TRUMAN CAPOTE

 

Capote.

Director: Bennett Miller.

Guión: Dan Futterman, basado en la obra de Gerald Clarke.

Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Chris Cooper, Clifton Collins jr, Marshall Bell.

Música: Mychael Danna.

Fotografía: Adam Kimmel.

EEUU. 2005. 111 minutos.

 

Los Clutter, Capote, Miller

 

El visionado de Capote merece tres fuentes de análisis, cada una de ellas perfectamente definida, y que arroja muy diversos saldos en el propio contenido de la narración: por un lado, la tarea como realizador de un primerizo, que se enfrenta a un proyecto tan atractivo como complejo; por otro lado, el análisis de una novela de Capote, A sangre fría,  coda a una disertación sobre la construcción de una obra literaria y sobre el peso emocional que debe descargarse en ella; en tercer lugar, el rico sustrato contenido en aquella obra en sí, el nivel de narración que se sitúa en Holcomb, Kansas, desde el 14 de noviembre de 1959 (fecha de asesinato de los Clutter) hasta 1962, momento en que sus asesinos son finalmente ajusticiados en la horca.

 

 

Parquedad, turbiedad

 

Si excluimos el documental The Cruise (1998), que permanece inédito en España, esta Capote es la opera prima de Miller. Una obra primeriza que no tiene nada de complaciente, que rehuye todo efectismo,  revelando de este modo la perfecta conciencia del sentido y turbiedad de los acontecimientos que narra: cierta parquedad expositiva deliberada (que sabe beber adecuadamente de los elementos del biopic en los detalles –en los interludios narrativos, diría- para centrar sus energías en la fuerte enseña emocional que contiene el parto con dolor de la novela In cold blood) y que se apoya con firmeza en una interpretación excepcional de Phillip Seymour Hoffman. Mención especial merece la alevosía con la que se cuela en esas imágenes, tan a menudo contemplativas, la virulenta y muda secuencia que, revivida por Perry Smith, nos muestra en escasos segundos el asesinato de los Clutter: merced de una elaborada planificación y resolución visual, Bennett logra infligir en el espectador, ni que sea por un instante, el dolor que asalta al propio Capote ante la revelación de la oscuridad que anida en el ser humano.

 

 

Vínculos emocionales

 

El guión del filme -que, sin recrearse, sabe detenerse en cada situación que considera trascendente para la narración- rastrea el modo en el que el atípico proceso creativo de la novela lleva a su autor al filo del abismo, cuando el contacto con sus propios personajes deja de ser un vehículo creador consciente para ser literal –real-, y, por lo demás, en una situación límite (la ejecución en ciernes de los condenados). La introspección que el filme realiza en el sino del artista revela que los acontecimientos, su novela viva, desbordan primero su corazón (cuando siente una encendida empatía hacia Perry Smith, uno de los asesinos), luego su mente (cuando sus instintos artísticos y comerciales le llaman al aberrante deseo de desear la muerte de alguien a quien aprecia y sobre el que siente el peso de una justicia ciega), y finalmente, su propia alma (cuando su razón no logra sobreponerse al sino que su creación le deparaba, y cae irremisiblemente en una espiral de alcoholismo, excesos y desazón –circunstancias todas ellas que el filme apenas enuncia en un par de cortas secuencias y en los letreros que aparecen al final de la película). Dichas razones convierten en leit-motiv del filme el famoso epígrafe rubricado por Capote en uno de sus últimos escritos, “Plegarias atendidas”, que cierra el filme.

 

 

 

Alegato

 

Como la propia novela de Capote, como la magnífica adaptación que efectuó Richard Brooks para el cine, la historia contenida en la novela de Gerald Clarke –o al menos su adaptación para la pantalla que efectúa Dan Futterman- abunda en un sentimiento de interrogación que se tiñe de melancolía por el curso de los acontecimientos (léase, los asesinatos que dan título a la novela, los seis asesinatos a sangre fría: los efectuados por Perry Smith y Dick Hickock, y los que recaen sobre ellos auspiciados por la ley). Tras la letra impresa en la novela y tras las imágenes de este filme anida la desazón por las víctimas del desarraigo que mora bajo la plácida superficie de cualquier comunidad humana, así como un clarividente alegato contra la pena de muerte, alegato sabio pues parte de un juicio que no culpa o absuelve, sino que se limita a constatar.

http://www.imdb.com/title/tt0379725/

http://www.sonypictures.com/classics/capote/

http://www.rottentomatoes.com/m/1151898-capote/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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