MONSTRUOSO

Cloverfield

Director: Matt Reeves.

Guión: Drew Goddard

Intérpretes: Lizzy Caplan, T. J. Miller, Jessica Lucas, Michael Stahl-David, Mike Vogel, Odette Yustman.

Montaje: Kevin Stitt

Fotografía: Michael Bonvillain

EEUU. 2007. 71 minutos.

 

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        Aunque en España fue definida por muchos como una mezcla entre [REC] y Godzilla, la verdad es que esta Cloverfield, que en España se estrenó tras el taquillazo de Paco Plaza y Jaume Balagueró, fue realizada de forma coetánea al título español. Conviene aclararlo porque la estratagema formal que canaliza el relato y le dota de particularidades es idéntica: la película está exclusivamente escenificada y montada según material recogido durante una grabación (idea, no lo olvidemos, que no tiene nada de original, sino que está heredada de un título ya lejano, y que ya lleva tiempo perdiendo el aura de cult-movie que en su día se le colgó, The Blair Witch Project). Cierto es que cabría colgarle a Cloverfield un mayor riesgo en ese sentido, porque en [REC] se trataba de material recogido por un cámara profesional, y aquí partimos de la mera reproducción de un home video filmado por un aficionado. Sin embargo, todo lo que de ese experimento formal en [REC] se revelaba tramposo, aquí lo es mucho más, así que ese riesgo y ese mérito quedan en entredicho, pues la razonabilidad brilla tranquilamente por su ausencia en el hecho de que ese joven, Hud, esté grabando todo lo que graba, y la incongruencia es más que flagrante en el objeto grabado, en sus encuadres (por mucho que se recurra a una cámara no estabilizada para maquillar el invento y darle visos de amateurismo).

 

Kaiju eiga en la era digital

        El que sin duda es uno de los nombres decisivos del panorama audiovisual norteamericano de la presente década, J. J. Abrams, actúa como productor ejecutivo de la cinta. Abrams es un tipo tan audaz como amante del reciclaje, lo que nos cuadra bastante con las intenciones de esta película: considerando la presente coyuntura en la que proliferan los medios audiovisuales de fácil acceso mediante cámaras de alta definición, móviles e internet -de lo que resulta lo que algunos dan en llamar “la democratización de la imagen-, Cloverfield utiliza esas prestaciones para vestir en esos términos una kaiju eiga de las de toda la vida. Lo que en [REC] suponía un juego sobre la impostación televisiva aquí no concurre, y lo que prima –también presente en [REC]– es el completo engranaje manierista del formato: el mostrar sólo partes del monstruo y sólo durante unos instantes, las súbitas eclosiones de violencia, la intensidad que se logra al mostrar la desorientación del propio ojo de la cámara, bien capaz de enfatizar la coyuntura dantesca que ha lugar en el corazón de Manhattan.

 

Entertainment

        No podemos predicar grandes virtudes de una película como ésta por el mismo motivo que apreciamos sus pequeñas virtudes: porque todo parte de y asume la artificiosidad, y porque Cloverfield es un mainstream rodado con un presupuesto muy inferior al que es moneda de cambio en este tipo de productos que recicla algunas ideas interesante de la vieja serie B (y añadámosle a ello, porque es muy trascendente en esta clase de productos, la existencia de una gran labor de marketing previa al estreno del filme, labor tan o más costosa que la propia producción de la película). Hay hallazgos intersantes de guión, como el hecho de que, de vez en cuando, las imágenes se detengan y nos muestren el contraste de lo que la cinta tenía grabado antes. Sin embargo, el desarrollo argumental –esa búsqueda desesperada de la chica- y la definición de los personajes mediante los diálogos y situaciones es, más que paupérrima, ridícula, y obedece a manidos y tontos arquetipos sobre postadolescentes neoyorquinos a los que se presta una atención innecesaria (y con quienes se pretende una empatía bastante improbable); todo lo cual también es una seña de identidad del guionista y productor de la serie Lost. En realidad, con un libreto un poco más afinado hubiera sido posible, ya no digo encauzar un retrato sobre la supervivencia en condiciones extremas, pero sí trenzar el relato monstruoso con una mirada cínica a esos jovencitos WASP cuya hombría proviene únicamente de su inconsciencia y cuyo comportamiento y entorno revela a las claras su superficialidad e inmadurez campante. Pero, como decía, eso no habita en el interés de los creadores de Cloverfield, sino la experimentación formal aplicada, a veces con rudeza, a menudo con efectividad, al terreno del efectismo de suspense y terrorífico. Y si comprendemos eso, podremos disfrutar del filme como lo que es, un producto a veces entretenido, de impulso espectacular, carente de brillantez tanto en las estrategias de puesta en escena como en la utilización del sonido o el montaje (tras las cámaras, consignémoslo casi a título anecdótico, se sitúa un tal Matt Reeves, inexperto realizador procedente, cómo no, del medio catódico), y que tiene la deferencia de no aburrirnos con demasiados subrayados, aunque para ello precise finiquitar el relato en unos bastante inauditos setenta minutos de metraje.

http://www.imdb.com/title/tt1060277/

http://www.cloverfieldmovie.com/

http://www.rottentomatoes.com/m/cloverfield/

http://en.wikipedia.org/wiki/Cloverfield

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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