DESTINO: WOODSTOCK

Taking Woodstock

Director: Ang Lee.

Guión: James Schamus, basado en la

novela de Elliot Tiber y Tom Monte

Intérpretes: Henry Goodman, Imelda Staunton, Emile Hirsh, Paul Dano, Jeffrey Dean Morgan.

Música: Danny Elfman

Fotografía: Eric Gautier

Montaje: Tim Squyres

EEUU. 2009. 111 minutos.

 

Coherencia

El regreso de Ang Lee a la industria norteamericana tras la realización en China de Lust, Caution tiene apariencia de artefacto iconográfico sin ínfulas –o, dicho de otra forma, una obra de encargo y descargo tras el periplo del rodaje en China del filme precitado-, pero se añade a la ya pródiga filmografía del realizador de una forma que sólo cabe calificar de coherente. Eso significa que los detractores del autor de Crouching Tiger, Hidden Dragon hallarán en la película idénticos argumentos a los que han erigido sus críticas pretéritas (incluyendo aquellas –otras- críticas que parten de prejuicios, a las que en esta Taking Woodstock también se les da motivos), y podrán decir que el filme tiene tanto de telefilme como su anterior Brokeback Mountain o que Lee no profundiza en los ítems planteados. Y lo mismo sucederá entre los admiradores del realizador, entre quienes me cuento, que consideramos que el cineasta hongkonés sigue manejando a la perfección los elementos cinematográficos –sobretodo el montaje, la dirección de actores y la capacidad atmosférica que reside en su escenografía- para llevar al mejor puerto (y puede entenderse trascender) los postulados escritos en el sustrato literario y argumental.

 

Woodstock, 1969

Allende las consideraciones estilísticas, esa coherencia también puede predicarse desde y en la perspectiva de temas y abordajes que informan buena parte de la filmografía norteamericana de Ang Lee, pues el realizador ha querido llevarnos consigo –con esa mirada foránea y lúcida- a lecturas de periodos históricos diversos de la Historia de América, desde la Guerra de Secesión en la poco convencional Ride with the Devil a los años de la crisis coetánea a Vietnam y Watergate en The Ice Storm, pasando por esa radiografía de los tiempos crepusculares para los viejos métodos en el oeste rural que informa el drama de la citada Brokeback Mountain. Y si en la película protagonizada por el malogrado Heath Ledger se cubría un vasto abanico temporal, en esta Taking Woodstock la acción se concentra en un solo verano (y más de medio metraje, en solo tres días, los que duró el concierto), pero ello no impide que Lee halle en el sustrato literario –la novela escrita por Elliot Tiber y Tom Monte que James Schamus adapta- el caldo de cultivo necesario para radiografiar un estado de las cosas, concreto pero trascendente en el devenir ideológico de aquella nación (y del mundo), bien conocido por haberse tratado en múltiples ocasiones en el cine, pero no manido, por cuanto Lee, partiendo de su historia anecdótica que abre ventanas hacia muchos reflejos sociológicos, sabe aportar su particular granito de arena.

 

Con los Teichberg

Esa historia anecdótica es la de la familia Teichberg, un matrimonio anciano y uno de sus hijos, Jake, que aún vive con ellos, judíos de origen ruso que regentan un motel de mala muerte situado en un small town perdido en el estado –geográficamente sito al norte de la ciudad- de Nueva York, que viven agobiados por las deudas, y cuya suerte cambia de la noche a la mañana cuando, por vaivenes del azar y el don de la oportunidad del emprendedor Jake, los promotores del concierto de Woodstock deciden organizar el magno evento en la campiña del lugar. El filme progresa desde la descripción del seno familiar y en particular desde la perspectiva de Jake, cuyo talante, prudente, tolerante, paciente y pactante, le sirve a Lee para, amén de narrar la consabida historia de descubrimiento y superación, instalar en el personaje rasgos de esa mirada objetiva –quizá por su raigambre foránea- del propio Lee (lo cual, en el entramado narrativo, se basa en la paradoja de que, invadido el pueblo de decenas de miles de hippies, los autóctonos son quienes se sienten extraños), que es la que en definitiva le dota de personalidad al relato, en un tono mucho más expositivo que valorativo, donde las imágenes dejan cierto margen a lo intuitivo y mucho a la contemplación extasiada de las circunstancias culturales, sociales, históricas en definitiva, que se refieren.

 

Progresión narrativa

Una de las cosas más agradecibles del filme es su progresión narrativa, el talento que demuestra Lee para estirar los hilos de los innumerables clichés que maneja para llegar a cubrir, aunque sea desde la humildad de esa historia íntima, un retrato sobrio, robusto, que abraza al mismo tiempo lo emocional (el retrato familiar y generacional) y lo circunstancial (la contracultura encarnada por el movimiento hippie, e incluso las heridas de la guerra de Vietnam –particular que sólo aletea durante el metraje en las contadas ocasiones en las que aparece el personaje de Billy –Emile Hirsch-, un joven veterano amigo de Jake, personaje cuyo tratamiento corre el constante peligro de abonar el cliché, pero que Lee sabe desplegarlo con habilidad suficiente para rehuirlo e, incluso, culminarlo con una soberbia dosis de emotividad-). En sus primeros compases uno piensa que está asistiendo a un telefilme al uso, quizá mejor ambientado, pero de argumentos demasiado planos y mascados. Ello sin embargo, conforme se precipiten los acontecimientos y dé inicio la vorágine festivalera (inicio que en el metraje, y no por azar, podemos identificar con la introducción del recurso a la split screen, utilizado aquí para conjugar diversos puntos de vista sobre idéntica secuencia narrativa), la máquina cinematográfica parece engrasarse, y es porque, nos damos cuenta, hasta entonces Lee no había hecho otra cosa que ilustrar largo y tendido una exposición, una puesta en situación de tono y argumento.

 

“El Centro del Universo” y el cambio de estación de la vida

Amén de los citados segmentos de pantalla partida, Lee se permite otro alarde formal majestuoso en el corto pasaje que ilustra un viaje de ácido al que Jake accede merced de dos hippies que le invitan a compartir su experiencia en el interior de su camioneta, segmento en el que Lee juega a la perfección con los conceptos psicodélicos para ilustrar la paranoia de la droga química, y que –otra vez, el azar nada tiene que ver con ello- culmina con la visión casi mística del escenario en el que discurre el concierto, la marea humana materializándose por arte de birlibirloque lisérgico: la ilustración tiene título: Jake asiste a la visión de “el centro del universo”; lo difícil era llegar a plasmarlo en imágenes con la solvencia que Lee demuestra. Comentario aparte merece la penetrante introspección en el trasfondo homosexual que el realizador consigue colarnos por entre los poros de las muchas convenciones del relato: más que el personaje a la postre anecdótico del transexual encarnado por Liev Schreiber, destaca el modo,  en balance imposible entre la frescura y la sensualidad, fascinado en definitiva, en que están filmadas las miradas entre Jake y el técnico con el que terminará enrollándose –y cuya resolución sexual el realizador deja sabiamente en elipsis-. Menos afortunadas resultan quizá las secuencias que culminan los encuentros y desencuentros entre Tommy y sus padres: a pesar del buen hacer de los tres actores, hay una cierta sensación de encorsetamiento en el tratamiento de ese desenlace: la secuencia en la que el padre y el hijo descubren que la madre tenía guardada una fortuna en un rincón de su armario resulta demasiado obvia en su catalogación del pulso generacional en manos de lo material; más feliz, por austera, resulta la ulterior despedida de padre e hijo, las confesiones a la luz de una lamparilla y la marcha del joven de la que ha sido su habitación, no sin antes hallar una respuesta irrefutable a la pregunta que había formulado disfrazando un reproche.

 http://www.imdb.com/title/tt1127896/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20090826/REVIEWS/908269991/1023

http://www.urbancinefile.com.au/home/view.asp?a=16082&s=Reviews

http://alinaderzad.blogspot.com/2009/05/cannes-day-3-ang-lees-taking-woodstock.html

http://blogs.crikey.com.au/cinetology/2009/09/02/taking-woodstock-film-review-its-not-about-the-music/#more-4220

http://www.daveonfilm.com/review-taking-woodstock-9061.html

http://www.canaltcm.com/estadocritico/post/2009/09/25/destino-woodstock-ang-lee-y-amaorica-del-paz-y-amor

http://www.hollywoodjesus.com/movieDetail.cfm/i/1DB85B64-9A11-8C5E-EE7E01E1B94B2FFA/ia/3F3C0286-0918-5B90-00AD96B8604E5FDC/a/1

Todas las imágenes pertenecen a sus autores 

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Un pensamiento en “DESTINO: WOODSTOCK

  1. Ang Lee, a parte de pasar los mejores meses de su vida haciendo esta pelicula… ha echo algo precioso, tener por extras a muchos de los que alli estubieron ya es un lujo!
    ME HA ENCANTADO SU PELICULA
    al autor de libro aun mas.
    QUIEN QUIERA QUE LA DISFRUTE
    QUIEN BUSQUE PEGAS Y CRITICAS, NO SABE LO QUE FUE WOODSTOCK, YO SI, ESTUBE ALLI CON 12 AÑOS, ESPAÑOLITO pasaba dias con tio americano en nueva york
    y los vecinos mas mayores y melenudos… iban a un concierto campestre… NO LO OLVIDARE MIENTRAS VIVA …

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