BAJO LA MÁSCARA DEL PLACER

Die freudlose Gasse

Director: Georg Wilhelm Pabst.

Guión: Georg Wilhelm Pabst, Willy Haas y F. H. Lyon,

basado en la novela de Hugo Bettauer

Intérpretes: Greta Garbo, Renate Brausewetter, Gregori Chmara, Mario Cusmich, Agnes Esterhazy, Karl Etlinger, Maria Forescu

Fotografía: Robert Lach, Curt Oertel y Guido Seeber

Montaje: Anatole Litvak Marc Sorkin

Alemania. 1925. 69 minutos.

 

Pabst y la guerra

Aunque probablemente la obra más célebre de Georg Wilhelm Pabst sea Die Büchse der Pandora (con Louise Brooks encarnando a Lulú), esta Die freudlose Gasse (título respetado en su traducción al inglés, The Joyless street, “la calle de la tristeza”) también es recordada, ni que sea principalmente por suponer el primer protagonista que interpretó Greta Garbo. El austriaco Pabst, que hallándose en París en 1914 fue sorprendido por el estallido de la Primera Guerra Mundial y fue capturado y recluido en un campo de concentración durante cuatro años, levantó acta artística, cinematográfica, de su traumática experiencia, ello patente en la huella profunda que la guerra y sus terribles consecuencias para la población civil ha dejado en su obra en general, y en esta Die freudlose Gasse en particular, obra que nos ubica en la Viena de 1918-19, a la finalización de la contienda bélica mundial, y que traza un relato melodramático a partir de la plasmación de las crasas desigualdades económicas existentes en el seno de una sociedad maltrecha, con un funcionamiento económico aún por sanear (y por tanto en manos de los lobos sin escrúpulos que se lucran a costa de perpetuar esas desigualdades).

 

Las calles de la tristeza

Pabst, a quien los anales registran como uno de los primeros exponentes del expresionismo, lanza una mirada que cabe calificar de naturalista a la miseria económica y moral que azota la ciudad devastada por la guerra, pero en su retrato destaca poderosamente (y sobrecoge) el interés del cineasta por plasmar la injusticia mayúscula que supone la convivencia de dos clases alejadas hasta la oposición, la existencia risueña y radiante de la clase alta, con sus opulentas fiestas, y la pugna penosa por la mera supervivencia de la clase trabajadora. Por arte del montaje, en una determinada secuencia Pabst encadena/carea el jolgorio desatado en una fiesta de la high-class con los periplos que sufren las gentes que pasan la noche a la intemperie haciendo cola a la puerta de una carnicería a la espera (que será en muchos casos infructuosa) de conseguir carne congelada. Sin embargo, esa mirada airada a la injusticia se acaba concretando en la sobrevenida necesidad de Greta (Garbo) de, tras ser despedida del trabajo por rebelarse contra el acoso a que le somete su jefe, buscarse la vida como prostituta en un burdel regentado por tipos de alta alcurnia: el prostíbulo reúne en tan desigual tesitura a los ricos y los pobres, y es el escenario de la agresión (pues su consentimiento sólo obedece a la necesidad) física, sexual, consecuencia final de tan desolado paisaje social.

 

Melo

Pabst armoniza esa coda temática llamémosla sociológica, de denuncia, que preside el sentido narrativo, con un desarrollo dramático que hoy asociamos inequívocamente con los códigos del melo, ello a partir de los vaivenes emocionales que incumben a Greta por las citadas razones profesionales, pero también familiares y personales, todas ellas que derivan de la estigmatización social. Los problemas económicos revelan la cara amarga de las personas, hacen aflorar odios, ahogan la posibilidad del romance. A pesar de que Die Freudlose Gasse nos depara un final feliz merced de la inclusión en el argumento de un personaje desligado del entramado vicioso que reina en la urbe (el héroe salvador del que se enamora Greta, que no por casualidad es un cooperante extranjero), el cultivo de su clímax tiene que ver precisamente con la rendición de Greta a la necesidad de explotar su propio cuerpo para sobrevivir. De los primeros planos del rostro de la actriz, que  constante el metraje van cimentando esa materia melodramática (encendidas expresiones de cansancio, de hastío, de miedo, de agradecimiento, de compasión, de odio, de enardecimiento y placer, …) pasamos a la visión de su cuerpo semidesnudo, el dibujo de una carnalidad que poco tiene que ver con el de Louise Brooks en la ulterior Die Büchse der Pandora: al contrario que sucede allí, aquí la tristeza empaña la sensualidad.

http://www.imdb.es/title/tt0015842/

http://www.variety.com/review/VE1117791114.html?categoryid=31&cs=1&p=0

http://filmtagebuch.blogger.de/stories/186783/

http://www.rottentomatoes.com/m/joyless_street/

http://www.filmzentrale.com/rezis/freudlosegassekk.htm

 http://clasicmarlene.blogspot.com/2009/02/bajo-la-mascara-del-placer.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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