UP

Up

Director: Bob Peterson y Pete Docter.

Guión: Bob Peterson, Pete Docter y Thomas McCarthy.

Intérpretes: Edward Asner, Christopher Plummer, Jordan Nagai, Bob Peterson, Delroy Lindo, Elie Docter.

Música: Michael Giacchino.

Montaje: Katherine Ringold

EEUU. 2009. 94 minutos.

 

Más allá del 3-D

Arriba, o Up (este título no tocaba traducirlo), es el sencillo, sonoro y efectivo título del filme que recoge el testigo de Wall-E en el seno de la (bastante fulgurante) progresión de la productora de John Lasseter. La más visible de sus innovaciones técnicas es la incorporación del sistema 3D, de cuyos efectos no podré hablar, pues no la he visto en ese formato, si bien puedo atestiguar que no es la típica obra concebida visualmente para funcionar en tres dimensiones: salvo algún que otro plano subjetivo y/o espídico, en las imágenes de Up no se vislumbran apenas rasgos de la supeditación de la fórmula narrativa al efecto particular visual, algo por un lado encomiable y por otro coherente con la marca de fábrica, pues los guiones de las obras de la Pixar –ésta firmada por sus codirectores Pete Docter y Bob Peterson con la participación de Thomas McCarthy- se caracterizan por una prolija, a menudo intrépida, a veces arriesgada, exploración narrativa que, para lucir en imágenes con el suficiente empaque, difícilmente puede compaginarse con la supeditación al efecto tridimensional.

 

Adiós

La premisa argumental combina con audacia un relato de aventuras –exóticas- de lo más canónico con un tema de raigambre eminentemente dramática, cual es la asunción de la propia senectud y todo lo que ello conlleva, principalmente la constancia de que los nuevos tiempos convierten a los ancianos en seres más bien desclasados, condenados a la soledad, a enfrentarse con los servicios sociales (aquí judiciales) y a las residencias para la Tercera Edad (que, no me pregunten por qué –aunque tengo cierta idea al respecto- siempre cargan con una connotación negativa donde las haya). Por inopinable que resulte, Carl, el anciano protagonista del filme, será quien viaje a un recóndito paraje de la selva venezolana y quien viva la infinidad de peripecias correspondientes, eso sí, acompañado de un niño boy-scout y otros dos acompañantes accidentales, un perro con vocación de mascota y una rara avis literal. Premisa sin duda chocante, pero aún más extravagante, mesmerizante y, por qué no decirlo, extraordinaria por el modo en que se fragua el susodicho viaje: Carl, la misma mañana en la que tiene que ser trasladado a una residencia, convierte su casa de dos plantas –porche incluido- en la cesta de un globo aerostático, siendo el propio globo… multitud de ellos, cientos de globos de colores atados con unos hilos que se introducen en la casa por la chimenea y Carl puede manipular con un ingenio doméstico que hace las veces de timón.  En Up no se narran los preparativos de semejante invento, no tendremos constancia de lo que va a ocurrir hasta que ocurra, así que el despegue de la casa es el primer (y mayor) golpe de efecto argumental de la función, golpe de efecto ingenioso en su definición –pues propone por la vía de la fantasía una hipérbole épica de lo cotidiano y porque admite infinidad de alegorías- y maravilloso en su manufactura en imágenes: los planos que nos muestran la elevación de la casa y cómo sobrevuela, ganando más y más altura, la ciudad, queda como un instante antológico del cine de la Pixar (que es casi un género en sí mismo), pues rebosa la quintaesencia de ese improbable pero cierto balance entre lo mágico y lo irónico que caracteriza sus ficciones.

 

Cuatro minutos, una vida

Por ser otra de las marcas de la casa, no descubro nada si digo que a nivel argumental tanto como visual Up es un prodigio de sincreción y ritmo. Sin embargo aquí merece la pena detenerse en los escasos quince minutos de arranque del filme, los que transcurren antes del inicio de la epopeya de la casa-globo; en su prólogo, Up nos presenta a Carl en su más tierna infancia, enamorado de las gestas aventureras que se narran en los noticiarios cinematográficos, y el modo en que traba amistad con Ellie, una niña con quien comparte esa pasión por la aventura; acto seguido, y en una sucesión de sketches de unos cuatro minutos de duración, desfila ante nuestros ojos nada menos que toda la vida compartida de Carl y Ellie: su boda, su trabajo en una especie de parque temático, en embarazo frustrado, la llegada del otoño de la vida, el intento de viajar a Venezuela que se ve frustrado por la enfermedad, y luego la muerte, de ella. Cuatro minutos, ya digo, para dejar sobre el tapete todos los antecedentes vitales y sentimentales del personaje, antecedentes que lógicamente arbitrarán el sentido de su epopeya (y al respecto, no puedo resistirme a citar la sobresaliente elipsis que los guionistas se sacan de la chistera para cubrir unos treinta años de vida: una sucesión de corbatas que se van anudando al cuello de la camisa).

 

Paisajes de una vida (y una muerte)

En el apartado de la escenografía llaman la atención las diversas opciones visuales escogidas para mostrarnos la selva en la que Carl y su joven amigo recalan. Son paisajes en realidad de naturaleza diversa y que cohabitan con total naturalidad, desde la edénica estampa de la cascada  (que se corresponde con el cliché que Carl guardaba de ese rincón del mundo) a una colorida fronda selvática, pasando por un terreno árido –el que bordea los barrancos- o incluso parajes escarpados y agrestes, aquéllos en los que Muntzi tiene su guarida. Esa cohabitación de colores y texturas importa mucho para definir tonos narrativos, de la celebración jocosa en la toma de contacto inicial con el ave salvaje a la sensación de peligro acechante en las hondanadas. Con la misma inmediatez que cambian los paisajes, mudan los sentidos de las sugerencias que se hallan en el rico subtexto del relato. Por ejemplo, el leit-motiv de la casa que el anciano y el niño llevan a cuestas mientras atraviesan el páramo que les separa de la cascada, suerte de oposición al planteamiento previo de la casa-globo como medio de huida: si esa vieja casa, el recogido hogar, era lo único que Carl quiso llevarse de la ciudad (ciudad como representación del cotidiano –y también del tiempo presente-), cuando finalmente llega a la selva, a los mundos inexplorados que tanto anheló, esa pequeña y escogida porción de su cotidiano es la carga que Carl debe llevar, literalmente, a cuestas, el hilo con el que la sostiene cual (bien frágil) conexión con su existencia pasada. Otro tema digno de mención tiene que ver con la perfilación de Muntzi como antiguo héroe convertido en villano, categorización en modo alguno plana o acomodaticia (pues el afán de Muntzi por capturar el ave es lícito, y lógica su obsesión), y que plantea interesantes reflexiones en relación al papel que cumple la idealización en la vida de las personas , incluyendo el necesario y doloroso proceso de abandonarlas por la vía de la oposición. En último lugar, no me resisto a mencionar una interpretación narrativa que sobrevuela el relato durante diversos fragmentos: la idea del viaje de Carl como despedida de la vida, como la muerte y el viaje a un paraíso hecho a su medida, el lugar mágico donde Carl pueda reunirse, para la posteridad, con la mujer de su vida… Semejante lectura es poco apropiada para un grueso importante del público potencial del filme, y sin embargo está ahí, agazapada, sutilmente presente; aunque el devenir narrativo vaya anulando cada vez más esa posibilidad y el filme se acomode a la convención en sus últimos compases, queda un plano, un único plano (tanto más significativo porque complementa esa resolución convencional), el de la casa vacía descansando, finalmente, en lo alto del acantilado, junto a la cascada, atestiguando la realización de un sueño idílico compartido, noción definitivamente romántica con la que los responsables de la película casan todas esas insinuaciones habían ido impresionándose tímidamente sobre el relato desde que, bien al principio, con la desaparición de Ellie, nos familiarizáramos por primera vez con la idea de la muerte.

 http://www.imdb.com/title/tt1049413/

http://adisney.go.com/disneyvideos/animatedfilms/up/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20090527/REVIEWS/905279997/1023

http://www.calendarlive.com/movies/reviews/cl-et-up29-2009may29,0,3791820.story

http://www.villagevoice.com/2009-05-27/film/pixar-s-up-soars-in-entirely-unexpected-ways/

http://blogs.crikey.com.au/cinetology/2009/09/14/up-film-review-soaring-cgi/

http://alinaderzad.blogspot.com/2009/05/up.html

http://www.publicbroadcasting.net/wcbe/.artsmain/article/8/22/1511474/Movie.Reviews/Up/

http://www.imdb.com/Reviews/418/41878

Todas las imágenes pertenecen a sus autores 

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