MEMENTO

Memento

Director: Christopher Nolan

Guión: Christopher y Jonathan Nolan.

Intérpretes: Guy Pearce, Carrie-Anne Moss, Joe Pantoliano, Mark Boone Junior, Russ Fega, Jorja Fox, Stephen Tobolowsky.

Música: David Julyan.

Fotografía: Wally Pfister

Montaje: Dody Dorn.

EEUU. 2000. 110 minutos.

 

Sagacidad

Una película tan virtuosa, sagaz y traviesa como Memento precisa un visionado juguetón. Hagan la prueba, porque el DVD se lo permite con bastante facilidad en los cortes de las escenas: vean la película por orden; empiecen por las secuencias en blanco y negro (que van introduciendo –o debería decir “dosificando la información de”- la trama) y una vez alcancen la secuencia en la que el revelado de una fotografía marca el cambio a color (y lleguen al último minuto del filme) vayan retrocediendo episodio por episodio. Más que divertido, es estimulante para cualquier aficionado al arte de la narración de historias, uno (no el único) de los fuertes de Christopher Nolan.

 

Facts

He revisado tres veces Memento y, del mismo modo que me fascina una y otra vez, sigo sin encontrarle una explicación más o menos fundada y no refutable en relación a la explicación de los acontecimientos que narra. Lo que sí queda claro es que las apariencias iniciales engañan, que Teddy (ese genuino actor secundario llamado Joe Pantoliano) no es el asesino de la mujer de Leonard (el despistado, superlativo Guy Pearce). Pero, ¿realmente murió asesinada la mujer de Leonard? ¿Existió realmente Sammy Jankins, al que el hombre sin memoria recurre continuamente para recordar, o es una proyección ensoñada por el propio Leonard? Y en tal caso, ¿quizá Leonard asesinó accidentalmente a su mujer suministrándole una sobredosis de insulina? En todo caso, sí que hay cosas que quedan claras, las que Leonard consigue retener en sus fotos o tatuadas en su propio cuerpo, las que le impulsan a avanzar, a dar un sentido a sus actos. Queda claro que Teddy está utilizándole con inquina, y que por ello Leonard decide rebasar su propia desmemoria y asesinarle -en un acto de convicción futuro- al anotar su matrícula como un “hecho” (“fact”) tatuado en su muslo. Queda claro el papel de Natalie, que en un instante de la película –uno de tantos que transcurren en los primeros compases y después sabremos que era climático- le dice a Leonard que comparten la condición de supervivientes, queda clara su asunción de un cambio de circunstancias al que se aferra con valentía, por idéntica razón a la que se aferra a su involuntario salvador.

 

Memento

Lo que queda claro y lo que no. Cabría decir que los Nolan (Christopher y su hermano Jonathan, autor de la historia corta en la que se basa el filme) plantean un juego metacinematográfico, situando al espectador, respecto de los hechos mostrados y los que quedan en sombras, una relación de equiparación con Leonard parangonable a la del propio Leonard con Sammy Jankins. Sí, hay algo de justicia poética en obligar al espectador a ver un filme en orden inverso, más que nada por lo que tiene de asunción del patético punto de vista del sufrido protagonista: hay que moverse en las sombras, a la contra, hay que fingir la integridad que tu memoria extinta te ha arrebatado (porque en ocasiones llegas al extremo de no distinguir si eres perseguidor o perseguido), hay que encontrar un motivo para avanzar (anoto la belleza de las secuencias en las que Leonard le pide a una prostituta que ponga objetos por la habitación, y el rito –cronológicamente posterior- de quemarlos: Nolan nos transporta a un dolor que pretende trascender del insalvable desasimiento que incumbe a Leonard), y hay que tomar decisiones, elaborar mapas, hacer fotos y comentarios concretos a su pie, así como marcar con tinta –sustituyendo el recuerdo- el propio cuerpo, todo ello para compendiar el “memento” que da título al filme (la palabra proviene del latín, y podría traducirse como “acuérdate”; nos dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua que “hacer uno sus mementos” es “detenerse a discurrir con particular atención y estudio lo que le importa”).

 

Nolan rising

Además de la sobria y elegante visión de una idea endiablada y genial, Memento es un filme construido con efervescentes secuencias cortas que abrigan un ritmo improbable, a veces febril, otras agresivo, siempre en la mayor intensidad. La fuerza de las imágenes trasciende la férrea estructura del guión. El entonces aún primerizo Nolan demostró su rabiosa capacidad para la estética de lo atmosférico y el despacho de una narración desde las entrañas del montaje. Y para la dirección de actores. Casi nada. 

http://www.imdb.com/title/tt0209144/

http://www.otnemem.com/

http://archive.salon.com/ent/movies/feature/2001/06/28/memento_analysis/index.html

http://www.rottentomatoes.com/m/memento/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20010413/REVIEWS/104130303/1023

http://www.slate.com/id/111073/

http://www.tiemposfuturos.es/in/i_opinionCeluloideDigitalMemento.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores 

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3 pensamientos en “MEMENTO

  1. la vi hace poco y la verdad me gusto mucho. Pense que Leonard era el asesino y que habia ideado todo eso para jugar al memento eternamente (talvez ingenuo e mi parte) obviamente no queda claro.
    Muy bien con la critica

  2. Pingback: EL CABALLERO OSCURO. LA LEYENDA RENACE « Voiceover’s Blog

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