2013: RESCATE EN LOS ANGELES

 

 

 

   

 

Escape from L.A.

Director: John Carpenter.

Guión: John Carpenter, Debra Hill, Kurt Russell y Nick Castle.

Intérpretes: Kurt Russell, A.J.Langer, Steve Buscemi, George Corraface, Stacy Keach, Peter Fonda, Pam Grier.

Música: John Carpenter y Shirley Walker.

Fotografía: Gary B. Kibbe

EEUU. 1996. 100 minutos.

 

Serie B

 Cuando veo cualquier película de John Carpenter una y otra vez me da por pensar que la clave de su obra, su definitiva aportación al Séptimo Arte, radica claramente en su concienzudo ir a contracorriente de los estilemas propios del mainstream para narrar historias que compartirían con ese mainstream su vocación comercial pero cuya caligrafía funda ese ir a la contra, ello a través de la relectura contemporánea de los parámetros de la serie B clásica. No se trata simplemente de moverse al margen de la industria (esto es, de cuestiones económicas), porque también filmó algún filme de gran presupuesto, como Starman, y no por ello dejó de lado esa indomeñable concepción de la narración, basada principalmente en la fusión virtuosa entre imaginación y concisión. Se trata de una declaración de intenciones patente (diría que) en cada plano de sus películas, con las que, siempre, pretende reivindicar que los aderezos formales que visten lo mesiánico de las grandes producciones son en realidad lastres: que el entertainment se consigue por la vía de la narración pura, ella entendida tras ser despojada de alardes (provengan de los efectos especiales o, por qué no, de la sumisión a las reglas que marca el star-system), y basada en férreos mecanismos de estructura y de tratamiento de los personajes, para después ser concretada (y condensada) en la (aparentemente) sencilla implementación de los elementos cinematográficos (la producción, la planificación de escenas, la escenografía, la música y el montaje) para conseguir tono y ritmo, sobretodo ritmo. En mi humilde opinión, las virtudes de Carpenter son parangonables a las de tipos como Edgar G. Ulmer, Jacques Torneur, Samuel Fuller, Joseph H. Lewis, William Castle y otros muchos maestros del cine de serie B (como por ejemplo, aunque en otros parámetros, Terence Fisher) Pero el realizador nació unos cuantos años después, así que le tocó jugar con otras reglas. Eso siempre debe ser tenido en cuenta a la hora de elucidar su talento.

       Las razones de una secuela

   Pero la propuesta de Carpenter va más allá: sus películas demuestran que, amén de alcanzar la narración pura, pueden albergar con mucha más fruición que el cine comercial al uso lo que es dable esperar, hoy y siempre, de los relatos de género: metáforas sobre la realidad codificada bajo las ficciones del relato. Es por ello que sus obras se caracterizan casi siempre por su punto de ironía y cinismo, una ironía y un cinismo que contienen el discurso y a la vez deben leerse como armas dialécticas (arrojadizas) contra la concepción del cine de género de las grandes producciones, y su adocenado, tan refulgente, a menudo tan excesivo, casi siempre innecesario artificio. Esa ironía y ese cinismo, bien presente en Escape from New York, es la que articula y despliega argumental y visualmente los mecanismos de esta secuela en tanto que secuela, realizada una década después. De hecho Escape from Los Angeles es la única secuela que Carpenter ha realizado (y eso que podría haberse lucrado tranquila y largamente con la saga de Michael Meyers), y su sentido debe encontrarse en la búsqueda de una nueva parábola con la que extender/variar la que se dilucidaba en la primera película. Si Escape from New York se iniciaba explicándonos que en 1988 el crimen en Estados Unidos había aumentado un 400% y que Manhattan se había convertido en una prisión de máxima seguridad, el panorama dibujado para la segunda entrega del filme es igualmente delirante, pero guardando mucha relación de continuidad (discursiva) con el filme precedente: la degradación de las condiciones económicas como caldo de cultivo para una política que hace bandera del fascismo, y cada vez lleva más al extremo sus postulados: si Manhattan se había convertido en un paraje desolado, una ciudad sin ley donde se abandonaba a los delincuentes, esta Los Angeles –que también está aislada porque un terremoto la convirtió en una isla (sic)- se convierte en otro gulag, un lugar al que enviar (a perpetuidad) a la gente, pero no por la presunta comisión de delitos, sino por ser diferentes, por quebrantar las rígidas normas de moralidad que se esgrimen desde el poder: de una política desproporcionadamente punitiva (y ultraliberal en su más pernicioso sentido) llegamos a la coerción definitiva de las libertades individuales.

 

Carpenter Spirit

   Como digo, Carpenter cambia esa plantilla, y sobre ella vertebra un relato calcado al desarrollado en el primer filme: en este caso, Snake Pilsken (Kurt Russell) no debe rescatar al presidente de los EEUU (sino que debe recuperar un artilugio militar con alto poder de devastación), pero también aparece ese máximo burócrata, , tan villano, cobarde y despótico como lo fuera su antecesor Donald Plaesence, y que aquí aparece encarnado por Cliff Robertson (una de las diversas viejas glorias que Carpenter recicla para su película, sin que se le recuerde por ello como a Quentin Tarantino; entre ellos a Stacy Keach a Peter Fonda o a Pam Grier  -estrella del blaxploitation que sería una suerte de réplica al Isaac Hayes de la película precedente, y que un año después precisamente Tarantino reivindicaría en Jackie Brown-). Su némesis, el tal Cuervo, de quien se nos cuenta que es peruano y ex-miembro de la banda terrorista “Sendero Luminoso”, resulta más bien sospechosamente parecido al Che Guevara. Y entre unos y otros, quintaesencia del héroe solitario, al lacónico Snake Pilsken sigue moviéndole un móvil que, lógicamente (pues está al servicio de villanos), nada tiene de altruista (su propia supervivencia), y otra vez cabalgaremos junto a él para recordar los métodos que ya le conocíamos, ese modo genuino con el que se las ingenua para revertir su condición vulnerable (es herido en diversas ocasiones, engatusado, e incluso tiene una novia que le dura cinco minutos –en lo que parece una parodia de cierto pasaje de Rambo-) y ese carisma perfilado a través de misteriosas referencias a la sombra de su leyenda (aquí a costa de cierta catarsis en Cleveland). Nos instalaremos rápido –tras un prólogo de prodigiosa concisión y explicitud- en el terreno abonado del western apocalíptico que perfilaba la Nueva York del filme precedente, aunque es cierto que en esta ocasión los perfiles más sombríos se difuminan para dar lugar a lo grotesco (que ya estaba presente en  Escape from New York, pero aquí se lleva más lejos). Ese juego con lo grotesco tiene que ver en buena medida con el hecho de que el filme transcurra precisamente en Los Angeles, lo que Carpenter utiliza para lanzar diversos dardos envenenados contra la tipología humana que habita en sus barrios más refinados, incluidas las estrellas de cine (es impagable al respecto la secuencia en la que conocemos a aquella especie de secta gobernada por un cirujano freakie, que se dedica a capturar a personas para implantar partes de su cuerpo en tipos que “abusaron demasiado de los liftings” y que se están rompiendo en pedazos –idea que anticipa la de Death becomes her, de Robert Zemeckis-; también es desternillante la secuencia en la que el personaje de Steve Buscemi le habla de ello a Snake y le dice que “nadie sale vivo de Beverly Hills”). Sin embargo, tras ese anecdotario espera la tesis, resuelto en un magnífico clímax en el que Snake, él solito, decide asumir la responsabilidad de, literalmente, cambiar el mundo. Y Snake/Carpenter lo tiene bien claro: nadie merece el poder que tanto codicia, ni una ni la otra opción ideológicas le sirven: prefiere dejar al mundo entero sin electricidad (sic), para buscar de ese modo, si ello resulta posible, un nuevo principio (“Bienvenidos a la Raza Humana”). Y tras tomar tan poco trivial decisión, se fuma un cigarrillo, algo que el régimen prohibía. La marca de tabaco es “American Spirit”. Sobran palabras.

 http://www.imdb.com/title/tt0116225/ 

 http://dimensionfantastica.blogspot.com/2007/05/2013-rescate-en-los-angeles-john.html

 Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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