LA DALIA AZUL

 

The Blue Dhalia

Director: George Marshall.

Guión: Raymond Chandler

Intérpretes: Alan Ladd, Veronica Lake, William Bandix, Howard Da Silva, Doris Dowling, Will Wright.

Música: Robert Emmett Dolan y Victor Young.

Fotografía: Lionel Lindon

Montaje: Arthur P. Schmidt

EEUU. 1946. 95 minutos.

 

George Marshall

 

        Situamos la realización de esta The Blue Dhalia a mediados de los años cuarenta del siglo pasado; la afiliamos en el marco genérico del cine negro clásico americano, y cuando mencionamos a su realizador, George Marshall, debemos hablar de un hombre consagrado a la realización artesanal de películas en el marco del engranaje de Hollywood en aquellos años dorados; un cineasta consagrado a la industria, muy, pero que muy prolífico (empezó a dirigir películas a principios de los años treinta, y así siguió hasta que a mediados de los sesenta, como tantos otros, se recicló en el floreciente medio televisivo, en el que trabajó casi hasta el fin de sus días), y, también debe decirse, un cineasta que no despuntó especialmente más allá del tenor de esa artesanía, que a los cinéfilos e historiadores del cine no les ha merecido mayor cualificación de valor añadido (sirva decir al respecto que su obra más célebre es el capítulo Railroad del filme episódico How the West Was Won, de 1962, recordado sobretodo por la co-dirección de otro cineasta, John Ford).

 

 

Chandler, guionista

 

        Seguramente lo más recordado de The Blue Dhalia no se halla en sus imágenes sino que las precede: tiene que ver con el hecho de que se trata de la única obra del genial novelista Raymond Chandler que fue adaptada a la gran pantalla por él mismo (de hecho, era una novela inacabada reciclada en guión para la Paramount), adaptación que, al parecer, tuvo que realizarse deprisa y corriendo, el estudio agasajando el entorno de Chandler con golosinas (dos Cadillacs a su disposición para mover el guión conforme iba avanzando, un equipo de secretarias, estancia en un hotel de lujo, un sueldazo al rubricar el final…) mientras se le presionaba bajo el yugo del cronómetro. Son anécdotas, sí, pero que nos hablan de unos métodos de producción que ya son historia. La verdad es que el relato, en sus primeros compases, parece detenerse en la temática de las secuelas de guerra (especialmente mediante la mácula del personaje secundario Buzz, un resto de metralla incrustado en su cerebro que le ocasiona pérdidas momentáneas de orientación y que le genera un odio insuperable a la música, pues ésta retruena en su cabeza… descripción interesante, muy chandleriana, que fácilmente podríamos trasladar a los parámetros del hardboiled, y cuyas posibilidades el relato exprime, pero no el mejor jugo), pero pronto se detiene en la historia particular del homecoming de Johnny Morrison (el más bien impertérrito Alan Ladd), y de los problemas con su esposa, Helen (Doris Dowling), a partir de la cual el filme va trenzando la historia de diversos personajes-satélites, y fortuitos encuentros entre ellos, hasta que la mujer aparece asesinada, lo que da lugar al clásico whodunit que pasa a definir los términos de la historia hacia su desenlace.

 

       

 

 Noir de los cuarenta

 

        Es cierto que en el año de realización del filme aún estaban por explorar muchos y apasionantes recovecos del noir, aunque no es menos cierto que por aquellos tiempos el género ya se hallaba en pleno apogeo, y, sin ir más lejos, se estrenaron obras tan excelentes como El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947), Forajidos y El abrazo de la muerte (Robert Siodmak, 1946 y 1948), They live by night (Nicholas Ray, 1947), o Retorno al pasado (Jacques Tourneur, 1947) – e incluso ciñéndonos a lides estrictamente chandlerianas, al listado cabe añadir El sueño eterno (Howard Hawks, 1946) e incluso Perdición (Billy Wilder, 1944), que si bien está basada en una novela de James M. Cain, el guión fue coescrito, mano a mano con Wilder, por el autor de Adios, Muñeca-. Todas las obras citadas eclipsan indudablemente los méritos de esta The Blue Dhalia, filme a cuyas imágenes les falta el genio que los realizadores enumerados tenían y del que Marshall iba más bien justo, y a cuyo tenor narrativo se le nota el denuedo excesivo por recargar el whodunit (resuelto de un modo un tanto abrupto, forzado en la secuencia final) en demérito de una más compleja e interesante descripción de los personajes. Con todo, se trata de un filme de poderoso arranque, de una obra que extrae buenos réditos de su atractiva compresión temporal y de la intensa descripción atmosférica –la urbe, definida reiteradamente en esa esquina en la que se ven las luces de neón del local que se llama igual que el filme, el hotelucho más bien infecto en el que unos timadores intentan enredar a Johnny, los exteriores del motel de apartamentos en el que acaece el asesinato…-. Marshall levanta acta de su proverbial agilidad narrativa, aderezada con ciertos movimientos de cámara capaces de utilizar el espacio para sugerir más allá del texto –por ejemplo, las miradas a distancia entre los protagonistas-, o algunos esmerados encadenados –v.gr. el que presenta a Veronica Lake-. Lo mejor de Chandler se apuntilla con algunas frases ciertamente rimbombantes, pero que lucen espléndidas a la luz de la intimidad entre Ladd y la Lake.

http://www.imdb.com/title/tt0038369/

http://www.eskimo.com/~noir/ftitles/bluedahlia/index.shtml

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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