y ello porque hay modos y modos de servir una historia, y la senda escogida por The Illusionist no es nada desdeñable. En primer lugar, interesa el modo en el que el casi novel realizador Neil Burger (sólo le precede una realización, Interview with the assassin, que lamentablemente desconozco) estiliza las imágenes y sabe poner al espectador en situación tanto dramática (el perfil ágil de los personajes, la economía de la narración inicial en flash-back, cuyos planos son siempre decisivos) como de contexto histórico (el partido que logra sacar de los escasos decorados con los que recrea Viena, la perfectamente bien disimulada carencia de un presupuesto holgado). Esa habilidad narrativa se mantiene constante el metraje, y diversos detalles de puesta en escena –la escenificación de las actuaciones, la viveza de las escenas de exteriores en las calles de Viena, la sugerencia con la que se informa al espectador de la presencia de lo relamente mágico (la foto que cae caprichosamente del amuleto para mostrar al inspector el lugar en el que hallará la prueba del crimen)- hacen agradable el visionado del filme por mucho que el grueso de los personajes sean de una pieza y de que los acontecimientos vayan desgranándose de un modo más o menos previsible (y con esto no quiero decir que “adivinara” el ardid argumental, pero sí la  naturaleza y destino de los personajes: viendo las argucias mágicas de Eisenheim, la reacción del público, el amor bigger than life que se propone, y la tan poco matizable villanía del príncipe que encarna Rufus Sewell, uno pronto se da cuenta de que Burger –y probablemente el propio libreto de Millhauser- no optará por una dramática parábola histórico-política, que inevitablemente hubiera debido terminar en tragedia, antes bien seguirá la senda, no sé si acomodaticia, del cuento de hadas).

 

El inspector y la magia

 

Un interés añadido al filme: la agradecida actuación del método de Norton (capaz de dotar del preciso dramatismo una historia en constante peligro de caer en el cliché) llega a palidecer frente a la soberbia interpretación de Paul Giamatti, un actor brillantísimo, al que todos los castings pretenden reducir a personaje-tipo (el hombre íntegro superado por las circunstancias) y su sapiencia actoral, su infinita capacidad para la matización, logra una y otra vez trascender esos rasgos (al respecto de lo mencionado, me permito recomendar la mini serie de la HBO John Adams). En los últimos planos de la película, la emoción proviene menos de “la salvación” de la pareja feliz que de aquellas carcajadas victoriosas del inspector Uhl en el andén de la estación. El espectador se da cuenta en definitiva del motivo por el que la narración en off provenía de aquel personaje: la magia y el amor invencible no están al alcance del grueso de personajes mundanos –el inspector como los espectadores-, pero sí la integridad, la honestidad y la admiración por la mera existencia de, pues eso, la magia.

http://www.imdb.com/title/tt0443543/

http://www.theillusionist.com/

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