ESCRITO BAJO EL SOL

The Wings of Eagles

Director: John Ford.

Guión: Frank Fenton y William Wister Haines,

basado en la historia de Frank W. Wead

Intérpretes: John Wayne, Maureen O’Hara, Ward Bond, Dan Dailey, Ken Curtis, Edmund Lowe, Kenneth Tobey.

Música: Jeff Alexander.

Fotografía: Paul Vogel

Montaje: Gene Ruggiero

EEUU. 1957. 110 minutos.

 

De lo mayor y lo menor

Realizada en 1957, ubicamos esta The Wings of Eagles en la filmografía de Ford inmediatamente después de The Searchers, y a nivel temático la podemos emparentar con The Long Gray Line, obra realizada un par de años antes en la que, como aquí,  se fragua un relato de largo alcance cronológico sobre un oficial del ejército norteamericano (en aquel caso, de la academia militar de West Point, aquí de la Marina). Se suele despachar su análisis diciendo que se trata de “una obra menor” de Ford, ese cliché a menudo descalificativo, siempre injustificado, y demasiadas veces aceptado. Porque lo de las “obras menores” sería digno de análisis, sólo para convencernos de la patente falacia del concepto. Ya no se trata de decir que no es lo mismo una obra menor de John Ford que la de cualquier artesano de Holywood, sino de otorgar una definición categórica a lo que es mayor o menor. En este caso, para no molestar a nadie (incluyéndome a mí mismo) con estériles discursos, me limitaré a presumir que lo de “obra menor” puede significar que no se cuenta entre los títulos más conocidos del autor de The Sun Shines Bright. Precisamente por ello, el filme merece una reivindicación urgente, principalmente por tratarse de un filme que combina con talento superior patrones de la comedia con ítems melodramáticos, todo ello refundido desde un material de biopic al que Ford extrae mucho más jugo reflexivo del que en un principio cabría esperar.

 

Implicación

¿Y quién es aquí el biografiado? Frank “Spig” Wead (1895-1947), un aviador de la US Navy que promovió ante los ojos del público en general y los poderes públicos en particular, durante el periodo entreguerras, la división aérea de la Marina, efectuando especial hincapié en la necesidad de introducción del  portaaviones de escolta, que se generalizó durante la Segunda Guerra Mundial. Su carrera militar se truncó por culpa de un grave accidente que le produjo parálisis, pero en su larga convalescencia se convirtió en escritor y guionista, llegando a alcanzar cierto renombre con libros como Ceiling Zero (1936) y Gales, Ice and Men (1937), el primero de los cuales que también vivió una exitosa traslación a musical en Broadway. Wead llegó a trabar amistad con John Ford, y firmó para él el libreto de nada menos que They were expendable, una de las grandes aportaciones del realizador al cine bélico. Ford, una década después del fallecimiento de tan singular personaje, se decidió a llevar a la pantalla esta biografía, mucho menos complaciente de lo aparente, rubricada por Frank Fenton y William Wister Haines, la que, allende la exposición concreta y depurada de diversos momentos puntuales y decisivos de la vida y carrera (principalmente militar) de Wead, se centra en su relación sentimental con su esposa y madre de tres hijos Minnie. Si digo que tanto John Wayne, en las pieles de Wead, como Maureen O’Hara, encarnando a su esposa, nos entregan dos de sus más robustas interpretaciones, cualquier conocedor de la filmografía de Ford sabrá que estoy diciendo mucho. Entre otras cosas, hablo de la implicación, casi cabría hablar de apasionamiento, del realizador de The Quiet Man en un relato contemporáneo de la inevitable tensión entre las exigencias del cuerpo militar y las exigencias de la vida civil, familiar.

 

Del ímpetu a la nostalgia

En sus primeros compases, The Wings of Eagles parece una celebración jocosa. Incluso demuestra su gusto por el gag visual puro (que después llegará a rozar el slapstick en las secuencias de las peleas –con tarta de nata incluida- entre los miembros de la Armada y los de la Marina). Pero el tono desenfadado se quiebra de súbito en la secuencia en la que se nos narra la prematura muerte de Comodoro, el hijo único de Frank y Minnie. Pero Ford rehabilita lo humorístico, cimentado en el papel bufón – a veces con rosca irónica- de algunos personajes secundarios. Y, de nuevo, la irrupción de lo melodramático, cuando Frank sufre el accidente que le deja paralizado. Y, de nuevo, volver a construir diálogos de punto risueño, situaciones divertidas (impagable la secuencia en la que dos doctores, sin contárselo el uno al otro, recetan whisky a Frank para ayudarle a superar la delicada situación en la que se halla). Sonrisas y lágrimas, como la vida misma. Pero todo lo que ha ido aconteciendo va calando, y va acumulándose en un bagaje cada vez mayor, que llega a cubrir toda la existencia, desde el ímpetu de la juventud a la nostalgia que adviene poco antes de la muerte, en la secuencia final, el retiro del ejército (secuencia memorable en la que da la sensación de que al mismísimo John Wayne se le nubla la mirada de lágrimas). La escogida por The Wings of Eagles es sin duda una vía arriesgada para alambicar una biographic picture, y en ese riesgo radica su valor. Hay que ser muy audaz, y tener depuradísima la técnica narrativa, para plantear un relato en los términos en los que esta The Wings of Eagles está servida. Y los resultados son, a la vista estar, genuínos y emocionantes. Dos epítetos que definen perfectamente el cine de John Ford.

 

Frank y Minnie

En el agrio retrato de la imposible conciliación entre lo profesional y lo familiar, Ford deja patente cuán alejadas están sus tesis de lo que actualmente denominaríamos el estudio psicológico, refiriéndonos a las largas, densas y sofisticadas conversaciones para dirimir los conflictos de pareja. Y en esa patente de sus métodos (que en realidad no nacen aquí, sino que habitan en su completa filmografía, especialmente en sus obras de los últimos años), vista la fuerza, universalidad y vigencia de los resultados, quizá nos llame a replantearnos en qué consiste el psicologismo en el cine. Porque Ford, como digo, no necesita de lo enfático ni lo sentencioso, se sirve de nada más que conversaciones de cotidiano, y de secuencias convencionales y breves, para apoyar sus tesis. Se sirve del encuadre y, en su interior, plantea mínimas pero sublimes coreografías de los actores. Atiéndase a la disposición (y movimientos) de Wayne y O’Hara en el plano. Por ejemplo en la secuencia en la que Frank es incapaz de consolar a Minnie tras la muerte de su primer hijo; en aquélla otra en que discuten en la cocina; la escena en la que Minnie llega tarde a casa y descubre que hay un ramo de flores arrojado al suelo; el silencio que sigue a su última secuencia (en tiempo real, después hay unos flash-backs) compartida, la de la enésima reconciliación prometida y frustrada, truncada por el advenimiento de la participación americana en la Segunda Guerra Mundial… Un exegeta despiadado de Ford podría apuntar que el realizador una vez más incide en su exaltación de los valores del sacrificio del hombre consagrado a lo castrense. Pero ese juicio dejaría sin voz a uno de los miembros de la pareja: ella, Minnie, quien en buena medida cataliza el relato, y cuyo tratamiento, cimentado en el esbozo y el detalle, acaba dando lugar a un complejo y bastante doliente tratado sobre las trances inherentes al matrimonio, principalmente como extensión de los idénticos trances que la vida aguarda a cada miembro de esa familia de forma individualmente considerada (y me quedo con la fórmula de despedida de Frank a Minnie cuando está postrado en la cama y cree que, al no poder rehabilitarse, se convertirá en una carga; para que no sea así, obliga a Minnie a abandonarle, y sólo le lega dos exigencias para con sus hijas: “la mayor es como tú, así que nunca la abandones, nunca la dejes sola; la menor es clavada a mí, así que no le permitas que siempre se salga con la suya”…).    

 http://www.imdb.com/title/tt0051198/

http://www.avclub.com/articles/john-waynejohn-ford-film-collection,8901/

http://www.monstersandcritics.com/dvd/reviews/article_1174855.php

http://www.franksmovielog.com/browse/reviews/the-wings-of-eagles-1957/

http://homepages.sover.net/~ozus/wingsofeagles.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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