EL INCIDENTE

 

The Happening

Director: M. Night Shyamalan.

Guión: M. Night Shyamalan

Intérpretes: Mark Whalberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo,

Ashly Sanchez, Betty Buckley.

Música: James Newton Howard.

Fotografía: Tak Fujimoto.

EEUU. 2008. 110 minutos.

 

 

Volver a la Serie B

 

Resulta a estas alturas obvio decir que el cine de M. Night Shyamalan está profundamente enraizado en un discurso, que la completa filmografía del realizador de origen hindú se mueve alrededor de una idea, sobre la que, de un modo u otro –y siempre sobre raíles argumentales más o menos asimilables al género fantástico-, va construyendo sus originales historias. Poco menos obvio sería decir que el meollo de ese discurso es la Fe, aseveración que me gustaría matizar diciendo que la perspectiva del realizador es profundamente humanista: habla de la Fe como un camino para el hombre, no de redención, sino de tensión entre el miedo y la necesidad. Asentada esa idea hemos de convenir que, tras el varapalo de público y crítica (mayoritaria) cosechado por la precedente Lady in the water, Shyamalan ha hecho lo mismo que ya hiciera lo mismo con Signs tras el fracaso de Unbreakable: se ha amilanado en el mejor de los sentidos. Sé que suena paradójico, así que me explicaré: si en The Village (aún su masterpiece) el realizador llevaba al extremo argumental y estilístico su impronta temática (la historia de unos lugareños que deciden vivir fuera de la realidad), en  Lady in the water aún se atrevió a rizar más el rizo (aunque de un modo fallido, trató de casar la fantasía más cálida en los resortes de la realidad más fría); si la jugada le hubiera salido bien, quién sabe qué se habría sacado de la manga en esta ocasión. Bien, algo podemos intuir escarbando en la temática de esta intersante The Happening, pero lo que está claro es que Shyamalan ha corregido sus excesos y ha encarrilado su historia en parámetros de cine de género bien reconocibles y hasta convencionales, de cine fantástico, concretado en el (tan en boga) subgénero de desastres con aderezos (livianos pero no toscos) de fantaciencia. Pero sucede que Shyamalan es un director-escritor-productor que controla totalmente los proyectos en los que se mete, así que las concesiones sólo atañen al deseo comercial, y tras esa forma convencional siguen anidando ideas originales e intersantes. Por todo lo expuesto cabe concluir que  The Happening es lo más parecido a un filme de serie B que se pueda realizar actualmente. Y lo digo, claro, como un halago.

 

 

Agravios y comparativas

 

    A quien no le guste The Happening probablemente dirá que tiene demasiados puntos de contacto con Signs, otra obra poco considerada. Y efectivamente ambos filmes comparten su punto débil, la pobreza de los diálogos y el conformarse con bien poco a nivel dramático, sobretodo partiendo de la turbadora premisa de la que parten (en la película que nos ocupa: los seres humanos de diversos lugares de la costa este americana empiezan a suicidarse inexplicablemente); otra vez tenemos a una familia que rehabilitar, y si a Mel Gibson y sus hijos en la obra citada les faltaba su esposa y madre porque la perdieron en un accidente de tráfico, aquí en cambio Mark Wahlberg y Zooey Deschanel (que, por cierto, aún debilitan más el texto con su pobre cometido interpretativo) no pasan de estar al borde de una crisis matrimonial que se revela risible tanto en su planteamiento como en su desenlace. Otra probable censura a la película tendrá que ver con sus muchas semejanzas con la más o menos reciente versión de War of the Worlds: tampoco les falta razón, el completo desarrollo de la narración parece calcado al de la obra de Steven Spielberg; y casi parece que Shyamalan lo haga aposta, porque, igual que en aquélla, sitúa el inicio de la invasión/plaga en Nueva York –en lugar de Filadelfia, donde suele ubicar sus tramas urbanas-, y sigue una ruta de huida hacia el estado de Pennsylvania, una ruta cada vez más desnortada y asfixiante, aderezada con la creciente presencia de lo macabro en su versión alienígena/sobrenatural, y que alcanza un punto de inflexión en el pasaje que transcurre en la casa de un loco (Tim Robbins/Betty Buckley). Sí, todo eso es aceptable, pero hay dos considerandos que matizan muy mucho la cuestión: primero, que, bajo el mismo rasero comparativo, War of the Worlds debió verse como una copia (en realidad mucho menos imaginativa en su argumento) de la propia Signs, versión no confesa de la obra wellsiana; y segundo, que, el meollo de la cuestión, las razones de la hostilidad, no guardan ninguna relación, por lo que todo ese razonamiento comparativo nace huérfano.

 

 

Ultimátum a los hombres

 

    Antes he mencionado la Serie B. Pues bien, volvamos a las comparaciones, pero desde perspectivas más amplias. No voy a entretenerme en citar la infinidad de títulos que en los últimos años recogen la noción de lo que damos en llamar “el cine post-11-S” (aunque sí diré que la citada  War of the Worlds es uno de los títulos más emblemáticos que recogen ese tema y tratamiento argumental). Parece que The Happening pueda pasar rápidamente a engrosar esa larga lista de filmes, pero no es así. La fábula que nos plantea The Happening es de corte (explícitamente) ecologista, pues se cuida muy mucho de explicar al espectador (utilizando al protagonista, que es profesor de ciencia, o a científicos diversos que aparecen en noticiarios) que la naturaleza se revela contra el hombre (liberando una toxina). De hecho, y si me permiten la broma, hasta me atrevo a citar a Dylan para decir que las razones ideológicas de esta película están en el viento, blowin’ in the wind (¡y no en sentido figurado!). Si en la fábula de H.G. Wells era el oxígeno el que aniquilaba a los alienígenas hostiles, aquí ese mismo oxígeno sirve para aniquilar a la humanidad. De hecho, el espectador pronto sabe que los hombres y mujeres que huyen a ninguna parte están en un craso error al pensar que son terroristas los responsables de esa horrible debacle. El terrorismo se cita mucho en la película, y se hace precisamente para enfatizar el sentido de la paranoia: Shyamalan (director hindú, y por tanto inmigrante en Hollywood, no lo olvidemos) nos deja claro que debemos pasar página sobre el miedo al terrorismo internacional, porque hay otras cuestiones (la ecológica) que nos acucian y por las que racionalmente debemos tener miedo en caso de no hallar una forma de vivir en equilibrio con el entorno. Yo no estoy aquí para juzgar ese discurso, sino para dejar patente su sentido despejado del (sencillo) intrincado alegórico de la película. Así que lo que sí puedo decir es que The Happening es al cine post-11-S lo que The Day the Earth Stood Still (aquí bien conocida como Ultimátum a la tierra) es al cine de Serie B en los años cincuenta: un valiente descarte. Quien recuerde la película de Robert Wise seguro que retiene el concepto de que los alienígenas (Klaatu) no eran malvados, sino que venían a salvarnos de nosotros mismos, del antagonismo entre los dos bloques confrontados en la Guerra Fría. Así se desmarcaba esa película de la alegoría-tipo de todas aquellas obras que, por mor de invasiones o mutaciones, ponían a la humanidad en peligro, y que no era otra que el miedo a la intrusión comunista en el sistema democrático capitalista. Shyamalan, ahora, se desmarca del miedo al terrorismo, y nos plantea el cuento de una violenta admonición al hombre. Y, al igual que Wise hiciera en su película, no se olvida de criticar a aquél que sólo sabe moverse en la cuadrícula del antagonismo: lo hace con dos secuencias consecutivas, una de ellas, en clave jocosa, que nos presenta a dos ancianas mirando tranquilamente la televisión en su casa… con una máscara antigas que las protege; la otra, mucho más visceral, y a mi modo de ver, brillante, en la que dos hombres (o más) impiden a los protagonistas entrar en su casa cuando éstos les piden un poco de comida, y a la mínima oposición optan por sacar –por la rendija de las puertas y ventanas- el gatillo de una escopeta y matar a los dos adolescentes (sí, han leído bien, adolescentes) que les recriminaban su actitud poco hospitalaria.

 

 

Atmósfera

 

  A nivel visual, aunque Shyamalan no alcance el nivel de fascinación de sus mejores obras, debo decir que su dominio de la técnica narrativa es proverbial, y que sin mayores aspavientos logra copar la atmósfera de tensión (atiéndase al segmento en el que diversos coches coinciden en un cruce de caminos, y un marine asustado asume el arbitrio de tan poco halagüeña situación; atiéndase al final de ese segmento, el suicidio colectivo en off: disparos y más disparos). Además nos deja una buena colección de memorables secuencias terroríficas: pienso en el suicidio colectivo visto desde el solar de una obra, pienso en esos cuerpos que cuelgan de los árboles, o pienso en la colisión del coche en la entrada de Princeton. Secuencias todas ellas subyugantes, que ponen en imágenes con llaneza pero sin mayores concesiones la idea que el guionista y realizador expone, y que precisamente merced de su violencia atrapa al espectador y hace efectiva la arenga. En eso consiste, precisamente, el cine de género.

http://www.imdb.com/title/tt0949731/

http://blog.wired.com/underwire/2008/06/the-happening-s.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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