LOS VIAJES DE SULLIVAN

Sullivan’s Travels

Director: Preston Sturges.

Guión Preston Sturges

Intérpretes: Joel McCrea, Veronica Lake, Robert Warwick, William Demarest, Franklin Pangborn, Porter Hall, Byron Foulgerg.

Música: Charles Bradshaw.

Fotografía: John F. Seitz

EEUU. 1941. 87 minutos.

 

Dicotomías como prejuicios

La tensión entre lo artístico y lo comercial parece, sin serlo, connatural a un arte de fusión como es el Cine. Lo parece porque los historiadores nos dicen que existió desde los tiempos primigenios del Séptimo Arte, cuando empresarios franceses y norteamericanos pugnaban por abrir ese mercado y coparlo. Y por que, en cualquier caso, la crítica cinematográfica –y los muros de esnobismo que fue construyendo- ha ido convirtiendo esa tensión cultura-espectáculo en otra cosa, un monumental prejuicio: creación-especulación. Todo parte de una (presunta) teoría cinematográfica que opone la calidad artística a las cualidades (presuntamente sólo) artesanales del cine de los grandes estudios de Hollywood. A pesar del legado de la revolucionaria cinefilia francesa que emergió en los años cincuenta del siglo pasado (los cahieuristas que reivindicaron el genio creador de tipos como Charlie Chaplin o Alfred Hitchcock), con los años se ha ido consolidando por parte de algunos (presuntos) intelectuales la percepción de que la autoría como trazo estilístico reconocible es el único interés apreciable en este Séptimo Arte, y que por ende excluye los exponentes comerciales del mismo. De establecer y tensar al extremo la dicotomía entre “cine de calidad” y “cine para las masas”, subyacen falacias como la que establece una relación inversamente proporcional entre presupuesto y excelencia artística. Y puestos a dividir, sucede que en Barcelona (como en cualquier otra ciudad) hay una marcada falla (con imbricaciones que alcanzan en ocasiones hasta lo ideológico) entre la tipología de espectadores que acuden al Urgell o a las salas del Cinesa Diagonal a ver películas mainstream y la de aquéllos que prefieren los Verdi o los Renoir; teoría divisoria tan extendida que esos pelajes de espectadores creen y caen en ella sin siquiera pensarla, convencidos los unos de que las películas con marchamo de “independientes” son demasiado complicadas o raras, y convencidos los otros de que el cine comercial es tan infumable que puede agredir su sensibilidad artística; clichés y más clichés, en definitiva, de los que emergen nada más que lamentables autocensuras. Y esta coda divisoria –de la que parece que empiezan a librarse las palomitas- viene apuntalada por dos conjeturas no menos extendidas: una, que declara que los méritos artísticos casan mal con el cine de género –otra vez, a pesar de Bazin, de Truffaut,…-; otra, que sólo el cine “de autor” sirve para retratar de forma fehaciente la realidad, o, dicho de otra forma, que el cine comercial nunca puede servir para reflejar o siquiera comprometerse con la mirada política o social, con su tiempo.

 

¿Quiero ser pobre?

¿Y a qué viene toda esta parrafada? A Preston Sturges, claro. Sencillamente, quería dejar patente que el Señor Sturges escribió y dirigió una comedia titulada Sullivan’s Travel que, ya en 1941, desmontaba todos estos artificios teóricos. Y por dicha razón –estrictamente cinematográfica-, ya merece figurar como uno de los títulos más imprescindibles del Cine. En Sullivan’s Travel se nos narran los periplos vividos por un afamado director de cine, John L. Sullivan (espléndido Joel McCrea) cuando, harto de rodar comedietas insustanciales, se decide a rodar un filme que aborde el sufrimiento de los menesterosos –cuyo título es O Brother, Where Art Thou?, título que, como es sabido, muchos años después fue reciclado por los hermanos Coen-, y para documentarse sobre ese tema tan ajeno a su realidad económico-social, convence a los ejecutivos del estudio que le tiene contratado para que le permitan recorrer el país disfrazado de vagabundo. La película sucede en su periodo histórico contemporáneo, esto es en los años de la Depression, poco antes de la entrada de EEUU en el Segundo conflicto bélico Mundial. Pero el personaje de Sullivan poco tiene que ver con el George Bailey o el John Doe de Capra, poco tiene que ver con el Tom Joad de Steinbeck/Ford. No. Sullivan no es pobre ni humilde. Es un esnob. Y un cabezota. No recorrerá un camino marcado por el signo de su humildad (en su vertiente dramática –Ford-, o fruto del optimismo crítico rooseveltiano –Capra-), antes bien recorrerá un camino hacia la humildad. Pero pronto se dará cuenta (en un sinfín de ocasiones, por intermediación de los ejecutivos de los estudios) que no es tan fácil “llegar a ser pobre”, y cuando lo logre, renunciará urgente y febrilmente a tal condición.

 

Juego de géneros

Atiéndase cuán afilada es la pluma de Sturges, cuánto cinismo cabe en todo este entramado argumental, pero sobretodo qué primorosa lección de humildad esconde sobre la imposibilidad del Cine de reflejar la realidad en toda su crudeza. ¿Y cómo lo hace? ¿Cómo llega a ser tan efectivo el lenguaje de esta película? Porque utiliza los géneros como no se había hecho antes, jugando con ellos, ríendose de ellos en pos de su discurso: planteada la trama en términos de screwball comedy (cuya vis romántica –que permite a Sturges mofarse de Lubitsch e  incluso de sí mismo- se personificará en el personaje de Veronica Lake), e incluso llevada al extremo del slapstick (la maravillosa secuencia de la persecución campestre), la intervención de un personaje ajeno al devenir cómico de la trama (un personaje que primero le roba los zapatos a Sullivan, y después lo golpea para robarle todo el dinero -un pobre que es un villano, subrayemos este extremo-) cambia las tornas: tras un pasaje –el que transcurre en las vías del tren- que diríase huído de un filme noir en toda regla, después embocamos sin mayores aspavientos la senda del dramatismo –por una vez, el tren que coge no devuelve a Sullivan a Hollywood, sino a … la cruda realidad-: falso culpable, será sentenciado a cinco años de trabajos forzados, y le tocará soportar los agravios del vigilante penitenciario. Tras un twist argumental de lo más inspirado (que no nos habla de la suerte, sino de la importancia de la fama: Sullivan logra notoriedad al declararse culpable de haberse asesinado a sí mismo ¡!), todo vuelve a su cauce, volvemos a la comedia -ahora acelerada, disparatada, abundando en su “irrealidad”-: el realizador vuelve a su poltrona en Hollywood, con las puertas expeditas para quedarse con la mujer a la que ama y para volver a hacer comedias insustanciales.

 

El Cine y la Realidad

Porque, nos dice el protagonista, nos dice Sturges, nos dice el rótulo-dedicatoria que abre la película, la pobreza y la miseria -la realidad- son demasiado duras para ser retratadas por el cine. Y en cualquier caso, los espectadores a los que pretendía homenajear –los pobres, los excluidos- no quieren verse retratados en el cine, sencillamente pretenden reír, huir momentáneamente de su condición por la vía de la sonrisa. Tesis que se sostiene en la secuencia que transcurre en una iglesia baptista en la que una comunidad de gente de color se deja acompañar por los presos para ver unos cortos de Walt Disney, y unos y otros comparten esos instantes hilarantes. ¿Es o no es eso humildad? Una humilde porción de realidad.

 http://www.imdb.com/title/tt0034240/

http://www.filmsite.org/sull.html

http://popmatters.com/film/reviews/l/lady-eve.shtml

http://crazy4cinema.com/Review/FilmsS/f_sullivans_travels.html#

http://modernsandclassics.blogspot.com/2008/04/sullivans-travels-1941.html

http://www.dvdbeaver.com/film/DVDReviews11/sullivans_travels.htm

http://www.qnetwork.com/index.php?page=review&id=780

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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4 pensamientos en “LOS VIAJES DE SULLIVAN

  1. Hola un gusto saludarte, el motivo de este mail es felicitarte por el esmero y dedicación notoria que le pones a tu web, viendo el desarrollo y la temática de la misma quisiera poder contar con tu web en mis sitios webs.

  2. EL PRESTON STURGES DE SULLIVAN´S TRAVELS PROS Y CONTRAS:
    Referente de muchos directores,(ver Un Mundo Perfecto de Clint Eastwoodod, y Oh Brother! de los Coen); al mismo tiempo hace homenajes a Chaplin (Moder Times), a John Ford (Las Uvas de la Ira),a ALELUYA de King Vidor, a Capra, a Lubistch, anque para hilvanar la estructura episódica del film recurra a la trampa de guión de la casualidad,-el vagabundo que le roba los zapatos a Sullivan resulta ser el mismo que un poco mas y le mata para robarle en el último tércio del film-.

    Eso no le quita grandeza a una película, que es demasiado cerebral, demasiado estudiada,y cuyos dos interpretes principales no son los adecuados.

    Por lo demás es maravillosa, irrepetible. Con una fotografía impresionante en B/N y unos secundarios en estado de gracia, destaco el Vallet de Chambre Eric Blore y el mayordomo Robert Greig.

  3. EL PRESTON STURGES DE SULLIVAN´S TRAVELS PROS Y CONTRAS:
    Referente de muchos directores,(ver Un Mundo Perfecto de Clint Eastwood, y “Oh Brother!” de los Coen); de ¡QUE ASCO DE VIDA! de Mel Brooks ni hablaré; la propia película rinde homenaje a Chaplin (Modern Times), a John Ford (Las Uvas de la Ira),a ALELUYA de King Vidor, a Capra, a Lubistch; anque para hilvanar la estructura episódica del film recurra a la trampa barata de guión de la casualidad:-el vagabundo que le roba los zapatos a Sullivan resulta ser el mismo que un poco mas y le mata para robarle en el último tércio del film-. Es lo malo de las estructuras episódicas en los guiones, siempre queda algun cabo por atar.

    Eso no le quita grandeza a una película, que es demasiado cerebral, demasiado estudiada,se nota muy escrita; y cuyos dos interpretes principales no son los mas adecuados, muy guapos pero muy sosos.

    Por lo demás es maravillosa, irrepetible. Con una fotografía impresionante en B/N de John Seitz y unos secundarios en estado de gracia, destaco el vallet de chambre Eric Blore y el mayordomo Robert Greig.

  4. EL PRESTON STURGES DE SULLIVAN´S TRAVELS PROS Y CONTRAS:
    Referente de muchos directores,(ver Un Mundo Perfecto de Clint Eastwood, y Oh Brother! de los Coen); al mismo tiempo hace homenajes a Chaplin (Modern Times), a John Ford (Las Uvas de la Ira),a ALELUYA de King Vidor, a Capra, a Lubistch, anque para hilvanar la estructura episódica del film recurra a la trampa de guión de la casualidad,-el vagabundo que le roba los zapatos a Sullivan resulta ser el mismo que un poco mas y le mata para robarle en el último tércio del film-.

    Eso no le quita grandeza a una película que ha envejecido mal, que es demasiado cerebral, demasiado estudiada,y cuyos dos interpretes principales no son los adecuados.
    Lake y McCrea son muy sosos, con Cary Grant y Katharine Hepburn la estructura se hubiera unificado mucho más.

    Por lo demás es maravillosa, irrepetible. Con una fotografía impresionante de John F. Seitz en B/N, y unos secundarios en estado de gracia, destaco el Vallet de Chambre Eric Blore y al mayordomo Robert Greig.

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