PARIS, TEXAS

Paris, Texas

Director: Wim Wenders.

Guión: Sam Shepard.

Intérpretes: Harry Dean Stanton, Natassja Kinsky, Dean Stockwell, Aurore Clément, Hunter Carson, Socorrio Valdez.

Música: Ry Cooder.

Fotografía: Rubby Müller.

EEUU – 1984 – 115 minutos.

 

Resolver el pasado

No necesitamos muchos planos para saber que nos hallamos ante una tensa y lacónica evocación lírica. Mediante los encuadres paisajísticos –de lo más sugerentes- y la partitura –intensísima- de Ry Cooder, Wenders nos lo viene anunciando desde el insólito despegue de la narración. Travis –nombre de taxista, ¿no es cierto?- deambula mudo, absorto, enajenado, por las dilatadas llanuras de Texas, sin rumbo aparente. Merced de una crasa casualidad, será recogido por su hermano, que le devolverá la sintonía con su pasado, con su historia. Le acompañaremos en su proceso de descubrimiento, a los claroscuros en la evocación de sus padres fallecidos y del lugar donde Travis fue concebido, un lugar perdido en la nada infinita del estado de Texas, llamado París. Lejos de aquellas tribulaciones internas, se sitúan Jane y Hunter, su mujer y su hijo, a quienes abandonó: el pequeño fue adoptado por el hermano de Travis y su esposa; Jane inició una vida aparte, y mantiene un único contacto económico con su hijo. Travis cuadrará su ecuación: cual cowboy solitario, está condenado a reencontrarse a si mismo en la tierra que da título al filme, pero no podrá avanzar hasta allí en tanto no pueda resolver… su pasado.

 

Excepcional

Cargada de matices, como le corresponde a la excepcional pieza lírica en que se erige, Wenders alcanza auténticas cotas de una belleza superior, inédita en el cine. Se fragua a través del tempo, dilatado y subjetivo, que rige el devenir de los acontecimientos. Por la utilización ya mencionada de la música de Cooder, sugerente y porosa. Por la minuciosa composición fotográfica, allende los encuadres naturales, marcada por un acentuado cromatismo en la descripción de los estados de ánimo de los protagonistas (especialmente evidente en el último tercio del filme). Cuando Travis se reúne de algún modo con Jane en el culmen de la función, el espectador recibe la descarga irresisitible del vendaval de emociones que se han ido acumulando, y la cuidada escenografía de aquel cénit narrativo –y la magistral tarea lumínica de Müller en los cortos espacios del peep-show– acaba erigiéndose como un momento imborrable de la historia del Cine.

http://www.imdb.com/title/tt0087884/

http://www.wim-wenders.com/movies/movies_spec/paristexas/paris_texas.htm

http://www.blogdecine.com/otros/mis-secuencias-magicas-de-cine-paris-texas-el-dialogo-en-el-peep-show

http://pagesperso-orange.fr/forban/index.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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