CINDERELLA MAN

 

Cinderella Man

Director: Ron Howard

Guión: Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman

Intérpretes: Russell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti, Craig Bierko, Paddy Considine, Bruce McGill, Connor .

Música: Thomas Newman

Fotografía: Salvatore Totino

EEUU. 2005. 128 minutos.

 

Superación

 

La que probablemente sea más rutilante película de Ron Howard merece un reconocimiento. Ni que sea sólo por eso. Cierto que no gustará nada a aquellos espectadores que buscan en el despliegue cinematográfico atisbos de realidad o estímulos que provengan de la originalidad. Nada de lo que nos cuenta Howard en su película nos es desconocido: nos ha sido contado anteriormente en múltiples ocasiones, los escenarios de la Depresión nos son familiares desde los tiempos de Ford y Capra, y la puesta en escena de Howard es de raigambre artesanal, muy clásica (no muy alejada a la de su anterior y mucho más deficiente A beautiful mind). Pero a pesar de todo ello, digo que Cinderella Man merece un aplauso porque, precisamente con los lastres anteriormente especificados, contiene grandes dosis de emoción. Consigue dar apariencia de novedoso a lo que ya está muy manido, consigue salvar el hastío y alcanzar altas cotas de palpitación en una típica historia de superación.

 

 

Versión Howard

 

Y sólo hay un modo de conseguirlo, y Howard lo sabe bien, y lo pone en práctica: dirige una película que cuenta con un guión perfectamente estructurado, con un diseño de producción muy conseguido, con un director de fotografía que sabe dotar esos decorados de la luz necesaria, del dosificado y sugerente punteo de la partitura de Thomas Newman, de las magníficas interpretaciones de un elenco actoral del que Russell Crowe y Reneé Zellweger sólo son la punta del iceberg. Y Howard dirige semejante orquesta, y cuida las imágenes panorámicas que su cámara va recogiendo, sin perder nunca esa batuta clásica que decíamos, pero acogiendo soluciones visuales muy inspiradas (cuyo tono al que suscribe le recordaron poderosamente las de Road to Perdition, en el sentido de la sutileza visual con la que se van desentrañando los conflictos en liza): así seguimos las hazañas vitales de James D. Braddock, subimos con él al ring –donde la propuesta del encuadre se vuelve efectista, pero funciona maravillosamente-, y descendemos con él al infierno en secuencias tan sugerentes y bien resueltas como aquélla en la que Jim acude a pedir limosna a la Comisión. Nada de lo planteado en relación a la pobreza y su consustancial humillación, o en relación a los sucios mecanismos de los promotores de boxeo (dos de los temas que aparecen en el filme) pasan de los meros daguerrotipos, y no lo hacen porque ésa es la elección de la narrativa de Howard. Que probablemente el realizador no pase a la historia más allá de a la sombra de tipos como Steven Spielberg o George Lucas, es probable. Pero eso no resta interés a sus buenas películas, como ésta (ni se lo suma a las malas, como, por poner un ejemplo oscarizado, A beautiful mind).

http://www.imdb.com/title/tt0352248/

http://en.wikipedia.org/wiki/James_J._Braddock

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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