MALAS TIERRAS

Badlands.

Director: Terrence Malick.

Guión: Terrence Malick.

Intérpretes: Martin Sheen, Sissy Spacek, Warren Oates, Ramon Vieri, Alan Vint, Gary Littlejohn, John Carter.

Fotografía: Tak Fujimoto, Stevan Larner, Brian Provyn.

EEUU. 1973. 107 minutos.

 

Una historia de violencia

Opera prima del exquisito y tan poco prolífico realizador Terrence Malick, Badlands escarba en el desarraigo vital de una pareja del ruro profundo americano, dos jóvenes enamorados (Martin Sheen y Sissy Spacek) cuya relación sentimental nace censurada por cuestiones de clase social, cuestiones que quiebran desde la radicalidad, guiados por la única moral de sus pulsiones emocionales más íntimas: tras asesinar el chico al padre de la chica (momento desencadenante que años después será homenajeado de la forma más kitsch imaginable por Oliver Stone en su Natural Born Killers), inician una huida que más bien puede leerse cual paseo por el exilio vital en las malas tierras que dan título a la función, trayecto sin posibilidad de retorno o redención, como certifica el continuo baño de sangre que la pareja va dejando atrás, y que sólo terminará con la captura y ejecución (anunciada) del protagonista.

        

Crónica del desencanto

Con ecos lejanos al cine de Arthur Penn (y no pienso en la comparación transversal con Bonnie & Clyde sino más bien en términos generales, en las composiciones de tono que se convirtieron en impronta del realizador de Four Firends), el filme resulta inclasificable adscripción a los parámetros del thriller. Quizá por ello, o por la ecuación humana irresoluta que plantea, o por la mezcla entre lírica y sordidez que exuda, o por erigirse en un retrato desencantado del sueño americano, a estas alturas se le puede considerar un auténtico clásico del cine de raigambre social de los años setenta, referente de una generación (¿perdida?), que ha sido revisitado en múltiples ocasiones, con resultados dispares (sin ir más lejos, puede añadirse una especie de “remake” tramposo y fláccido, True Romance, dirigido por Tony Scott, y escrito, al igual que Natural Born Killers, por Quentin Tarantino).

 

Germinación de un estilo

A destacar la definición de unos parámetros estéticos de que da cuenta Malick con su puesta en escena preciosista, escenografía que marca distancias con sus personajes (sin por ello dejar patente su simpatía por ellos) para concentrar su mirada en esas badlands y la belleza natural que entrañan, el elemento telúrico como parte activa en el desarrollo visual, acompañante del paso libre y efímero de la pareja protagonista. El gusto por esa determinada construcción formal, por el detalle, por el contraste entre la majestuosidad de la naturaleza y la mezquindad del género humano, se ha convertido en seña de identidad fundamental del realizador, también ensayada en su posterior obra, Days of Heaven, y elevada a la categoría de tesis en las brillantes The thin red line y The New World.

http://www.imdb.com/title/tt0069762/

http://www.thestopbutton.com/2009/02/04/badlands-1973/

http://archive.sensesofcinema.com/contents/directors/02/malick.html

http://www.escape-to-the-seventies.com/films/badlands.php

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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