CROOKLYN

Crooklyn

Director: Spike Lee.

Guión: Joie, Cinqué y Spike Lee

Intérpretes: Alfre Woodard, Delroy Lindo, Zelda Harris, Carlton Williams, Sharif Al-Rashid, Chris Saberes y Tse-Mach Washington.

Música: Terence Blanchard.

Fotografía: Arthur Jafa

Montaje: Barry Alexander Brown

EEUU. 1994. 105 minutos

 

Life Lessons

Cuando al inicio de la función la cámara sobrevuela las calles y edificaciones de piedra roja de Bedford-Stuyvesant, a uno le llegan los primeros ecos de Do the Right Thing, una remembranza que se seguirá activando constante el metraje, tanto por la estructura secuenciada del filme cuanto por la planificación y tratamiento de ese escenario real como si fuera teatral, las escalinatas de la casa de los Carmichael como campo-base, la corta profundidad de los espacios callejeros, alguna contada secuencia en el interior de algún comercio. Sin embargo, buena parte del metraje de Crooklyn transcurre en el interior de la residencia de la familia Carmichael, la que conforman la profesora Carolyn (Alfre Woodard), el músico frustrado y rebelde Woody (Delroy Lindo), y sus cinco hijos, una niña, Troy (Zelda Harris), y cuatro niños, Clinton, Wendell, Joseph y Nate (Carlton Williams, Sharif Al-Rashid, Chris Saberes y Tse-Mach Washington), y narra sus avatares cotidianos, ello edificado a partir de las liturgias compartidas –tales como comer juntos, jugar o ver la tele en la habitación- o las pequeñas y grandes disputas entre unos y otros. Así, de entrada, podemos decir que se reducen casi exclusivamente a lo familiar las dimensiones del mosaico sociológico planteado en Do the Right Thing; aunque en la entraña narrativa las diferencias son más notables: en buena medida el relato está canalizado por la niña Troy, y ese punto de vista encauza el sentido de un todo que se impone a la radiografía espacio (Brooklyn)-temporal (los años setenta), la narración de un proceso de madurez emocional, las a veces menudas, a veces arduas life lessons de la joven miembro de la familia Carmichael, en un abanico más sentimental que estrictamente cronológico (como queda patente en la cierta deriva hacia lo dramático que se concreta en los últimos compases del metraje).

 

Evocación

No cuesta mucho dilucidar que Crooklyn es una película de visos autobiográficos. Precisamente por esa ubicación espacio-temporal, o en atención a datos biográficos, tales como que el padre de Spike Lee fuera músico en la bulliciosa escena neoyorquina de aquellas décadas (o la suposición racional de que el propio Spike Lee compartiera con Clinton, el mayor de los chicos su pasión por los Knicks y fuera fan de Walt Frazier). Aunque más rotundamente, por el hecho de que fueran Joie Lee y Cinqué Lee, las hermanas del cineasta, quienes escribieran el argumento, y Spike colaborara en la elaboración del libreto, según manifestó, meramente para apuntalar cuestiones de estructura. Al respecto debe decirse que el director de Clockers no admite esa cualidad autobiográfica, y en su día declaró al respecto que los hechos relatados en el filme sólo estaban lejanamente inspirados en sus vivencias. Sea como fuera, literal o no en su anecdotario, el filme bebe claramente de las fuentes de la evocación, y percibimos la que quizá sea la versión más entrañable de las improntas de estilo del autor: el mimo con el que esa cámara tan inquieta y dinámica escruta en los rostros de los jóvenes protagonistas, la cierta solemnidad con la que rubrica algunos de los planos que encuadran a la momma Alfre Woodard, la socarronería con la que se perfilan los peones secundarios de la trama, sean los delincuentes inhaladores de cola (uno de ellos, Snuffy, encarnado por el propio Lee), el homosexual en continuo rifirafe con sus vecinos afroamericanos, o la curiosa fauna que cabe encontrar en un colmado (como ese travestido negro que baila acaloradamente con un puertorriqueño ante la mirada aturdida de Troy).

 

Brooklyn mitológico

Hay un segmento de la función que resulta especialmente llamativo, el que tiene que ver con la partida de Troy a pasar unos días a casa de su tía, que reside en Maryland. Lee, en una opción narrativa original y radical, filma esas secuencias –que abrazan unos diez minutos de metraje- con un formato alterado, filmado con lentes anamórficas que provocan un efecto visual distorsionado, apaisado. No cabe duda de que muchos espectadores que acudieron a los cines a ver la películas le echaron la culpa (y la bronca) al pobre proyeccionista. Algunos críticos criticaron la solución por su larga duración, ello y a pesar de admitir que era una buena visualización de “la alienación de Troy”. En consonancia con lo anterior, yo más bien pensé que esa extrañeza provenía de la distancia, la distancia a que le quedaba a Troy su casa y los suyos; de tal modo, Lee nos habla de un sentido de pertenencia casi enfermizo, ello perfectamente coherente (y correspondido) con las señas mitológicas que de aquellos barrios del boro neoyorquino nos ha ido dejando la filmografía del autor de Mo’better blues.

 

Blanchard, la Motown y los Crooklyn Dodgers

Un ítem esencial a mencionar es la banda sonora de la función. Lee se sirve de ella para erigir el tono a que antes hacíamos mención, el peso de la nostalgia, el balanceo entre lo vívido, lo locuaz y un reposado, casi indefinido, sentido dramático. En este empeño resulta fundamental (como siempre que colabora con Lee) la partitura de progresiones jazzísticas de Terence Blanchard, a la que el cineasta le suma –cohabitación que se fragua del modo más armónico- el constante recurso a un surtido repertorio de canciones soul de aquellos tiempos, interpretadas por artistas como Stevie Wonder, Curtis Mayfield, the Stylistics, Sly and the Family Stone, James Brown o los Jackson Five. Si antes hablábamos del sentimiento de pertenencia geográfico, aquí le toca el turno a la pertenencia cultural, al discurso racial: la música negra, que puntea la vida y la completa gama de sentimientos: con los créditos finales, Lee nos muestra un extracto de un programa de baile llamado Soul Train, que nos muestra un grupo de jóvenes afroamericanos bailando, aunque el presente, hijo de ese pasado, ha pasado a ocupar la pista sonora: el hip-hop interpretado por el grupo The Crooklyn Dodgers, en su pieza original compuesta para la película.

 http://www.imdb.com/title/tt0109504/

http://www.washingtonpost.com/wp-srv/style/longterm/movies/videos/crooklynpg13howe_a0b057.htm

http://www.cduniverse.com/productinfo.asp?pid=1282458

http://www.ew.com/ew/article/0,,302293,00.html

http://community.seattletimes.nwsource.com/archive/?date=19940513&slug=1910253

http://www.reelviews.net/movies/c/crooklyn.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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