ESCONDIDOS EN BRUJAS

In Bruges

Director: Martin McDonagh

Guión: Martin McDonagh

Intérpretes: Brendan Gleeson, Colin Farrell,  Ralph Fiennes, Elizabeth Berrington, Rudy Blomme, Jean-Marc Favorin.

Música: Carter Burwell

Fotografía: Eigil Bryld.

Montaje: Jon Gregory

GB-Bélgica. 2008. 104 minutos

 

McDonagh

Martin McDonagh, el artífice –guionista y director- de esta celebrada película, venía avalado por los laureles que se llevo, cuatro años antes, su primera obra cinematográfica, un cortometraje titulado Six Shooter (también protagonizado por Brendan Gleeson), que se alzó con el Oscar (y fue nominado al Bafta) de Mejor Cortometraje de acción real. McDonagh, procedente del teatro, se estrenó en el largometraje con esta In Bruges, suerte de thriller con ribetes de comedia negra que narra los avatares de dos asesinos a sueldo dublineses que, debido a un accidente en la ejecución de un trabajo, reciben la orden de exiliarse por un tiempo en la localidad belga de Brujas.

 

En la luz de Brujas

La tan cacareada definición de originalidad que se labró la película no tiene que ver tanto con la trama propiamente dicha (una historia de redención a dos bandas impregnada de los ítems del noir de toda la vida) cuanto por el elemento localista, el hecho de situar la acción en un escenario extraño, tanto para el gran público como lo es para los protagonistas de la función. La efectividad narrativa se sostiene en buena medida en un tratamiento de situaciones y diálogos donde se funde y confunde cierto retrato íntimo o costumbrista con el gusto por el detalle y la violencia kitsch, que tiene pretensiones tarantinianas pero que a mí más bien me recordó la estética y lugares comunes del cine de acción de Guy Ritchie o Matthew Vaughn (recordemos que otros nombres del cine de género de filiación británica); no niego que McDonagh demuestra talento para la edificación de la trama, pero, a poco de pensarlo, las premisas y desarrollos narrativos son mucho menos novedosos de lo que se dijo. Donde funciona mejor la película, tanto a nivel argumental como en la puesta en escena, es en la definición de la sensación de ajenidad y fascinación que ese entorno extraño, esa ciudad milenaria, despierta en los dos protagonistas (Ken, magníficamente encarnado por el siempre solvente Brendan Gleason, y Ray, un aturdido y preso de sus tics Colin Farrell). Tamizando la mirada paisajística en un particular y elaborado estudio de la luz (obra del operador fotográfico Eigil Bryld), las imágenes de la película, más allá de detenerse en símiles que cabría tildar de culteranos (por ejemplo, la referencia narrativa a un cuadro de El Bosco), se instalan en una temperatura luminosa cálida, a menudo virada hacia una fría refulgencia amarillenta (ello aún más marcado en las secuencias climáticas nocturnas) que subraya el clima de ingravidez –y hasta cierto punto, irrealidad- que embarga pensamientos y sentimientos de los personajes.

 

Sacrificio y redención

Como reflejo de su situación personal y vital, el provecto Ken, un hombre en paz consigo mismo, se siente fascinado por el inacabable acervo cultural de la ciudad belga. Por el contrario, Ray se muestra desidioso ante la necesidad de siquiera visitar la ciudad, y aborrece todo lo que Ken admira, en un perfil que en primer término identificamos como la diferencia de edad y motivaciones entre uno y otro personajes, pero más adelante descubrimos que tiene más que ver con el sufrimiento del personaje por el terrible error que cometió en el que era su primer trabajo como asesino a sueldo. Es en esa tesitura que debemos interpretar las decisiones y azares que incumben el destino de cada miembro de la pareja. Aunque no me entretendré en destripar el argumento, es evidente que en la solución final -que toma prestados elementos de El Jorobado de Notre-Dame de Victor Hugo-, McDonagh encauza unos términos de sacrificio y redención que, alejándose de esa sustancia sórdida que por momentos informa el relato, lo traslada a parámetros más optimistas, y pretende formularlo –sin que en realidad quede impreso en el corazón de la historia más allá del apunte- retratando el influjo de esa “ciudad de hadas” (o si prefieren “de brujas”) en el espíritu de cada personaje, devolviendo a cada uno de ellos la paz largamente ansiada y no identificada hasta que, entre esas calles y edificios medievales, o en la perspectiva desde las alturas de una catedral, lograron encontrarla. 

http://www.imdb.com/title/tt0780536/

http://en.wikipedia.org/wiki/In_Bruges

http://www.rottentomatoes.com/m/in_bruges/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20080207/REVIEWS/802070301/1023

http://www.villagevoice.com/2008-01-29/film/more-adventures-in-gangsterland/

http://blogcabins.blogspot.com/2008/03/fletchs-film-review-in-bruges.html

http://cinevisiones.blogspot.com/2009/01/en-brujas-in-bruges-de-martin-mcdonagh.html

http://opinion.labutaca.net/2008/07/24/escondidos-en-brujas-una-amena-y-divertida-comedia-negra/

http://www.filmstew.com/showBlog.aspx?blog_id=1288

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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Un pensamiento en “ESCONDIDOS EN BRUJAS

  1. Me gustan las películas de este tipo porque nos llevan a conocer nuevos lugares en este caso Brujas, en Bruselas la capital de Bélgica, la acabo de ver en HBO GO Streaming y quedé fascinada con las locaciones tan espectaculares que nos presentan en la cinta.

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