LAS HORAS

 

The Hours

Director: Stephen Daldry.

Guión: David Hare, basado en la novela de Michael Cunningham.

Intérpretes: Nicole Kidman, Meryl Streep, Julianne Moore, John C. Reilly, Toni Collette, Allison Janey, Ed Harris, Stephen Dillane.

Música: Phillip Glass.

Fotografía: Seamus McGarvey

EEUU. 2002. 107 minutos.

 

        Prosa sobre prosa

 

        Michael Cunningham es el autor de la novela The Hours, complejo y a la postre intenso, brillante (amén de laureado, se alzó con el Pulitzer en 1999) intento de efectuar prosa sobre prosa (sea o no poética) en consideración a una figura literaria de la enjundia Virginia Woolf. Obra que aúna inteligencia y talento para canalizar una obsesión literaria de forma que devenga homenaje, la obra de Cunningham reunía a tres personajes/situaciones/contextos históricos distintos –uno de ellos, la propia escritora, otra, una mujer casada que vive en uno de esos suburbios residenciales middle-class iconográficos de los años cincuenta, y la tercera una editora que está enamorada de un poeta enfermo, en la actualidad- para sembrar como leit motiv narrativo el espíritu, contenido o trascendencia de la obra de Woolf en su tiempo y posteridades.

 

 

       

Talento y oportunidad

 

        Para ser justos, casi cabría cualificar de proeza el hecho de realizar una película con semejante material de partida, máxime en el caso de un cineasta como Stephen Daldry, cuyo bagaje cinematográfico previo se limitaba a la (muy distinta) Billy Elliott. Pero el realizador afrontó el proyecto con talento y oportunidad. Talento porque logra lo más difícil: la fluida síntesis de tres pasajes narrativos (que se articulan de un modo que no puede parangonarse a la convencional mezcla de historias, sino que obedecen a un patrón superior, invisible, lírico, que es el que otorga el tono narrativo, su dramatismo y, claro, su sentido). Oportunidad porque el solvente guionista David Hare sabe pulir el sustrato literario de Cunningham con el temple suficiente para ofrecer una justa mesura a un relato basado a menudo en la omisión, sin por ello traicionar la trascendencia con la que Cunningham desgranaba los avatares vitales de escritora y escritos.

 

       

       

Trascendencia literaria

 

        Apoyado en ese más que estimable auxilio de Hare (a quien, como también sucede en la ulterior The Reader, cabe otorgarle una cuota de autoría superior a la media en el resultado del filme), Daldry se convierte en avezado ilustrador, y ejecuta con precisión rítmica y tonal esta suerte de melodrama de corte clásico, utilizando la música como metrónomo y nexo entre las secuencias paralelas, enhebrando con esmero los montajes paralelos o encadenados que constante todo el metraje encajan los segmentos que componen la tríada argumental. La puesta en escena, elegante, se matiza de forma poderosa merced de los embates interpretativos del impresionante reparto, del cual destaco (sin ánimo de agravio para el resto del excelente plantel) a Julianne Moore y Ed Harris. Unos y otros nos ofrecen una película que ofrece ya desde su propio título un febril carpe diem, y que, bajo su envoltorio inopinadamente tan amargo (tanto como el pulso vital de la literata, el final de cuya vida, el suicidio en el río, no por casualidad se plasma en la primera secuencia de la película), pretende y logra reflexionar en palabras y –en las mejores ocasiones- en imágenes (sobretodo, el fragmento protagonizado por Moore, John C. Reilly y Toni Collette) sobre algo tan sutil, difícil de encapsular, como el sentido de una creación artística, su vida propia (v.gr. las secuencias en las que Virginia, totalmente abstraída de su compañía, mantiene un debate interno, decidiendo qué curso tomarán los acontecimientos de la novela que escribe: aunque no la escuchemos, sabemos que la señora Dalloway habla con ella), o el modo en que afecta al ánimo, sentimientos y actos de los receptores de la misma. Quién sabe si fue para librarse del trasfondo tan infausto del texto, de la vida y obra de Virginia Woolf, que en su ulterior The Reader Daldry y Hare nos hablaran de nuevo de literatura, pero esta vez como fuente de amor, paz y equilibrio en medio del caos. Está claro el parentesco que mantienen las dos obras, en The Reader se continuará escarbando, y desde un prisma diría que opuesto (aquí estamos en la quieta intimidad de la existencia humana, allí bajo el peso de los horrores de la historia) en los mismos temas que dan razón de ser a esta The Hours.

http://www.imdb.com/title/tt0274558/

http://classiclit.about.com/od/woolfvirginia/a/aa_mrsdalloway_2.htm

http://www.slate.com/id/2076387/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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