¡EL SOPLÓN!

The Informant!

Director: Steven Soderbergh

Guión: Scott Z. Burns, basado en el libro de Kurt Eichenwald

Intérpretes: Matt Damon, Lucas McHugh Carroll, Eddie Jemison, Tom Papa, Rick Overton, Scott Bakula.

Musica: Marvin Hamlisch

Fotografía: Peter Andrews (Steven Soderbergh)

Montaje: Stephen Mirrione

EEUU. 2009. 110 minutos.

 

Clooney, Soderbergh y compañía

George Clooney y Steven Soderbergh llevan ya unos cuantos años colaborando juntos. Parece ser que les une una gran amistad, es probable que también razones ideológicas, pues Clooney, es bien sabido, asume la posición de liberal de izquierdas que años atrás encarnara Burt Lancaster en el mismísimo seno del star-system y Soderbergh, puestos a pensarlo, sus razones debía tener para filmar –la obra que precede a ésta- esa extensa biografía del Che Guevara que finalmente se estrenó en los cines en dos episodios. Su productora Section Eight auspicia los proyectos que les vienen en gana, o apadrinan otros (nunca olvido de citar que produjeron Insomnia, de Christopher Nolan, pero también conviene anotar los nombres de Stepen Gaghan o del guionista convertido en director Tony Gilroy). Son buenos amigos, digo, y hasta tienen una camarilla de actores afines, caso de Matt Damon o Julia Roberts. Soderbergh, énfant terrible desde su irrupción en el panorama cinematográfico con el que probablemente sea el título indie definidor de una época, Sex, lies & Videotapes, compagina proyectos personales con títulos de vocación comercial (en los que, de todos modos, y es el caso del filme que nos ocupa, asume retos). Clooney, que forjó su fama en el medio catódico, compagina la explotación de su imagen de estrella con la realización de obras que cabe tildar de experimentales, al menos en su definición dentro de la maquinaria hollywoodiense. El caso es que, juntos o por separado, como directores, productores o actor, uno y otro han ido conformando lo que ya cabría llamar un subgénero, caracterizado por una impronta temática y una cierta marca de estilo (ésta, diferente sea el director Soderbergh, Gaghan, Gilroy o Clooney, pero que en cualquier caso comparten no pocas señas de identidad narrativa). Porque si bien cuesta encontrar parangones entre obras como Out of Sight, Ocean’s Eleven (Twelve o Thirteen) y Erin Brockovich, existen. Y se desarrollan poco más adelante. Con Confessions of a Dangerous Mind, Syrianna, Good Night & Good Luck, Michael Clayton –quizá el título que destapa las cartas del todo-, Duplicity… y, claro, esta The Informant!

 

“Price-fixing”

Un subgénero, decía. Si quieren, entre comillas. O una marca identitaria de voluntades e intenciones, llámenlo como quieran. Reflexiones en voz alta sobre los mecanismos y sobretodo la ética (o más bien su carencia) en las altas esferas del sistema político y económico, una mirada crítica (a veces feroz) sobre los contubernios de las grandes corporaciones. Una visión lúcida, sofisticada en su presentación pero gráfica en sus alegatos. Cuyo valor reside, probablemente, en su novedad. Y no es que Clooney, Soderbergh y allegados cinematográficos inventen nada, pues estas obras pueden verse, al menos en parte, como hijas del cine político y policiaco de los finales de los sesenta y los setenta. Pero se produce una traslación de términos, los que van con la contemporaneidad. La palabra-fondo de clave es “globalización”. Viendo The Informant! uno no puede por menos que recordar un antecedente directo, Erin Brockovich, y congratularse del mucho terreno que se ha recorrido en relativamente poco tiempo. Porque esa obra vehículo de lucimiento de Julia Roberts ahora puede definirse como nada más que un tímido y convencional esbozo de los muchos logros que atesora esta The Informant! El filme parte, como Erin Brockovich, de hechos reales, y narra cómo Mark Whitacre (Matt Damon), un alto cargo de un gigante de la agroindustria llamado Archer Daniels Midland (ADM), se convierte en confidente del FBI en una investigación de price-fixing, fijación de precios a nivel multinacional. Aunque en al inicio del filme se nos anuncia que algunos datos y situaciones de esa realidad ficcionada se han modificado, la ADM existe y sus prácticas fueron enjuiciadas y condenadas, así como también existe Whitacre, a quien se recuerda por ser el ejecutivo de más alto cargo que jamás cooperó con el FBI. También es concreta la realidad de la investigación y el hecho de que los abogados de la empresa, en términos de defensa o de venganza, denunciaran –y luego se comprobara que era cierto- que Whitacre aceptaba sobornos y había retirado una gran cantidad de fondos a cuentas particulares, por lo que Whitacre fue asimismo procesado y condenado a prisión.

 

Comedia bufa y lúcida

Una de las mayores virtudes de la película, fruto de una concienzuda elaboración del libreto y de una no menos encomiable labor de montaje, es su capacidad para narrar muchas cosas (y a menudo sugerir otras) y conseguir concretarlo, alambicarlo todo de forma cohesionada e inteligente. Como sucedía en Confessions of a Dangerous Mind, en Syrianna y en las dos películas de Tony Gilroy, cierto es que se exige del espectador un mínimo bagaje o familiaridad con los términos planteados, la coyuntura y ciertos conceptos empresariales, el funcionamiento pseudoburocrático del FBI, las formas y métodos de los abogados… Esa exigencia, sin embargo, revierte en una profusión narrativa que logra manejar con idéntica soltura la trama de investigación (doble, por la fijación de precios, primero, y por los sobornos, después) con el acerado, a menudo brillante, retrato del personaje de Mark Whitacre, el protagonista de la función. Aquí no hace falta recurrir a flashbacks para modificar puntos de vista del espectador, y la narración es cronológicamente lineal, avanzando en el abanico temporal que cubre todo el proceso de investigación (desde su diríamos que accidental inicio), deteniéndose especialmente en la concreta exposición de los hechos denunciados –pareja a la presentación de Mark-, la relación que el personaje entabla con sus dos confidentes del FBI, la consecución de las pruebas de cargo, la intervención policial y judicial y, coetánea, de los abogados, y, finalmente, la apertura y seguimiento del nuevo procedimiento judicial, éste contra Mark, que, aunque se sigue paralelamente al otro (procedimiento judicial) de delitos económicos contra la empresa por la fijación de precios, concentra ya la exclusiva atención del filme en su último tercio de metraje, no escatimándonos la resolución del primer juicio, pero sí descompensando la balanza narrativa hacia el relato de la caída del informante y las razones por las que esa caída se produce. Para la impresión en imágenes de tan condensa sucesión de acontecimientos, se recurre al formato de comedia bufa, un poco al estilo de la reciente Burn after reading de los hermanos Coen, aunque sin tantos excesos (y, también debe decirse, mucha más ambición narrativa). El relato se fragua mediante una concatenación de sincréticas set-pieces, de apariencia fría pero no desapasionada, como en realidad es el tono de la película, donde el recurso a la voz en off es mucho más arriesgado de lo convencional, porque no detalla tanto los hechos como subraya planteamientos subjetivos, o directamente mentiras, del protagonista (lo que a la postre resulta una notable aportación narrativa). Soderbergh se mueve como pez en el agua en el entramado de sutilezas y roscas irónicas que dan carta de naturaleza al libreto escrito por Scott Z. Burns, y propone, como es habitual en él, estilizados encuadres de vis eminentemente descriptiva (lo que casa bien, por contraste -un contraste que va en crescendo conforme avanza el relato-, con esa voz over que mencionaba). Controla el ritmo de la función de forma precisa, merced de un atinado montaje, un uso admirable de la banda sonora y el recurso a una cierta estructura de repetición/leve variación de secuencias (Matt Damon avanzando por la oficina de la empresa, reuniéndose o conversando por teléfono con sus confidentes del FBI, las intervenciones breves de su esposa, los viajes en coche a modo de transiciones, etc).

 

Absoluto vacío de moralidad

Centrándonos en la temática del filme, y retomando el texto donde lo dejé en el primer párrafo y medio, en The Informant! parece que los responsables de la película han querido llevar un paso más allá las enseñas de los diversos relatos que conforman ese “subgénero”. Porque los personajes de las obras citadas nunca fueron de una pieza, pero a menudo cabía deslindarlos en dos grupos bastante definidos, y a la postre antagónicos: o aquéllos hombres que cobran conciencia de la iniquidad de sus actos pretéritos y buscan una redención (George Clooney, el propio Matt Damon en Syrianna, Clooney o Tom Wilkinson en Michael Clayton…) o aquéllos caracterizados por su carácter burócrata y personalidad grisácea, cuya maldad nunca se enuncia aunque se da por supuesta (Sydney Pollack y Tilda Swinton en Michael Clayton, Jeffrey Wright en Syrianna). Aquí hay antagonismo, pero se basa en el mero afán de lucro. No se trata de que no haya héroes, sino de que la amoralidad es total y campante. Por eso uno de los taglines del filme es “¿en qué pensaba Mark Whitacre?”: Whitacre es un arribista sin escrúpulos, que a lo sumo peca de ingenuo, y si destapa una trama de corrupción macroempresarial para la fijación de precios es porque le conviene, o al menos eso cree él. En The Informant! nadie se salva de la quema, a no ser el personaje de Brian Shepard, el agente del FBI (y también su compañero), pero simplemente porque están, por así decirlo, “fuera” de la historia. De las nociones de épica contemporánea hemos llegado a la plasmación del absoluto vacío de moralidad. Así las cosas, no es de extrañar toda la carga de cinismo que caracteriza la obra: resulta imprescindible para narrar una historia de bandos enfrentados en la que la ética brilla categóricamente por su ausencia. Lo que ya es más extraño, y admirable, es que Soderbergh y Burns consigan que un tipo tan infame como Mark Whitacre despierte nuestras simpatías (¡incluso cuando sepamos que no era huérfano!).

 http://www.imdb.com/title/tt1130080/

http://theinformantmovie.warnerbros.com/

http://www.rottentomatoes.com/m/1200661-informant/

http://www.workingauthor.com/the-informant-2009-review

http://www.youtube.com/watch?v=r7c-e_9thlk

http://www.thislife.org/Radio_Episode.aspx?sched=837

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20090916/REVIEWS/909169998

Todas las imágenes pertenecen a sus autores 

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