LONE STAR

Lone Star

Director: John Sayles

Guión: John Sayles

Intérpretes: Chris Cooper, Elizabeth Peña, Kris Kristofferson, Matthew McConaughey, Clifton James, Ron Canada.

Música: Mason Daring.

Fotografía: Stuart Dryburgh

EEUU. 1996. 124 minutos.

 

Sayles’ way

 

Siempre cabe esperar grandes cosas de un tipo de John Sayles, auténtico rara avis en el panorama cinematográfico norteamericano, realizador que suele alternar la manufactura industrial de guiones (desde su lanzamiento en el guión de AullidosThe Howling, de Joe Dante- a la actual colaboración con el oscarizado William Monaghan en el libreto de la tercera secuela de Jurassic Park, pasando por una dilatada experiencia televisiva) y de videoclips (firma unos cuantos de Bruce Springsteen), con la absoluta independencia y control creativo de sus largometrajes (sin ir más lejos, escribe, monta y dirige el filme que nos ocupa). Sus propuestas, afiliadas a una visión crítica y a menudo doliente del sistema político-económico de su país y atento a la sensibilidad social, resultan siempre estimulantes, contienen interesantes pautas argumentales para alambicar intenciones y discursos. Sin embargo, en pocas ocasiones puede decirse que Sayles haya rubricado una masterpiece como la que nos ocupa.

 

 

En la frontera

 

Lone Star narra no una sino diversas historias de la frontera. Se ubica en una pequeña localidad tejana, situada en el condado de los Ríos, podemos cavilar que cerca de Brownsville, un lugar que se caracteriza (y que Sayles se esmera en significar) por el flujo entre blancos, latinos y negros, y sobretodo por los conflictos en la frontera (en esos ríos) entre los wet-backs que tratan de llegar a los Estados Unidos y los Rangers o policías fronterizos que tratan de impedírselo. No es casual que la primera secuencia del filme –en la que se halla un cadáver y una estrella de sheriff que dará título al filme y lugar a la trama-  transcurra precisamente en el árido desierto que sirve actualmente de divisoria entre ambos estados.

 

 

Caleidoscopio

 

Lone Star pretende analizar, casi desmenuzar, las diversas tipologías de personajes que muestra, y que se abren a partir de los tres personajes, o más bien de las tres familias que representan: Sam Deeds, un blanco caucásico sheriff del pueblo e hijo de otro legendario sheriff; Pilar Cruz, una chica mejicana, hija de una inmigrante próspera, que es profesora de historia en el instituto de la localidad y a la sazón fue el amor de juventud de Sam; y Otis Payne, un hombre de color que regenta un bar de copas y vive estigmatizado por la mala relación con su hijo, severo coronel del ejército que rige una base militar en los aledaños del pueblo. Para llevar a cabo esa mirada que se pretende caleidoscópica, nada mejor que lanzarse a dos triples mortales: el primero, transitar continuamente entre lo objetivo (esa mirada de sesgo sociológico) y lo subjetivo (el pulso emocional en el que interactúan los diversos personajes, sus encuentros y desencuentros amorosos o familiares); el segundo, abrir la historia al pasado: siguiendo la investigación que el sheriff Sam lleva a cabo de la identidad del hombre muerto poseedor de aquella estrella solitaria hallada en el desierto, el filme promueve diversos sketches en flash-back, que narran la vida del padre de Sam y el tirano sheriff que le precedió en el cargo, que refieren la llegada a los States de la madre de Pilar y que nos ponen en antecedentes de los primeros pinitos de Otis como camarero en el bar que después regentará; el mimo con el que Sayles nos presenta esos flash-backs (normalmente sin recurrir al montaje, simplemente a sencillos movimientos de cámara que nos transportan al mismo escenario pero unos cuantos años antes) no sólo entrañan una enorme belleza como soluciones formales, sino que también encuentran un pleno sentido narrativo, al acercar literalmente cada personaje a su vivencia pasada, la herencia personal y cultural que anida en el presente.

 

 

Entramado humano

 

En su compleja pero tan bien definida estructura argumental, Lone Star abona una formidable riqueza de tesis. Sin perder de vista en ningún instante la progresiva secuencia de pistas que darán la medida dramática de la historia (la relación rehabilitada entre Sam y Pilar), se abren las lineas tangenciales que atañen a los otros personajes, y se aprovecha cada situación planteada, incluso cada anécdota, para seguir cimentando esa mirada comprensiva del complejo entramado humano que convive en la frontera y el modo en que lo hace. Se efectúan diversos saludables ejercicios de memoria histórica: en una secuencia del filme, vemos a Pilar como profesora explicar a sus alumnos la historia y conflictos de la región tejana, secuencia complementada en una reunión con padres de alumnos en la que se enfrentan las visiones de conquistador y conquistado tratando de imponer una perspectiva en la doctrina histórica; en otro pasaje, Otis le muestra a su nieto su recopilación de datos sobre los black cowboys Seminolas (los Seminolas fueron una tribu india procedente de Florida, y ulteriormente disgregados entre aquella zona y Oklahoma; acogieron en su seno a diversos negros esclavizados, que se unieron a su causa de lucha contra los colonizadores a principios del siglo XIX), retrospectiva histórica que Sayles utiliza para corresponderla, con brillante sutileza, a la carrera militar de Delmore Payne, el hijo de Otis –y los motivos, de tipo y necesidad estrictamente económicos, que refiere la joven soldado a la que el coronel Delmore interroga-.

 

 

Tesis

 

La conclusión, tan rigurosa y precisa, que la película va perfilando nos habla de la injusticia y desigualdad como codas de funcionamiento de la comunidad, injusticias presentes desde hace siglos y que han forjado la actualidad, y que, se apunta, se pueden mitigar a un alto precio y con mucha lentitud para promover el desarrollo hacia una igualdad ideal, casi utópica. Las diferencias entre el villano sheriff que incorpora Kris Kristofferson y el otro, que interpreta Matthew McConaughey, se diluyen conforme se va destapando el velo de la historia, y la cruda revelación nos dice que participaron de idéntica corrupción, pero que así como el primero no halló censuras en su despotismo y cruel metodología, el segundo supo aprovechar esa herencia nefanda para labrarse las simpatías de los diversos focos humanos aún cuando siguió aprovechándose de su placa y posición de poder para someter, con mayor sutileza, a los desfavorecidos (se habla de un terreno que recalificó y adquirió a bajo precio, se habla del dinero de los fondos hurtados para construir una casa a su amante, se habla de un expresidiario que conmutó su pena por trabajar en la construcción del jardín de la familia Deeds…). Junto a esa triste tesis, sin embargo, Sayles se permite otra, en la cerrada intimidad de ese amor romántico-fraternal entre Pilar y Sam, la puerta abierta a la concordia entre dos mundos contrapuestos que cierra la película en esa poco menos que sublime secuencia final en la que la pareja se encuentra en el escenario ahora demudado del que fuera un drive-in theatre (precisamente el lugar en el que, de adolescentes, fueran separados), y, tras destapar todas las verdades que les han maculado (a ellos, a toda la comunidad), hallan una posibilidad de redención, de afrontar en compañía el incierto porvenir.

http://www.imdb.com/title/tt0116905/

http://www.mediacircus.net/lonestar.html

http://mediapede.org/filmhistory/guides/lone_star.pdf

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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