EN LA HABITACION

In the Bedroom

Director: Todd Field.

Guión: Todd Field y Robert Festinger, basado en la novela de Andre Dubus.

Intérpretes: Tom Wilkinson, Sissy Spacek, Marisa Tomey, Nick Stahl, William Mapother, William Wise, Celia Weston.

Música: Thomas Newman.

Fotografía: Antonio Calvache.

EEUU. 2001. 121 minutos.

 

Violencia

 

El actor y director Todd Field escogió como puesta de largo tras la cámara una obra de André Dubus (fallecido poco antes del estreno de la película, y a quien va dedicada). Aunque tengo que lamentar desconocer ese sustrato literario, a juzgar por el título de la obra (denominada Killings) y por la textura dramática ribeteada con (sutiles) aspavientos sociológicos de una película como In the Bedroom, cabe imaginar que se trata de una obra en cierto modo emparentada con el Mystic River de Dennis Lehane y Clint Eastwood: aunque tardemos en saberlo, en In the Bedroom se está hablando principalmente de la presencia de la violencia en el seno de una comunidad pacífica, y, mediante el relato de una venganza, efectuando especial hincapié en una mirada sobre la herencia generacional del odio y la violencia (ello circunscrito, o más bien extensible, a esa radiografía sociológica). Pero no nos llevemos a engaño. Allende esa esencia discursiva, no existe ninguna semejanza entre dos obras tan dispares como Mystic River e In the Bedroom. Donde Eastwood jugaba con los elementos del cine de suspense, Field opta por la senda melodramática, asfixiante en el minucioso relato del agónico sentir de los protagonistas del filme (el matrimonio Fowler, encarnados de forma soberbia por Tom Wilkinson y Sissy Spacek), asfixiante precisamente por el modo en que Field captura unos sentimientos arrojados al límite del abismo.

 

 

Voluntad de estilo

 

Vaya por delante, sin embargo, que la apuesta del realizador en su opera prima, sin duda arriesgada, se salda con resultados a menudo estimulantes, pero también irregulares. Es digna del mayor encomio la voluntad de estilo de Field, el modo en que el realizador elude la senda del fláccido melodrama televisivo, y se esmera por los sugerentes encuadres, por la elipsis, por la articulación de imágenes poderosas, a menudo escuetas secuencias descriptivas, que contienen la sordidez progresivamente  devoradora de su historia; por idéntica razón, Field rehuye en todo momento los subrayados musicales (que utiliza más bien poco, y con otros propósitos que los enfáticos) así como deja al silencio (que en un momento del metraje, Ruth dice que “se puede cortar”) la labor de dotar de complejidad a las funestas emociones que conciernen a los Fowler. Al respecto, decir que esa regla sólo se quiebra, descontando los diálogos con secundarios como Willis o el abogado, en un clímax de encarnizados reproches mutuos entre Matt y Ruth, secuencia climática que literaliza las pulsiones más íntimas (y opuestas) de cada personaje, y que Field ya no domina con la misma habilidad: no es la dureza de los diálogos, sino la actuación de Wilkinson y Spacek, que salvan la escena.

 

 

Requiebro argumental

 

La contención descriptiva, a menudo fascinante, se lleva a otros parámetros en el último tramo del metraje, en la tesis que la película propone. Esa larga secuencia de la venganza no quiebra en sí misma la envolvente atmósfera de la función, pero sí que se resiente en el apartado argumental: la súbita ruptura que propone en su mirada a los personajes quizá sirve al discurso, e incluso funciona a la perfección en términos de intensidad, pero resulta demasiado forzada como culminación narrativa de lo expuesto en lo precedente (mal que pese a los que aburra el tono contemplativo de la película, según mi opinión hubiera sido interesante alargar el metraje previo a esa culminación, no dejar en el terreno de lo elíptico el planeamiento de ese ajuste de cuentas).

 

 

Fragilidad

 

Con sus pros y sus contras, In the Bedroom resultó una propuesta interesante, y reveló la personalidad y talento de un realizador que alcanzó mayores cotas con su segunda y más redonda obra, Little Children; por ambas películas debemos agradecerle a Field su empecinado afán por rehuir todos los clichés y atreverse a escarbar en la sustancia patológica que anida en el ser humano, bajo la fragilidad de eso que damos en llamar rutina, y que amenaza y acaba emergiendo con su fuerza destructiva. La parábola trágica era quizá demasiado radical en In the bedroom, y en los conflictos de más ordinaria apariencia que se plantean en Little Children alcanza un mejor cauce el trazo descriptivo, de tantos y tan finos hilos, que nos propone el realizador, a quien tras sus dos obras debemos considerar un avezado adaptador de obras literarias y un perito del despacho cinematográfico de las pulsiones más recónditas del alma.

http://www.imdb.com/title/tt0247425/

http://www.rottentomatoes.com/m/in_the_bedroom/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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