MAYOR DUNDEE

Major Dundee

Director: Sam Peckinpah.

Guión: Harry Julian Fink, Sam Peckinpah y Saoul , basado en una historia del primero.

Intérpretes: Charlton Heston, Richard Harris, Senta Berger, Jim Hutton, James Coburn, Slim Pickens, Ben Johnson, Warren Oates.

Música: Danielle Amfitheatrof.

Fotografía: Sam Leavitt

Montaje: Howard Kunin, William A. Lyon, Don Starling

EEUU. 1965. 118-128-134 minutos.

 

El maestro Peckinpah

 

        Sam Peckinpah es, para mí, uno de los más refulgentes creadores que nos ha dejado el cine americano en los últimos cincuenta años. Su estilo, personalísimo (e inimitable, pese a los denodados esfuerzos de algunos buenos cineastas), y la temperatura emocional de su –diría que casi completa- obra ha dejado una formidable impronta, una influencia que se sitúa mucho más allá de su encorsetamiento en el western crepuscular. Peckinpah era un hombre de personalidad arrolladora, dicen que de carácter difícil, pero de una sensibilidad extrema y un formidable talante y talento para imprimir esa sensibilidad en imágenes. De su labor revisionista del western, género en el que sin duda sobresalió, se extraen estudios psicológicos cuya complejidad y hondura trasciende los parámetros del género y reclama su universalidad. Es sin duda por su valentía y falta de complejos que Peckinpah porfió durante toda su vida con los estudios, siempre ajenos al riesgo. Me gustaría pensar que de esa oposición entre el cineasta y el corsé de la industria surgió parte de la ferocidad expresiva de Peckinpah, aunque eso sólo son suposiciones. No lo son en cambio, que el montaje del director de muchas de sus obras, quizá las más brillantes, fuera masacrado por los responsables económicos de los estudios. En este caso, el de Mayor Dundee, nos hallamos ante el tercero de los magistrales westerns que dirigió en la década de los sesenta del siglo pasado (ubicada en su filmografía tras The Deadly Companions y Ride the high Country y antes de The Wild Bunch y The Ballad of Cable Hogue), y en el primer célebre caso de porfías creativas entre Peckinpah y los ejecutivos, en este caso de la Columbia (y su mandado, el productor Jerry Bresler), resultado de las cuales, tras la imposición de un montaje final reducido por parte del estudio, cuentan los historiadores del cine que Peckinpah trató por todos los medios de sacar su nombre de los créditos y cogió una depresión que le llevó al borde del suicidio. Sin embargo, acotémoslo siempre, el cineasta de personalidad áspera ha pasado a la historia luminosa del cine, la de los maestros, y los ejecutivos de la Columbia, al foso de la oscuridad, de todos aquellos que han pretendido y logrado cercenar lo que de artístico tiene el Cine.

 

 

Mirada panorámica

 

        Podemos considerar Mayor Dundee una suerte de película-puente en la filmografía del realizador, pues en ella empiezan a pesar los recursos narrativos y técnicas cinematográficas que después se convertirán en sello distintivo del autor, recursos y técnicas puestas al servicio de unos temas, tratamientos de ambientes y de personajes que, también, empiezan a revelar a las claras los intereses psicologistas-antropológicos de Peckinpah. Lo primero que llama la atención de la película es su genuína formulación del contexto y entorno histórico en el que habita la historia. Mayor Dundee nos habla de una expedición a la caza de indios apaches, pero esa premisa sólo alcanza a uno de los muchos focos narrativos que se concentran en el relato y se concitan en las imágenes. Peckinpah es uno de esos directores que, sin abandonar la simiente mítica del género, abogaron por una mirada historicista. Extrae grandes réditos al formato panorámico, no tanto en el dibujo telúrico (que también) cuanto a la plasmación minuciosa de los escenarios que van jalonando la ruta narrativa, como los fortines del ejército –el arrasado por los indios que aparece al principio, la base de operaciones comandada por Dundee- o los villorrios fronterizos –donde el director da rienda suelta, por primera vez, a su fascinación por el pueblo mejicano y su folklore-. Esa plasmación de detalle, de corte austero, a menudo feísta, reside en las elecciones de vestuario, en el propio casting y caracterización de los personajes, pero se materializa también a nivel de guión (los diálogos siempre atentos al complejo mosaico de ideologías y enfrentamientos latentes entre los personajes, la referencia a la Guerra Civil pero también a los lanceros franceses dominantes en la zona sureña, el concepto fronterizo, etc) y se apuntala con las elecciones escénicas de Peckinpah, muchas de ellas que revisten una singular belleza. Es en ese contexto más bien desquiciado (y que contamina la condición de los personajes, como analizaremos después) en el que Peckinpah habilita los que ahora son tan célebres recursos (especialmente el montaje sincopado, los detalles cruentos) para la narración, siempre deliberadamente fragmentada, de los diversos capítulos bélicos.

 

 

Amistad en (la) guerra

 

        En Mayor Dundee aparece y prevalece (no por primera vez en su filmografía) uno de los temas recurrentes del imaginario peckinpahiano: la amistad traicionada. Los encuentros y desencuentros entre Dundee (Charlton Heston) y Tyreen (Robert Harris) contienen, y lo sabemos en todo momento (Tyreen no cesa de repetirle a Dundee que le obedecerá “hasta que hayamos aniquilado al apache”), la esencia del relato humano, caracterizado por lo doliente, lo desencantado. Llevando a un nivel superior los reproches que lastraban la antigua amistad entre Joel McRea y Randolph Scott en Ride the High Country, los constantes tira y afloja entre los dos protagonistas (diálogos siempre cortos, pulidos hasta lo esencial, siempre sonoros, rotundos) diluyen las diferencias en la contienda moral, pues cada personaje tiene sus razones, sus debilidades y sus obsesiones. También una clase muy particular, pero innegable, de heroísmo. Y esa triste enemistad (y digo triste porque el filme sabe transmitir lo recia que fue alguna vez la previa amistad, el afecto que aún, involuntariamente, se dispensan el uno por el otro mientras se amenazan de muerte) no es más que la punta de lanza de la constante referencia al contexto de hostilidad que atraviesa todo el relato: esa enemistad personal encuentra su razón de ser en la diferencia de bando de uno y otro en la Guerra Civil, y se extiende a las dos facciones diferenciadas del mismo –improvisado, y muy poco vocacional- regimiento que persigue a los Apaches (en la escena en la que la tropa inicia su expedición, y en uno de los escasos detalles jocosos, escuchamos una dialéctica basada en la constante interrupción de los himnos castrenses de uno y otro ejércitos). Al clima de desconfianza que anida en la tropa (cuyos conatos de conflicto alcanzarán el límite en no pocas ocasiones –en especial el juicio sumario al desertor encarnado por Warren Oates… y la improvisada ejecución de la Sentencia-) se le suma el tercer personaje en discordia, Samuel Potts (James Coburn), avezado explorador que conoce bien a los indios, y cuyas palabras y consignas siempre despiertan la suspicacia de Dundee. De ese contexto hostil, sabiamente, Peckinpah extrae tanto el tono de desencanto a que antes hacía mención como el resorte inquietante de la trama bélica. En una decisión narrativa brillante, se deja que sea la voz en off del más joven de los soldados, Tim Ryan (Michael Anderson jr), la que se convierta en hilo conductor del relato, a través de las vivencias e impresiones que éste va despachando en su diario. Y digo que se trata de una opción brillante porque la mirada ingenua de Ryan  puede verse como una objetividad imposible, como un desesperado intento de mostrarnos la cara amable, heroica de la proeza bélica de la tropa. Pero esa cara amable, esa narración desde fuera, se desmiente, al fuerte contraste, con la narración desde dentro, desde las entrañas de los conflictos, que certifican las imágenes de Peckinpah.

http://www.imdb.com/title/tt0059418/

http://movies.nytimes.com/movie/30908/Major-Dundee/overview

http://www.boston.com/movies/display?display=movie&id=7974

http://www.rottentomatoes.com/m/major_dundee/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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