UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO

Un Condemné à Mort s’est Échapeé /

Le vent   souffle où il veut

Director: Robert Bresson.

Guión: Robert Bresson, basado en la memoria de Andre Devigny.

Intérpretes: François Leterrier, Charles Le Clainche, Maurice Beerblock, Roland Monod.

Fotografía: Léonce-Henri Burel

Francia. 1956. 105 minutos.

 

Belleza

         A mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado, Robert Bresson decidió poner en escena cinematográfica un relato corto del comandante Andre Devigny que narraba los avatares y la fuga de un preso de uno de los penales regentados por el ejército nazi en la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. El resultado, la que aquí nos ocupa Un Condemné à Mort s’est Échapeé se erigió en una de las obras más bellas del Cine –europeo o no- de todos los tiempos. En la mirada quirúrgica el sino del protagonista (en el filme llamado Fontaine) que nos propone Robert Bresson, vemos que el guionista y realizador opta en buena medida por la descontextualización de lugar y tiempo, encauzando así, desde señas de auténtica radicalidad formal, la abstracción, un discurso esencialista.

 

Filosofía

         La película narra lo que el título nos enuncia en pretérito prefecto. Así, aunque casi todo el filme transcurre en el interior de la prisión, desde el primer momento sabemos que Fontaine va a escaparse. De este modo tan simple como efectivo, Bresson declina todo interés por el suspense –y hasta la sensación de peligro- inherente a la trama, para centrarse en ese estudio de lo particular que abraza lo universal. Asimismo, no hay apenas aspavientos dramáticos en la película (los que hay, se alcanzan desde lo intuitivo, a menudo merced de la clarividencia de los monólogos o diálogos), lo que en buena medida tiene que ver con dos circunstancias cabales: una, el hecho de que no exista una banda sonora musical –sólo una pieza sinfónica de Mozart que acompaña los créditos iniciales y el último instante de la película, ya fuera del penal- y, dos, que el protagonista de la cinta, François Leterrier, tenga esa cualidad más bien inexpresiva en el rostro: otra vez, se trata de que el espectador se desligue de la emotividad para centrar su visión e interpretación de la obra desde los postulados filosóficos que el autor articula.

 

Virtud

         El filme se inicia con un epigrama gravado en piedra donde leemos que diez mil franceses fueron encerrados en aquel penal y la mayoría de ellos ajusticiados, y de ahí pasamos por corte a un primer plano de las manos de Fontaine, antes de ser esposadas, plano que se abre a la secuencia que nos narra el traslado del preso al centro penitenciario, donde debe esperar el cumplimiento de la condena que le incumbe, la pena capital. Con tan poco, Bresson ya nos pone en situación, o mejor dicho, en los términos de una narración que habla del heroísmo en términos absolutos, de la virtud humana, de la humildad, del temple, del tesón y de la inteligencia para oponerse a las grandes injusticias. La primera noción de heroísmo que la cinta nos muestra no alberga aún tantos epítetos: Fontaine abre la puerta del coche en el que le están trasladando y trata de huir a la desesperada; la cámara ni se molesta en seguir su corta huída, y permanece en el interior del coche, en el asiento vacío hasta que diversos soldados le vuelven a dejar allí, para esta vez esposarlo y golpearlo con la culata de una pistola (vejación que sólo empezamos a ver, porque la cámara, pudorosa, rápidamente funde a negro: Bresson también rehuye mostrar la violencia, le basta con enunciar su concurrencia: las siguientes escenas, la camisa ensangrentada).

 

Un largo interludio

         A partir del internamiento de Fontaine en una (y después otra) celda de la penitenciaria, el filme se abre, en voz e imágenes, a la descripción escrupulosa y condensa (y, debo insistir, desdramatizada) de, primero, las penosas condiciones en que a Fontaine le toca vivir, y, después, muy pronto, en el modo en el que se va fraguando su meticuloso plan de huida, plan que germinará en el largo desenlace de la función. Será entonces cuando el filme, coherente con su enunciado cinematográfico, narre, con pelos y señales, la peligrosa expedición de Fontaine (y su compañero de celda, Joist) para recuperar su libertad perdida. Y en el largo interludio –así debe entenderse desde la óptica teórica, pues el cautiverio no es el estado natural del hombre- entre la pérdida y el reencuentro de la libertad, las imágenes ilustran las palabras, y a veces algo más: al concienzudo esfuerzo de esas imágenes por mostrarnos cada rincón de la celda, cada secuencia del cotidiano compartido con los otros presos, cada nuevo jalón en el plan pergeñado por el protagonista, se anuda la voz en off del propio Fontaine explicando sus impresiones, pensamientos y procedimientos. El espectador tiene que asumir el reto de tanta circunspección narrativa, porque esos monólogos y esas imágenes –a menudo planos cortos de detalle- van fraguando, moldeando y fortaleciendo, la esencia de la película. Asimismo, interesa reflejar la eminente carga alegórica contenida en la descripción de cada personaje –todos ellos presos como Fontaine, los carceleros no merecen ni una línea de diálogo-: la lírica con trasfondo simbólico se posa en cada acto, por nimio que sea, de comunicación entre el protagonista y sus iguales: señas o golpes en la pared, contrabando a mínima escala, o pequeños cruces de palabras (la presencia de la Fe, por ejemplo, está representada por dos presos, uno de ellos cuya única aspiración (satisfecha) es disponer de una Biblia: si el espectador, al finalizar la película y “pensarla”, trata de integrar esos pequeños pasajes y su significando en el plano figurado que el filme propone, encontrará mucha tela discursiva que cortar…)

 

Humanismo

         De este modo, en la sugestión que anida en tantas palabras y en la belleza plástica que desprenden tantas imágenes, Un Condemné à Mort s’est Échapeé nos deja una incalculable herencia, pues se erige en uno de los mayores alegatos al humanismo que nos ha dejado el Cine, precisamente porque la excepcional radiografía que propone no tiene otro objeto que el retrato de la lucha y la victoria del hombre contra los elementos, una lucha que no tiene cuartel –contra dos entes tan abominables como poderosos: el miedo y la duda-, y una victoria que sólo puede calificarse de merecida, porque el Hombre, Fontaine, sólo dispone de las más nimias herramientas –sus propias manos, una cuchara, unos alambres, unos jirones de ropa-, y a ellas se entrega con toda su pericia, toda su inteligencia y toda su paciencia, hasta alcanzar su meta.

 

El viento…

Pero el filme no se conforma con esa tesis, y la enriquece del modo que se estampa en el propio subtítulo de arraigo bíblico del filme: le vent soufflé ou il veut, “el viento sopla donde quiere”: Bresson nos dice que, por merecida que sea, una victoria también depende, y mucho, de la suerte, del poderoso azar. A pesar de empeñar todo su talento –toda su Virtud- en hallar una puerta de huida, Fontaine no lo hubiera logrado si cualquier pequeño imprevisto se hubiera girado en su contra: él mismo lo afirma en diversas sentencias, el personaje de Orsini – otro recluso que también trata de escaparse, pero fracasa- lo enfatiza desde ese sentido alegórico al que antes me refería, y la larga secuencia que nos narra el desenlace de la función, lo ratifica (precisando los recovecos físicos de esa ruta escogida, mostrando el detalle de pisadas más o menos ruidosas, de miradas sigilosas, del desasosiego que causan los tiempos muertos). Aunque desde su propio título, que es una proclama, Bresson opta por el optimismo, ese subtítulo, la referencia al azar, nos recuerda nuestra condición vulnerable. Una vulnerabilidad que, aunque pueda convertir nuestra lucha en desigual, no por ello debe empecer la razón y decisión de y en nuestros actos.

 http://www.imdb.com/title/tt0049902/

http://kinetonotes.20six.fr/kinetonotes/art/1255163/Un-condamne-mort-les-sons-et-les-espaces

http://criticafterdark.blogspot.com/2006/11/un-condamn-mort-man-escaped-robert.html

http://filmjourney.weblogger.com/2004/05/17/a-man-escaped/#more-449

http://seul-le-cinema.blogspot.com/2009/01/man-escaped.html

http://www.rbmoviereviews.com/movies/amanescaped.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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2 pensamientos en “UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO

  1. Encantado de haber dado con tu web y agradecido por que exista, leeré esta critica con mas detenimiento en otro momento que ahora es tarde y acabo de ver esta maravilla del cine que es esta película de Bresson.

    Y por cierto, antes de que me ponga a buscarla ¿me podrias identificar la pieza de Mozart de la banda sonora?

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