THE VISITOR

The Visitor

Director: Thomas McCarthy.

Guión: Thomas McCarthy

Intérpretes: Richard Jenkins, Haaz Sleiman, Danai Jekessai Gurira, Hiam Abbas, Marian Seldes, Maggie Moore.

Música: Jan A. P. Kaczmarek.

Fotografía: Oliver Bokelberg

Montaje: Tom McArdle

EEUU. 2008. 107 minutos.

 

Secundarios

 

        Sin duda que una de las ventajas de la existencia de los Oscar y el mercado que su órbita genera tiene que ver con esas obras de menor envergadura económica que (por las razones que sean, principalmente las de contar sus promotores con oportunismo y sus responsables técnicos con suerte) logran ser nominadas a alguna categoría, normalmente guión o interpretativa, y consiguen esa cierta resonancia que las hace valedoras de su distribución (o de su distribución más mayoritaria, también hay diferencia entre una cosa y la otra) en España. Suele pasar año tras año, y en realidad forma parte de las estudiadas ecuaciones mercantiles del sistema; no me voy a entretener con la hemeroteca para recordar antecedentes, y me limitaré que en la edición de 2008 (los Oscar concedidos en febrero de 2009), dos títulos en concreto formaban parte de esta categoría: uno de ellos, Frozen River, de Courtney Hunt, que contaba con la  nominación a la actriz Melissa Leo (quien, además, ganó el Independent Spirit Award); la otra es esta obra que nos ocupa, The Visitor, de Tom McCarthy, merced de la también laureada (y nominada al mejor actor) interpretación de Richard Jenkins. Así que, dejando de lado consideraciones industriales, podríamos hablar de la importancia de Jenkins, ese excelente actor secundario de toda la vida convertido aquí en actor principal para demostrar lo que en el cine siempre fue notorio: que un buen actor lo es siempre, en cualquier cometido y registro. Pero ya que hablamos del caso de Jenkins y de su condición de secundario reconvertido, habilitemos el parangón con Thomas McCarthy, el guionista y director, máxime artífice de esta película. El caso de Tom McCarthy es realmente curioso, pues se trata de un actor que también se ha forjado como actor secundario, principalmente en el medio catódico –a su más célebre interpretación, en la quinta temporada de The Wire, le antecedieron  participaciones en series como Ally McBeal, Boston Legal o Ley y Orden-, pero también en el cine –donde escora la sombra de George Clooney: papeles secundarios en Good Nigh & Good Luck, Syrianna, Michael Clayton, Duplicity…-, y, en un par de ocasiones, ha tenido tiempo de escribir y dirigir películas, The Station Agent y esta The Visitor, que le han dado como cineasta (al menos en círculos más independientes) el prestigio que no tenía como actor.

 

       

Dilogías

 

        Suelo sacarle cierta punta a las circunstancias que rodean el doblaje o no, literal o no, de los títulos en VO al español. Y aunque en mis comentarios al respecto suelen habitar quejas, en este caso se trata más bien de lo contrario: a primera vista, el filme, de tan escueto título en inglés, podría haberse traducido por “el visitante”, pero, en justicia, las acepciones de la palabra “visitor” son más ricas en inglés, dan lugar a esas suculentas dilogías tan propias de aquel idioma; “visitor” puede ser en efecto el visitante, en el contexto de lugares, como un museo, una ciudad, o, claro, un centro de reclusión de extranjeros; pero “visitor” también puede ser un invitado, como Tarek, su novia y, después, su madre, en el apartamento neoyorquino de Walter; y, puntilla final, hay otra acepción de “visitor” en el contexto de la ubicación de una persona en un lugar que no es el suyo: sería un antónimo de autóctono, y lo podríamos traducir como “forastero”.

 

       

Inmigración

 

        El filme que nos ocupa merece un principal abordaje por su temática, la inmigración en los EEUU, y un discurso, la reivindicación de las personas por encima de la cuadrícula de la legislación y burocracia; tema y discursos que han abierto nuevos (y a menudo apasionantes) debates en lo cinematográfico tras el atentado del 11 de septiembre y como reacción a la política (o más bien a la ideología inserta en ella) de George Bush en materia de inmigración. The Visitor, en su sentimiento y toma de postura ideológica, se alinea con un grueso de filmes que, de un modo u otro, abordan el drama de la inmigración ilegal, aún sin plantear, al menos de forma enfática, cuestiones de racismo, antes bien denunciando la situación de injusticia que irremisiblemente exudan las laberínticas medidas de control de la migración en un mundo de crasas desigualdades; podemos hablar de Dirty Pretty Things de Stephen Frears o de Eastern Promises de David Cronenberg (ambas situadas en Londres, ambas en clave de cine negro), de Land of Plenty de Wim Wenders, de In America de Jim Sheridan, de Babel, de Iñárritu, de Silver City de John Sayles, o, más tangencialmente, de Children of Men, de Alfonso Cuarón (dentro del género de la ciencia-ficción), de The Terminal de Steven Spielberg (vestida de comedia capriana) o de In  this world y de The Road to Guantanamo de Michael Winterbottom, estas dos obras firmemente afiliadas al cine de denuncia. En The Visitor las alusiones a lo que podemos denominar el efecto post-11/9/2001, por sutiles que se pretendan, son del todo reveladoras: en una secuencia de transición en la que Walter se dirige en coche a Nueva York, pasa por debajo de un puente del que cuelga una bandera americana que reivindica el amor por las tropas patrias y se solicita “que regresen a casa”; en un careo entre Walter y Tarek en el centro de reclusión, inevitablemente aparece la comparación: Tarek, cada vez más asfixiado por su situación, se queja en voz alta de que le tratan “como si fuera un terrorista”, y apostilla que “los terroristas no están aquí; ellos tienen medios y cobertura”; en otro detalle, quizá el más contundente, vemos un mural dibujado en una pared del centro de reclusión en el que se ve parte del skyline neoyorquino, la bandera de la libertad en primer término, y las Torres Gemelas en posición destacada…

 

       

Djembé

 

        En el listado de películas del párrafo anterior me he dejado una, The three burials of Melquiades Estrada, de Tommy Lee Jones. A pesar de las múltiples diferencias en el abordaje cinematográfico por parte de ambos actores-directores, y de la importancia del contexto escénico (Nueva York/la frontera tejana), creo que The visitor guarda muchos e interesantes puntos de contacto con la obra de Lee Jones. Principalmente, el hecho de que el relato se centre principalmente en el íntimo proceso de redención de un ciudadano autóctono de existencia mediocre al tomar contacto, más o menos involuntario, con la realidad del drama humano de la inmigración. En aquel caso, se trataba del personaje interpretado por Barry Pepper, aquí del Walter encarnado por Jenkins; en aquel caso hacía falta un catalizador, el propio Tommy Lee Jones, y aquí el catalizador es más sutil, es la música, el ritmo que Tarek extrae de su djembé (un instrumento de percusión africano) y que fascina a Walter, al punto de descubrir una auténtica vocación. Por gráfica que sea esa representación, la idea argumental es de todo punto brillante, y también su materialización en la trama, el modo en que McCarthy puntea el relato sirviéndose de esos ritmos africanos que despiertan el vigor espiritual de un grisáceo wasp: el djembé como contrapunto al piano, con todas las connotaciones que ello implica; el djembé como careo armónico entre Walter y Tarek (alumno y profesor), opuesto al careo en la sala de visitas del centro de reclusión; el djembé como instrumento de empatía y celebración, esa reunión musical improvisada en Central Park; si me apuran, la importancia simbólica del djembé en la secuencia en la que Tarek es detenido, pues es el voluminoso tambor el que le impide cruzar el control de acceso en el metro, y llamar la atención de la policía; el djembé como resguardo espiritual para Walter (lo que de grotesco tiene verle ir y venir ataviado con su sobria indumentaria de profesor universitario y carreteando, como principal equipaje, el djembé); y en la solución dramática de la película, el djembé como herencia, como enseñanza, esa lección de vida que marcará el devenir de los pensamientos, sentimientos y actos de Walter (y no comentaré al respecto la última escena para no destripar el final, pero se levanta acta de su poderosa fuerza expresiva).

 

       

New York, New York

 

        El guión de McCarthy tiene dos grandes virtudes: una, su concisión, y la otra, la fuerza que tienen los detalles (también lo simbólico, a lo que en buena medida me he referido en el apartado anterior). Para convertirlo en imágenes, McCarthy se sirve de una puesta en escena de todo punto sobria, en correspondencia con el trazo lacónico de la personalidad del protagonista; habilita un ritmo que apenas se detiene ante lo contemplativo (opción que quizá oxigenaría más el drama) y en el que prima la descripción de los acontecimientos, que conforme éstos avancen se irá convirtiendo progresivamente en más y más subjetiva. Dejando de lado los certeros detalles expresivos en las secuencias climáticas (los movimientos de cámara en la última secuencia de Walter en el centro de reclusión, la última escena en la que vemos a la novia de Tarek, enfatizando el contenido dramático con una pista sonora exclusivamente musical, extradiegética), el mayor esmero de McCarthy director tiene que ver con la dirección de actores (Jenkins está espléndido, sí, pero los demás, también), y con la plasmación de los diversos y contrastados espacios de la ciudad de Nueva York en los que se mueven los personajes: en una determinada secuencia, en la que Walter y Tarek caminan por Central Park, el encuadre se abre para mostrar una panorámica del sheep meadow de fondo y los rascacielos tras ella; uno tiene la sensación de que tal vez ese encuadre es quizá innecesario, pero cobra sentido por contraste, en las diversas secuencias en las que vemos a Walter y a la madre de Tarek caminar por las grisáceas y destartaladas calles de Queens y detenerse (la cámara se detiene también, y el plano se repite en tres ocasiones distintas) ante el edificio cuadrado y anodino en cuyo interior se halla internado Tarek junto con otros tres mil hombres y mujeres que cometieron la infracción administrativa (no el delito, pues no es delito) de no poseer un título de autorización en regla y que esperan para ser deportados.

http://www.imdb.com/title/tt0857191/

http://www.thevisitorfilm.com/

http://www.rottentomatoes.com/m/visitor/

http://en.wikipedia.org/wiki/Djembe

http://www.centralpark.com/pages/attractions/sheep-meadow.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s