IRON MAN

Iron Man

Director: Jon Favreau.

Guión: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway, basado en los caracteres creados por Stan Lee, Jack Kirby, Don Heck y Larry Lieber

Intérpretes: Robert Downey jr, Gwyneth Paltrow, Jeff Bridges, Terrence Howard, Leslie Bibb.

Música: Ramin Djawadi.

Fotografía: Matthew Libatique

Montaje: Dan Lebental

EEUU. 2008. 112 minutos.

 

Poner en antecedentes

        El Hombre de Hierro (Iron Man) es un héroe del cómic, concretamente de universo Marvel. Su identidad (pública en este caso) es la de Tony Stark, un exitoso y multimillonario empresario de la industria armamentística. El personaje fue creado por Stan Lee, Jack Kirby (autor del primer dibujo de la armadura), Don Heck y Larry Lieber, y apareció por vez primera en el cómic Tales of Suspense N° 39 (1963). En la versión más conocida de sus antecedentes (y que recoge el filme), Stark realizó un viaje a Vietnam (aquí, a Afganistán) después de haber desarrollado un arma que iba a significar un gran avance en materia de tecnología militar; mientras atravesaba la selva (aquí, el desierto) fue capturado en una emboscada por el general vietnamita Wong Chu (aquí, un cabecilla talibán). Una bomba fabricada por la propia Stark industries le explotó a escasos metros y un fragmento de metralla se incrustó cerca de su corazón, dejándolo al borde de la muerte y, quedándole así pocos días de vida. El equipo de hasta cuatro guionistas encargados de convertir en libreto la ficción del cómic respetan esta premisa y le dedican un espacio de tiempo que supera la calificación de prólogo por su larga duración, pues se zampa un tercio del metraje. Opción tan válida como cualquier otra, si no fuera porque ineludiblemente el filme debe después dar cierta entidad a personajes con peso importante en la trama y desarrollar la lucha del héroe contra su némesis, y una cosa y otra acaban despachándose de una forma demasiado expeditiva, cuando no precipitada.

 

Favreau in the middle

        En esta Iron Man los ejecutivos de la Paramount (y de la Marvel) no han requerido los servicios de un director de prestigio, como podría ser Christopher Nolan para Batman, Bryan Singer para X-Men o Superman o incluso Sam Raimi para Spiderman. Que asuma el proyecto un director como Jon Favreau (actor de sitcom reciclado tras las cámaras en productos comerciales-para-toda-la-familia como Elf o Zathura: a space adventure) nos da una idea, para nada ligera, de lo que esos ejecutivos buscaban y lograron, un filme que rebajara a la anécdota el marchamo de héroe pseudofacha que tiene el personaje, un director sin personalidad alguna para trascender de los estilemas y registros (casi cabría hablar de las plantillas) propios de las grandes producciones de este calibre y (sub)género. Un filme de montaje, sin un solo alarde escenográfico que no pase por la prestancia de los efectos especiales o los diseños de la producción. Un filme entretenido, sí, y fácilmente olvidable. A Favreau parece que incluso se le pasaron por alto las posibilidades presentes en el libreto (y en la propia idiosincrasia del personaje) para reflexionar sobre la sociedad ultratecnificada en la que vivimos y la paradoja de la deshumanización que trae consigo.

 

Ironías

Y que conste que no es Iron Man, ni de lejos, uno de los peores filmes de superhéroes de los muchos que se han venido estrenando en la (tan nutrida al respecto) última década. Pero eso tampoco significa que supere la línea de la mediocridad, por muy aparatosa (espectacular, dirían algunos) que sea su apariencia. Sus mejores logros radican sin duda en el brío argumental y en la inteligencia de los guionistas para dar con un tono jocoso a la función, para abonar la ironía (sin rosca, eso sí) como moneda de cambio continua con el espectador. Ello supone, de hecho, la aceptación de la vocación y sentido del producto, pero al menos refiere una honestidad con ese compromiso comercial. Al juego se presta gustoso el gran Robert Downey jr, de cuyo rostro y expresiones afectadas a menudo uno parece deducir que el actor se está riendo constantemente de lo que está haciendo. Gwyneth Paltrow no insufla una especial personalidad a su Pepper Potts, aunque tampoco dispone de muchas posibilidades para ello. Otro gran actor, Jeff Bridges, se apunta voluntarioso (desde la propia caracterización del actor a su composición ajustada al límite de lo histriónico) a la lista de ilustres actores veteranos reciclados en villanos de funciones superheróicas (de hecho, creo que si le hubieran dado un poquito más de texto habría llegado a remedar a la perfección, en clave tecnócrata, los excesos del grandioso Lex Luthor encarnado por Gene Hackman en el Superman de Richard Donner). 

http://www.imdb.com/title/tt0371746/

http://www.ew.com/ew/article/0,,20198027,00.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Iron_Man_(film)

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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