EN LA CUERDA FLOJA

 

Walk the line

Director: James Mangold.

Guión: Gill Dennis y James Mangold, basado en la autobiografía de Johnny Cash

Intérpretes: Joaquin Phoenix, Reese Witherspoon, Victoria Hester, Ginnifer Goodwin, Robert Patrick, James Heach.

Música: T. Bone Burnett.

Fotografía: Phedon Papamichael

EEUU. 2005. 105 minutos.

 

Walk like a man

 

Walk the line (que se puede traducir como “cruzo el filo”, por ejemplo, o como “ando derecho”, pero nunca de esa forma –“En la cuerda floja”- que a mí me remite a un thriller ochentero de Clint Eastwood) es uno de los títulos emblemáticos de la discografía de Johnny Cash, y si la película utiliza su denominación es por considerar que define/resume perfectamente la biografía del artista sureño. Sobre la asociación de textos escritos/cantados y vividos se va desgranando la vida del músico (en realidad, sólo hasta finales de los sesenta, esto es sus años de mayor éxito comercial –con permiso de esa segunda juventud musical que vivió por mor de su feliza asociación con Rick Rubin en los noventa y hasta el final de su vida-). Mangold se sirve y utiliza referencias temáticas de las canciones para dar sentido a los diversos acontecimientos que narra: un niño limpiabotas negro, que acudirá a la letra del primer rythm & blues que le encumbra; las a menudo turbias relaciones con las mujeres y con June Carter en particular, que anticipan la versión que ambos efectúan a dúo del It ain’t me, babe de Dylan, así como la pieza que él invita a June a cantar, y que ésta solía interpretar con su ex marido; la incendiaria pieza carcelaria que interpreta en Las Vegas cuando sufre el colapso…; en definitiva, la secuencia del enfrentamiento matutino en el escenario entre June y Johnnie (que acaba con cascos de cervezas volando por los aires) da textualidad a ese “you walk the line” que condensa los conflictos que atiende la película.

 

 

 

Carne de biopic

 

  Lo peor de este correcto filme firmado por James Mangold acontece cuando se da carta blanca a los clichés del biopic hollywoodiense. Y es lo peor no porque esté mal rodado, que no lo está, sino porque el (sub)género no nació ayer, y cualquier espectador tiene ya una acusada sensación de dejà vu ante ciertas constantes narrativas, tales como los conflictos paternofiliales, los empachos de éxito, y la inevitable caída que debe preceder la resurrección. Conozco uno de los dos libros autobiográficos en los que se basa el filme (“Cash, the Autobiography” –el otro es “Man in Black”-), y si los poros de la narración se sustentan en hechos cabales que constituyen esa singular autobiografía, creo que por otro lado el filme cae en el reduccionismo en la búsqueda de la esencia del personaje: hablo principalmente de la espiritualidad de la que Cash hizo su bandera, esa Fe que le viene de la tierna infancia –y de escuchar espirituales- y que, proclama en sus libros, se convirtió en su enseña temática y vital. Nada de eso nos cuenta el filme, si bien ciertos de esos peajes propios del biopic, por suerte, son sorteados con éxito por Mangold: uno de ellos, la narración preliminar, que avanza con la suficiente tensión entre el dramatismo y la concesión expositiva; el otro –y muy importante-, el mimo en la elección de piezas significativas de la evolución –musical y personal- del artista (ya desde esas piezas de gospel que su madre canta mientras recolecta el algodón, o esa otra pieza que June interpreta sola con su autoharpa, y que era “la canción favorita de mi madre”, Maybelle Carter), y la cadencia de sensaciones plasmada en la puesta en escena de los diversos conciertos del artista (en cuyo apartado es de justicia destacar las magníficas interpretaciones de Joaquín Phoenix y Reese Witherspoon, que prestan algo más que sus voces a la “primera pareja de la música country”).

 

 

 

Rings of fire

 

  No debe leerse nada desdeñoso cuando apunto que lo mejor de esta Walk the line acontece en los primeros cinco minutos de la narración: para ponernos en situación, la película utiliza el ínterin previo al inicio del mítico concierto en el centro penitenciario de Folsom, y nos introducimos en tan infausto recinto mientras escuchamos la gradación ascendente –la expectación- en la grada improvisada, accediendo al rostro atormentado de Phoenix observando un vaso de agua sucia y un rodillo-sierra, dos temas que tendrán gran trascendencia en la narración que se abrirá. Es un prólogo fascinante, memorable, que nos habla de las infinitas posibilidades que ofrece cualquier narración si existe talento para narrarla.

http://www.imdb.com/title/tt0358273/

http://www.metacritic.com/film/titles/walktheline

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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