VIXEN!

 

Vixen!

Director: Russ Meyer.

Guión: Russ Meyer y Anthony-James Ryan.

Intérpretes: Erica Gavin, Garth Pillsbury, Harrison Page, John Evans, Vincene Wallace, Robert Aiken.

Música: Igo Kantor.

Fotografía: Russ Meyer.

EEUU. 1968. 73 minutos.

 

El fetichista

       

  Qué duda cabe de que Russ Meyer es un director de culto para almas cinéfilas freakies, amantes de cualquier manifestación del erotismo en el cine e incluso nostálgicos de las genuinas enseñas del pop. Son diversos los títulos que han cimentado esa celebridad –desde Faster, Pussycat…kill, kill!, hasta Supervixens, pasando por la que nos ocupa y, por supuesto, Beyond the valley of dolls-, celebridad siempre asociada a las improntas iconográficas de sus películas –reveladoras en todo caso de ese gusto fetichista por los grandes senos de sus protagonistas- y a ciertas nociones sobre la voluntad iconoclasta del realizador californiano, una categorización a menudo abstracta, fundada más en referencias que en conocimientos, toda vez que en este país no resultó fácil indagar en la filmografía Meyers hasta que en 2007 algunas de sus obras se editaron en formato DVD.

 

Erótico-festivo

 

  En cualquier caso, la primera consideración que viene a colación en referencia a esta Vixen! es que se trata de una de las más célebres nude movies que proliferaron en Estados Unidos allá por los años sesenta, y que se recuerda principalmente por lo bien que funcionó en las taquillas (tanto fue así que a Meyers le abrieron las puertas de Hollywood). La segunda consideración puede arbitrarse en el terreno temático y hasta ideológico, sobre el que cabe efectuar (y de hecho se han efectuado) todo tipo de especulaciones, que principalmente enmarcan la obra en el terreno de lo políticamente incorrecto (aún obviando que en aquellos años de crisis familiar y moral en la nación de las barras y estrellas, lo políticamente incorrecto estaba particularmente en boga… de hecho, no faltaba demasiado para que una película porno, la celebérrima Deep Throat, alcanzara repercusiones de cine arty en diversos foros culturales de la costa este norteamericana, incluyendo el auspicio de una firma reputada en el New York Times). Sea como fuere, Vixen! desarrolla una trama de filiación erótico-festiva (una chica que reside en un remanso canadiense con su marido, a quien le gusta pasarse por la piedra a cualquiera que se le ponga por delante, sean hombres o mujeres), sobre la que puede decirse que se cimenta la práctica totalidad del argumento en cine porno en la actualidad (aunque ese reputación sea compartida con muchas otras obras coétaneas, y, si se me permite, con el argumento de una película de muy distinto marchamo –y calidad- rubricada una década antes por el mismísimo Billy Wilder, La tentación vive arriba, que ponía en la picota una incesante sucesión de fantasías sexuales de un Rodríguez).

 

Barroquismo escénico

 

  Meyer colaboró con Hugh Heffner en los primeros años de edición de la revista Playboy, circunstancia que en cierto modo se proyecta en esta obra donde se hereda de aquella publicación el gusto preferente por las mujeres neumáticas y el aire desenfadado que preside la narración, que en ningún caso se toma en serio a sí misma; si bien donde en Playboy se buscaba la sofisticación, Meyer opta por cierta rudeza expositiva –sin la truculencia que será señera en obras posteriores-, y, retomando las disquisiciones sobre lo políticamente incorrecto, se atreve a incluir ciertos comentarios racistas (Erica Gavin, la protagonista, no soporta a los negros, y se pasa media película insultando a uno de ellos, al que peyorativamente llama zambo), que en el delirante desenlace de la función llegarán a entrecruzarse con una apología anticomunista (sic). En cualquier caso, resulta difícil escindir la obra de su papel en la coyuntura cultural de su lugar y tiempo. Cinematográficamente hablando, el filme se caracteriza por su ritmo de puro entertainment para erotómanos, y por unas imágenes cuya caligrafía trasciende de la funcionalidad esporádicamente, merced del gusto de Meyer por habilitar constante el metraje diversos insertos de montaje que enfatizan el poso morboso de la trama y que suelen predicar ese barroquismo escénico que define la esencia de su voluntad autoral.

http://www.imdb.com/title/tt0063787/

http://en.wikipedia.org/wiki/Russ_Meyer

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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