EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA

 

El mismo amor, la misma lluvia

Director: Juan José Campanella.

Guión: Juan José Campanella y Fernando Castets

Intérpretes: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Eduardo Blanco, Ulises Dumont, Graciela Tenenbaum, Alfonso De Grazia.

Música: Emilio Kauderer

Fotografía: Daniel Shulman.

Montaje: Camilo Antolini

Argentina. 1999. 110 minutos

 

Jorge, Laura, Argentina (1980-1999)

Juan José Campanella filmó El mismo amor, la misma lluvia en 1999, tras haberse buscado la vida durante unos cuantos años en EEUU. Pero el filme no logró distribución en España hasta 2001, a raíz del éxito de la ulterior (y auténtico bombazo de taquilla) El hijo de la novia. Compartían protagonista, Ricardo Darín, sí. Pero no mucho más. El mismo amor, la misma lluvia es un drama con ribetes románticos (y otros de comedia, pero mal contados, y a menudo limitados a la inserción de ciertos latiguillos jocosos en las conversaciones) que desgrana los avatares vitales de Jorge (Darín) y los vaivenes de la relación sentimental que a lo largo de dos décadas éste mantiene con Laura (Soledad Villamil). A través de ese enfoque dramático se abren las puertas a una radiografía leve de las circunstancias políticas por las que atravesó Argentina entre 1980 y la llegada del nuevo milenio (a pesar de que la narración parte de una evocación, y en la presentación se anticipa el último plano de la película, cuesta decir que ello convierta toda la narración en un flash-back, porque la evocación se esfuma con la voz en off, y el desarrollo cronológico es lineal).

 

Ella, la redención

Aunque la historia de amor de larga distancia que nos muestra la película no ofrece nada especialmente novedoso, funciona bien por diversas razones. Primero, porque la estructura es bastante hábil en su dosificación. Segundo, por el hecho de sortear las más manidas convenciones (y quedarse con las más efectivas) en el tratamiento de esos encuentros y desencuentros sentimentales entre Jorge y Laura. Tercero, por contar con la innegable química que desprende la pareja de intérpretes. Lo que Campanella ni siquiera intenta es la introspección psicológica; apenas apunta algo de ese gran tropo del cine contemporáneo (desde que Allen lo hiciera popular con su completa filmografía) referido a la neurosis como coda de pensamiento que contamina el comportamiento de las personas, en este caso de Jorge, de quien no se aclara demasiado –allende lo superficial- porqué agota su relación con Laura para después convertir su sentimiento de culpa (por haberla traicionado desde muchos frentes) en un fervor incontenible hacia lo que de virtuoso, idealizado, representa su antiguo amor (digo esto porque, a poco de analizar la cuestión, vemos que el retrato de Jorge, a pesar de contar con la conmiseración del autor, le acredita como un tipo más bien despreciable, pues es incapaz de controlar sus ideas, su talento, sus relaciones –de las que sólo extrae deudas- y su propia vida). Como digo, Campanella desequilibra la balanza psicológica, y Laura representa meramente la posibilidad de redención de Jorge. A esa luz (y porque creo que esa es la sencilla intención narrativa), Campanella juega sus bazas con inteligencia y talento, ya desde esa secuencia prólogo que nos muestra una ensoñación –uno y otra, que no se conocen, se carean un instante desde dos coches que circulan en dirección contraria; él tiene la ventanilla subida, y está lleno del humo de su cigarrillo, ella tiene la ventanilla abierta del taxi en el que viaja, y deja que la lluvia moje su rostro-, de proverbial contenido simbólico, no por obvio menos válido.

 

Perdido

Los secundarios encarnados por Eduardo Blanco, Ulises Dumont y (de corta pero crucial aparición) Alfonso De Grazia (Mastronardi) ofrecen un buen complemento al papel de Laura en el sino del protagonista. Los dos primeros trabajan con él en la redacción de la revista, el tercero, también periodista, era un viejo amigo de Jorge que fue represaliado por la dictadura que trajo el “Proceso de Reorganización Nacional” (el golpe de Estado que se produjo el 24 de marzo de 1976, tras el cual se desarrolló un proceso sistemático de secuestro y tortura de personas). Si Laura ofrece la redención por el amor y la celebración idealista, sus tres compañeros inciden en los motivos por los que las decisiones de Jorge resultan complejas y le van arrojando cada vez más lejos de su esencia y valores. Campanella introduce aquí el discurso político, la gráfica denuncia al modo en que la dictadura aniquiló no sólo personas, sino también ideales, sentidos y sentimientos. Esa denuncia, el modo en el que las condiciones político-sociales hacen de Jorge un paria y un vendido, se acaba imponiendo sobre esa descripción psicológica a la que antes me refería. Quizá en ocasiones el libreto se pierde en lo demasiado enfático (el intento de suicidio), en lo reiterativo (algunas conversaciones con el personaje encarnado por Blanco), o en el propio marasmo de pretender relacionar, y sólo lograrlo de forma abrupta, la decepción artística (personal) con la que atañe a todo el pueblo argentino (me refiero a esos cuentos publicados o por publicar, las adaptaciones de alguno de ellos, la obra basada en el cuento sobre su amigo muerto, etc), pero ello no obsta a que en otras (ocasiones) Campanella presente soluciones bien lúcidas (la magnífica secuencia en la que Jorge, convertido en crítico sin vocación, pretende cobrarle a un autor teatral por publicarle una crítica favorable de su obra) y que, en definitiva, merced de pequeños clímax que van goteando, o al contrapunto romántico, logre controlar el ritmo de una función en constante peligro de sobredimensión. También deja algunos detalles escenográficos interesantes, aunque aún le quedaba un trecho por aprender lo que, diez años después, supo imprimir en El Secreto de sus ojos.

http://www.imdb.com/title/tt0210843/

http://www.filmaffinity.com/es/film715019.html

http://www.labutaca.net/films/10/elmismoamorlamismalluvia.htm

http://www.cineismo.com/criticas/mismo%20amor,%20la%20misma%20lluvia,%20el.htm

http://www.todocine.com/mov/00216757.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s