THE COOLER

 

The Cooler

Director: Wayne Kramer.

Guión: Wayne Kramer y Frank Hannah.

Intérpretes: William H. Macy, Maria Bello, Alec Baldwin, Paul Sorvino, Ron Livingston, Estella Warren.

Música: Mark Isham.

Fotografía: Jim Whitaker.

EEUU. 2003. 108 minutos.

 

El gafe

 

En su opera prima, el anteriormente guionista (también rubrica el guión de esta The Cooler junto a Frank Hannah) Wayne Kramer viaja a las oscuridades emocionales que subyacen bajo la ciudad de las luces de neón: el filme –cuya traducción literal sería El gafe– narra las peripecias vitales de Bernie (William H. Macy), una especie de antítesis del personaje de De Niro en Casino, un gafe que se dedica a contagiar su mala suerte por todos los rincones del Shangri-la, casino regentado por Shelly (Baldwin). La miseria emocional del personaje se verá trastornada por la aparición del amor, en forma de una camarera del casino, Natalie (Maria Bello), que inicialmente Shelly contrató para retener a Bernie, pero que terminará por enamorarse del gafe y cambiar su suerte.

 

  

En Las Vegas

 

La premisa argumental evoca más bien una historia de amor en toda regla, pero por suerte The Cooler abarca mucho más, en un ensamblaje –a menudo bien engrasado- de referencias narrativas de diversa índole: a la historia de amor se le suma un retrato despiadado del sino vital de los personajes que habitan en Las Vegas –allende los personajes principales, un magnífico ejemplo lo encontramos en el personaje incorporado por Paul Sorvino, otros peor despachados serían el hijo de Bernie y su esposa-, y la querella entre los antiguos y los nuevos métodos de gestión, segunda auténtica coda del filme, que se resuelve a través de la brillante descripción del villano romántico que encarna Baldwin (que se emociona viendo una y otra vez Lost Horizon, de Capra, alimentando su extraño sentido de la belleza y de la justicia), y su inevitable redención final y fatal.

 

 

Opera prima

 

Buenas interpretaciones, buenos diálogos, y un afán escénico, el de Kramer, que evidencia apetencias de cineasta novato (el plano subliminal de Natalie dibujado en el edificio Lady Luck en los créditos iniciales, o el plano subjetivo de la mirada a través de los espejos rotos en la catarsis entre Bernie y Natalie), pero que da muestras de un depurado estilo en sus idas y venidas por el casino, emulando los movimientos de cámara frenopáticos de Scorsese. El epílogo en forma de happy end, cuyo convencionalismo, imposible de casar con la sobriedad del filme, suena a impostura comercial, es quizás el único quiebro importante de esta historia que, aunque parezca que hemos visto tantas veces, sabe defender su propia voz.

http://www.imdb.com/title/tt0318374/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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