DECLARADME CULPABLE

Find me guilty

Director: Sidney Lumet.

Guión: Sidney Lumet, T. J. Mancini y Robert J. McCrea

Intérpretes: Vin Diesel, Alex Rocco, Frank Pietrangolare, Ron Silver, Annabella Sciorra, Richard DeDomenico. Jerry Grayson

Música: Jonathan Tunick.

Fotografía: Ron Fortunato

Montaje: Tom Swartwout

EEUU. 2006. 109 minutos.

 

RICO Act

La denominación de Ley RICO obedece al acrónimo de Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act, por mucho que, en una interpretación sin duda romántica, se haya dicho en algún lugar que la denominación está extraída del nombre del personaje que Edward G. Robinson encarnaba en Hampa dorada (Little Caesar, Mervyn LeRoy, 1931), considerada la primera gran película de gángsters desde la instauración del cine sonoro. Se trata de una ley federal estadounidense creada en 1970 con la finalidad específica de perseguir actividades delictivas de cualquier modalidad de crimen organizado/conspirativo, incluyendo por supuesto a la Mafia. Uno de sus capítulos más célebres –y, por extensión, de la reciente historia judicial americana- fue sin duda el proceso seguido contra Joseph “Joey Dee” DiNapoli y la familia Lucchese, acusados del control mafioso de la franja de Nueva Jersey (algo así como la auténtica familia Soprano, si me permiten la broma). La notoriedad del juicio, celebrado a finales de los años ochenta del siglo pasado, proviene de todos sus órdenes de envergadura: kilos y kilos de documentos en el sumario, una veintena de acusados (con sus abogados) y una duración de la vista oral de cerca de dos años, que la convirtió en el Juicio más largo de los anales criminales americanos.

  

El clarividente y lúcido Lumet

Estamos hablando, pues, de un formidable, mastodóntico cabría decir, material de partida para un courtroom (crime) drama, y al que sin duda se le hizo justicia (poética, por supuesto) desde el momento en que asumió las riendas de su puesta en solfa cinematográfica una figura de la talla de Sidney Lumet, el auténtico cineasta de cabecera del género llamado cine de juicios, ya desde el arranque de su carrera con Doce hombres sin piedad, y que había dejado en el camino antes del filme que nos ocupa títulos tan exquisitos y referenciales como El príncipe de la ciudad, Veredicto final o La noche cae sobre Manhattan (por no extenderme en los parientes, bien próximos en su corpus temático, de naturaleza policíaco-procedural). Y si hablo de justicia (y no sólo poética) es porque resulta evidente que semejante capítulo judicial merecía la clarividencia de alguien como él, uno de los más avezados y lúcidos radiógrafos de los entornos policiales judiciales que nos ha dejado el Cine. Clarividencia y lucidez, dos epítetos no utilizados al azar, son los que definen el concreto abordaje que el director (septuagenario en el momento de dirigir este su penúltimo filme) lleva a cabo de tan peculiar capítulo judicial en esta Find me guilty.

 

La versión DiNorscio

Uno de muchos conocidos aforismos de Oscar Wilde reza: “Si tienes que decir la verdad a los demás, hazles reír, o de lo contrario te matarán”, estrategia cautelar que sin duda podría atribuirse a la labor realizada por el propio realizador, T. J. Mancini y Robert J. McCrea en su tarea a seis manos de confeccionar el libreto, ya que buena parte de la efectividad en la elucubración discursiva radica precisamente en un ardid que, aparentemente, ubica la película en el territorio de lo jocoso. Ardid que no es otro que el abordaje narrativo desde la perspectiva tan y tan particular de Giacomo “Jackie” DiNorscio (Vin Diesel), uno de los acusados y miembro original del llamado Jersey crew (los soldados de la familia) que despidió a su letrado antes del inicio de las sesiones y asumió su propia defensa, lo cual dio lugar a situaciones realmente chocantes en el devenir oral de la mecánica procesal del juicio. Así planteados los términos del relato, cabe hablar de sátira judicial, de comedia (el título también es bastante ilustrativo al respecto), y en la que, por lo demás, Lumet recurre a un icono del cine de acción, Vin Diesel (si bien el personaje debía ser inicialmente encarnado por Joe Pesci, lo que sin duda hubiera resultado distinto pero no menos interesante), y le ofrece un rol bien distinto, el del desmandado pero bonachón, más bien obeso y alopécico, gángster inculto y de poca monta que asumió su defensa letrada. Pero, una vez aceptadas todas esas premisas y apariencias, toda esa coda de anecdotarios y situaciones hilarantes –algunas de las cuales por cierto extraídas de transcripciones literales de la vista–, en el resultado final lo de sátira queda más bien en entredicho. Si es una sátira, lo es en abstracto, porque Lumet, como siempre, habla muy en serio.

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Outsider

En el Lumet de los setenta y ochenta (de Network a El príncipe de la ciudad, a título meramente ubicativo), el naturalismo anida en muchas de las soluciones visuales. En estas postrimerías de su filmografía, las estrategias formales y de edificación tonal es muy distinta, pero no así el fondo, la sustancia, que sigue aferrada al verismo como vía para alcanzar las insobornables dosis críticas con el establishment. En los primeros compases de Find Me Guilty, se perfila de la forma más ágil (y no por ello menos circunspecta) los diversos peones en la trama. Sitúa al espectador en los antecedentes personales (o más bien deberíamos decir penales) de DiNorscio, plantea los términos de la acusación mediante el ofrecimiento de un trato al gángster por parte de la fiscalía, describe la catadura profesional (y subrayo lo de “profesional”, porque el elemento personal está fuera de interés, de sentido) tanto del obsesivo jefe de la Fiscalía como de los diversos abogados que asumen las correlativas defensas, así como escruta con no menor rigor en las atribuciones del juzgador (personaje al que se sirve humanizar con habilidad diabólica: atiéndase al detalle de que es el propio juez quien, tras tantos rifirafes con DiNorscio, es el encargado de informarle del fallecimiento de su madre). Si es más que notable la capacidad de Lumet para concentrar de la forma más diáfana las circunstancias concurrentes en aquel mesiánico juicio (y visualizarlo con la máxima pericia: tan innegable es la sencillez de la distribución de panorámicas y planos en la sala de vistas como, proverbial en Lumet, su  cumplimiento en todo caso de un cometido narrativo), aún resulta más remarcable la sutileza e inteligencia con la que nos agria la carcajada al desplegar el drama en toda su profundidad, esto es conforme va desvelando la atronadora soledad y nula perspectiva a la que DiNorscio tiene que enfrentarse, y que va asumiendo en el silencio de su celda –sin butaca–, en el ostracismo al que unos y otros le van condenando por su (imperdonable para cualquier sistema, a uno y otro lado de la legalidad) condición de outsider, unos y otros atemorizados precisamente por su franqueza, sentido de las raíces y de la propia dignidad.

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Humildad y sabiduría

Y ahí nos detenemos. Porque es precisamente a esa dignidad a los únicos términos subjetivos a los que Lumet se afilia en su implacable retrato. Es en su dignidad donde, según nos cuenta Find me guilty, un hombre debe hallar el sentido de sus actos; las pírricas, a menudo mínimas, victorias cuentan, cuando uno se enfrenta contra el sistema. Porque, y se podía intuir desde el primer momento, en la batalla definitiva está condenado a perder. Es por ello que da igual el resultado del juicio: Lumet filma de forma grotesca la celebración del clan –esos abrazos a los miembros del jurado- y, en la última secuencia de la película, cuando DiNorscio regresa a la celda entre los vítores del resto de presos, asistimos a un anticlímax, al reverso real y bien amargo de la supuesta victoria: el rostro de Vin Diesel sonriente, pero enmarcado por las rejas que le seguirán separando de la libertad durante dos décadas más. Al espectador le queda, empero, una última constancia, que va de lo ético a lo artístico: si DiNorscio se ha ganado nuestro respeto es por la misma razón por la que lo ha hecho Lumet a lo largo de los tiempos y en esta su penúltima deriva: porque nos ha dado una lección de humildad y sabiduría, dos valores difíciles de encontrar en una sociedad tan cruel y enferma como la que nos toca vivir.

 

http://www.imdb.com/title/tt0419749/

http://www.findmeguilty.com/

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Jersey_Crew

http://www.rottentomatoes.com/m/find_me_guilty/

http://movies.nytimes.com/2006/03/17/movies/17guil.html

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20060316/REVIEWS/60314007

http://www.rollingstone.com/reviews/movie/9270005/review/9440862/find_me_guilty

http://www.reelingreviews.com/findmeguilty.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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