ALICIA YA NO VIVE AQUÍ

Alice doesn’t live here anymore

Director: Martin Scorsese.

Guión: Robert Getchell

Intérpretes: Ellen Burstyn, Alfred Lutter III, Kris Kristofferson, Billy Green Bush, Leila Goldoni, Diane Ladd, Jodie Foster.

Fotografía: Kent L. Wakefold

Montaje: Marcia Lucas

EEUU. 1974. 112 minutos.

 

El Padrino

        Historias del Cine. Cuando a Francis Ford Coppola le ofrecieron realizar la segunda parte de The Godfather, Coppola, que había estado sometido a grandes tensiones durante la confección de la película, propuso a los estudios asumir sólo las tareas de escritura y producción, y dejar la dirección en manos de otro realizador, un amigo suyo que no conocía casi nadie y cuyo nombre propuso a los ejecutivos de la Paramount, Martin Scorsese. Huelga decir que los estudios no aceptaron, y Coppola dirigió The Godfather Part II. Por aquellos mismos tiempos (estamos en 1973-74), Ellen Burstyn se había consagrado como actriz tras el rotundo éxito de The Exorcist, de William Friedkin, y estaba buscando un proyecto a su medida, una película en la que explotar sus prestaciones dramáticas (operación común en la industria, de entonces y de ahora); Burstyn, buscando una Woman’s Picture de ese perfil, se interesó por un guión de Robert Getchell que se titulaba Going Home (y que se acabaría titulando Alice doesn’t live here anymore), y, asumiendo que ella debía ser la estrella del proyecto, buscó a algún realizador no consagrado, joven, que se pusiera tras las cámaras. Nos dicen los historiadores que fue Coppola quien le dio el nombre de Martin Scorsese, y ella lo planteó a la Warner. Tras la realización de Who’s that knockin’ at my door, Boxcar Bertha y Mean Streets (esta última, que le había dado el necesario prestigio para obtener la confianza de los estudios), Scorsese filmó el primero de sus proyectos no personales y también la que sería su primera obra dentro del engranaje de la industria de Hollywood. Su Padrino, digo, fue Francis Ford Coppola. Historias del Cine.

 

Otra vida

        El filme narra la historia de una ama de casa de clase media baja residente en Socorro, una ciudad anodina de Nuevo México, una mujer que lleva una existencia no menos gris, lidiando con las dificultades de educar a su hijo adolescente o sufriendo los problemas de incomunicación con su esposo Donald, cuando no las dos cosas a la vez; su vida cambia de súbito y radicalmente cuando Donald fallece en un accidente de circulación y ella y su hijo tienen que iniciar una nueva vida en otro lugar… Al parecer, el metraje original de la cinta, de duración mucho más longeva (unos doscientos minutos) que la finalmente estrenada (de ciento doce) detallaba mucho más las circunstancias familiares y los problemas del matrimonio entre Alice y Donald, en un metraje aproximado de una hora que después quedó reducido a cuatro cortas secuencias. Planteados los términos del modo en que quedaron en el montaje definitivo da la sensación de que los (certeros) esbozos de aquellas cuatro secuencias no son tan importantes en la definición argumental como la secuencia prólogo, que nos muestra a Alice veintisiete años antes, siendo una niña, paseando cerca de la granja familiar y cantando una canción –You’ll never know– que suena en la radio, secuencia interrumpida cuando su madre la llama a regresar a casa para cenar. En la referida secuencia, el alarde visual más notorio de la película, Scorsese utiliza una luz irreal y unos colores muy vivos, rojizos, que recuerdan los experimentos con el technicolor del cine de Hollywood de la década de los cuarenta. La secuencia remite a The Wizard of Oz, aunque en un contraste inverso: los años de la infancia quedan como una ensoñación –del que se recuperará, en el desarrollo dramático, la pasión de Alice por cantar-, contrastada con un presente anodino, desapacible e insustancial en la urbe: el blanco y negro utilizado al inicio de la película de Victor Fleming es aquí el las texturas, digamos, naturalistas de las panorámicas que nos muestran el lugar en el que Alice vive, en Socorro, en 1974, en oposición a la explosión colorida de la secuencia prólogo.

 

Ilustrador

        La verdad es que Alice doesn’t live here anymore dista bastante de ser una película con empaque ni fuerza suficiente como para trascender del corsé de su sentido y momento de realización (su éxito fue en taquilla –e incluso inspiró una miniserie sobre Alice-, el Oscar a la mejor actriz que Burtsyn efectivamente logró, y, en consecuencia, la demostración por parte de Scorsese de su capacidad para moverse en el seno de la industria). Dista mucho, pues, de contar entre el surtido número de obras imprescindibles que nos ha legado el director. Scorsese venía de rodar Mean Streets, y su siguiente proyecto sería Taxi Driver, lo cual nos da una ligera idea del momento de avidez creativa del director, lo que francamente distorsiona con los resultados cinematográficos, tan justitos, del filme que nos ocupa. Quizá la distorsión se difumina si atendemos al dato relativo a la condición de “director contratado” del autor de New York New York en esta ocasión, lo que nos lleva a situar la obra en el mismo lado de la balanza que, por ejemplo, El Color del Dinero y El Cabo del Miedo, otras dos películas en las que Scorsese asumió proyectos ajenos, en las que, al igual que aquí, pretendió dejar su impronta con alardes formales diversos o con modificaciones puntuales en los guiones, pero que, en cualquier caso, pudieron dar de resultas elementos de interés pero no cohesionar en una película redonda. Al respecto, recuerdo haber leído una entrevista a Scorsese en la que comentaba su profunda admiración por los directores del sistema clásico de estudios de Hollywood, a quienes se les ofrecían las películas y ellos se limitaban a dirigirlas; esa admiración, confesaba Scorsese, parte de su asumida incapacidad de ser de ese modo, sintiendo siempre la necesidad de implicarse en los proyectos a un nivel superior, para dar rienda suelta a sus inquietudes creativas sin el corsé de la mera ilustración.

 

Nervio

El ritmo de la película está bien mesurado (ello y a pesar de los sustanciosos cortes), la escenografía es interesante, las interpretaciones, cuanto mínimo correctas, pero falla en esencia, porque se enfrenta con el terrible hándicap de un guión que se queda en la indefinición entre la introspección psicológica, la radiografía socio-cultural (o, si quieren, en el contexto del momento en que fue realizada, desde los parámetros de los movimientos feministas) y los aderezos de comedia situacional. Conforme progresa el metraje del filme, el espectador empieza a saturarse de una repetición de mini-estructuras (secuencia laboral-secuencia con el hijo) construidas en base a parámetros que, más allá de la puntual anécdota jocosa, no albergan nada más que estereotipos y fórmulas cansinas. Baste citar lo forzadas que resultan dos secuencias climáticas (la de la discusión entre Burtsyn y el novio encarnado por Kris Kristofferson, o aquélla otra en la que “se hace amiga” de la camarera Flo, encarnada por Diane Ladd) para exponer la patente incapacidad de la película para subvertir la convención y funcionar a nivel dramático. Scorsese, ante semejante coda argumental y tonal, se dedica a imprimir su irreductible nervio (citemos por ejemplo un travelling en retroceso a una barra de bar, que termina en la puerta, en la que aparece Alice; o especialmente la secuencia de la prueba como cantante, rodada con imaginativos movimientos de cámara y recursos de montaje que logran edificar el sentido de la escena, la fragilidad del equilibrio del personaje en el centro de las miradas, en el alambre de su futuro soñado), o planifica algunas escenas de forma voluntariosamente heterodoxa (la secuencia en la que Burtsyn y Ladd están tomando el sol y charlando amistosamente: la cámara muestra únicamente primeros planos de los rostros inundados de sol de las dos actrices, y cierra la secuencia con una plano muy largo, que muestra las dos figuras en la lejanía). Hallazgos diversos, pero insuficientes para ataviar la película más allá de los corsés en los que se instala.

http://www.imdb.com/title/tt0071115/

http://www.rottentomatoes.com/m/alice_doesnt_live_here_anymore/

http://www.geocities.com/classics4ever/alice/movie/movie.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

Un pensamiento en “ALICIA YA NO VIVE AQUÍ

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