ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO

Alien.

Director: Ridley Scott.

Guión: Dan O’Bannon y Ronald Shusett.

Intérpretes: Sigourney Weaver, John Hurt, Ian Holm, Tom Skerrit, Yaphett Kotto, Harry Dean Stanton, Verónica Cartwright.

Música: Jerry Goldsmith.

Fotografía: Derek Vanlint

EEUU. 1979. 124 minutos.

 

Clásico

Vaya por delante que Alien merece la pantalla grande, es un título canon, mal que les pese a los obsesos del “home cinema”. Así que celebrando una vez más (y bajo la rúbrica a veces impostada del “director’s cut”) el feliz reestreno de una película popular de los años setenta (a “Alien” podemos añadirle “Blade Runner” del propio Scott, más “El exorcista” y “Apocalypse Now”), pude asistir en ese formato al enésimo visionado de este clásico ineludible del género de ficción –de cuyo cuño no parten únicamente las diversas secuelas de la serie, sino los esquemas de “monstruo superstar”, y de persecución, caza y muerte progresiva de víctimas, reproducidos ad nauseam en películas de acción y terror de los ochenta, noventa y la presente década- , a la sazón una de las más sobrias y brillantes películas de Ridley Scott. En lo que se refiere a las escenas añadidas en este reestreno, es cierto que por lo general, no aportan a la trama nada nuevo, pero destaca y es feliz excepción de lo anterior el descubrimiento por Ripley de los cuerpos “secuestrados” por el Alien, con la agonía de Dallas. Sin perjuicio de la virulencia implícita en aquella secuencia –resuelta con elegancia por Scott-, la revelación de este modus operandi del alienígena  convierte a su mejor secuela, Aliens, en, primero, menos original, y, segundo, más fiel a su precedente.

 

CIFI + horror

Alien, película de tensión y ritmo fenomenales, y que cabalga a sus anchas entre el terreno de la CI-FI pura y los embates caligráficos del cine de horror, puede leerse como una muestra paradigmática de la concepción moderna del cine “de bichos”. Partiendo de una puesta en escena claustrofóbica –de principio a fin, la cámara da vueltas y vueltas por los recovecos imposibles de la nave Nostromo, articulando a la perfección una sensación de cerrazón y aislamiento-, que, tecnologías aparte, bebe más de las ficciones clásicas de serie B que de la concepción mesiánica acuñada por 2001: a space odissey, el filme busca y consigue caracterizar el horror en la criatura –ahora ya mítica- del alienígena concebido y diseñado por H.R. Giger y Carlo Rambaldi. Los diálogos, pocos y a menudo mediocres, están supeditados a la continua sucesión de acontecimientos. Por ello, más que las palabras son reveladoras las miradas desquiciadas de Ian Holm, o las lágrimas de Verónica Cartwright, o el porte preocupado de Sigourney Weaver que acompaña la entrada del alien –en estado de gestación en el cuerpo de John Hurt- en la nave.    Se garantiza la espectacularidad, la tensión, el horror –el susto, ríanse de los sobresaltos de The sixth sense cuando descubran lo que se esconde bajo aquellos extraños huevos en la despampanante galería alienígena, o cuando asistan al parto más violento concebido hasta la fecha por el cine-. Alien deja la extraña y radiante sensación de haber asistido a una viaje cargado de visceras, sangre y sustancias asquerosamente gelatinosas, y a la vez haber disfrutado de la belleza visual del invento.

 

Madre y la lucha de clases

 Interesa comentar que, aunque el desarrollo argumental de la cámara de Ridley Scott vaya por otros derroteros, hay apuntes de guión que dejan entrever una crítica tan sutil como descarnada de la depredación económica capitalista: Parker y Brett hablando de las mejoras salariales que nunca cobrarán, Madre priorizando la criatura alienígena para su estudio con fines militares, y obviando la vida de los trabajadores, todo ello con la complicidad del androide Ash, o el propio Ash en su mítico monólogo final, en el que se refiere al Alien diciendo que “es un superviviente al que no afectan los sentimientos, las pasiones ni las fantasías de moralidad”… Sumémosle el talante del extraterrestre y el hecho de ser hijo del “ciudadano” Kane -¿coincidencia o guiño cinéfilo cínico?-, y la ecuación se resuelve fácilmente: los intereses económicos están por encima de la vida humana, la violencia física sólo es una forma de depradación, los poderosos necesitan de la vida y el dolor de sus subordinados. Al que no le interese el cine de género por considerar que en su codificación no caben considerandos de esta índole, que se lo hagan mirar (o más bien, que se apunten a un cursillo rápido de gramática parda, donde les enseñen que los mejores peritos siempre escribieron de forma poco descifrable, probablemente para invitarnos a penetrar en ideas y pensamientos).

http://www.imdb.com/title/tt0078748/

http://en.wikipedia.org/wiki/Alien_(film)

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20031026/REVIEWS08/310260301/1023

http://www.metacritic.com/film/titles/alien?q=alien

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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