DARK CITY

 

Dark City

Director: Alex Proyas.

Guión: Alex Proyas, Lem Dobbs y David Goyer

Intérpretes: Rufus Sewell, William Hurt, Kiefer Shutherland, Jeniffer Connelly, Richard O’Brien, Ian Richardson, Bruce Spence

Música: Trevor Jones

Fotografía: Dariusz Wolski.

Montaje: Dov Hoenig

EEUU. 1998. 98 minutos

 

Nocturnas

Tal como reza el título, una ciudad oscura, en la que no amanece. Siempre es de noche, y a menudo es medianoche, y en esa hora las manecillas del reloj se detienen y el tiempo queda suspendido. La entelequia de una playa soleada. Los hombres no saben, porque no recuerdan. Y los que saben algo, se vuelven locos. Uno de ellos, John Murdoch, se despierta a medianoche tumbado en la bañera de un hotel, junto a un cadáver. No sabe nada. En busca de su identidad, descubre que la policía le busca por su supuesta comisión de diversos asesinatos de prostitutas, mientras un grupo de siniestros personajes, “los ocultos”, también le persiguen, con intenciones hostiles. Sin embargo, Murdoch descubre algo más, una formidable habilidad, la de modificar la realidad física de las cosas a su antojo, algo a lo que “los ocultos” llaman “sintonizar”… Hoy en día reivindicada como cult-movie –y según muchos amantes del cine fantástico, una obra que se anticipó a Matrix en muchas de sus ideas ligadas a la realidad virtual, e incluso en la propia trama-, en su estreno en 1998 pasó más bien desapercibida. Alex Proyas, que se había forjado en la década de los ochenta en el campo del videoclip y que dio el salto al cine con la adaptación de la novela gráfica The Crow (1994), tardó cuatro años en sacar adelante este proyecto personal, un relato concebido por él mismo y en cuya traslación a libreto involucró a Lem Dobbs y a David Goyer (guionista que poco después alcanzaría reputación merced de su participación en las series tanto de Blade como sobretodo del Batman de Christopher Nolan).

 

         Ci-Fi y noir

Hablamos de un thriller futurista en el que se efectúa una feliz fusión de elementos retro en una trama alambicada desde los parámetros de la ciencia-ficción pura y dura. Uno de los atractivos de la cinta reside sin duda en esa idea de guión de alambicar esa sofisticada trama de género fantástico en un espacio narrativo que bebe de los ítems y hasta la iconografía de la literatura y el cine negro clásico. Aunque no se nos facilite información de contexto temporal concreto, el torvo microcosmos en nocturnidad en el que acaece la trama pasa perfectamente por el escenario de las cuitas imaginadas por los escritores y guionistas canónicos del noir de toda la vida, y la implementación de todas esas ideas referidas, al fin y al cabo, al que es un ítem también clásico de la ciencia-ficción –el cuestionamiento de la propia identidad- se lleva a cabo con mesura, con elegancia, con mucha inventiva. Es muy meritorio que dos territorios bien diferenciados como los que conviven en la película lo hagan sin apenas chirriar, al menos hasta los últimos compases de la función. Y en ello tiene mucho que ver, amén de los ardides argumentales, la labor técnica tanto de los diseñadores de producción – George Liddle y Patrick Tatopoulos- y el trabajo del operador lumínico Dariusz Wolski, técnicos en ambas y complementarias parcelas que combinan de forma más que notable los sustratos diversos de que surge la atractiva estética de la película, ayudando a vertebrar los ciertos ecos expresionistas en los que en definitiva ésta encuentra su atmósfera y tono.

 

         Orquestrador

Todo ello, en realidad, no supone tanto una creación como un reciclaje de diversas nociones estéticas del Cine Fantástico de todos los tiempos –con elementos extraídos de obras como Metropolis de Fritz Lang, Brazil de Terry Gilliam, Forbrydelsens element de Lars Von Trier o incluso Blade Runner de Ridley Scott-, pero en cualquier caso se me antoja como una opción interesante –por el esfuerzo en su concreción- y perfectamente válida para desgranar el relato. En la puesta en escena, a Proyas no le pueden tanto los desmanes videocliperos como por ejemplo le pudieron a David Fincher en Alien 3, y lo peor que se le puede reprochar al cineasta es la cierta funcionalidad en determinados pasajes o la reiteración de estrategias narrativas. Su mayor virtud es la de orquestar con cierta armonía los diversos motivos estéticos entrelazados en este relato gótico-fantástico. Se nota mucho que el cineasta tiene muy interiorizada la historia que pretende narrar, y eso suele revertir positivamente en imágenes, como por ejemplo atestigua la agradecible mesura y sentido con la que se recurre a los efectos especiales, que son constantes pero nunca (ni siquiera en el clímax) intentan vivir de su propia espectacularidad (por ejemplo, lo que sucedía en Matrix), sino del sentido en que se incardinan en la sucesión de acontecimientos narrados.

 

         El Alma

En cuanto al meollo narrativo, probablemente lo más interesante resulte el punto de partida de la trama, ya que el devenir de la función, el modo en que Murdoch actúa como héroe liberador, no resulta del todo satisfactorio, se pierde en una coda de excesos que no logran esconder el artificio que lo sostiene todo. En ese sentido, parece que Proyas era consciente de ello, pues puede entenderse como presentación más de la mitad del metraje. En cualquier caso, ese planteamiento guarda íntima relación con los diversos títulos citados (también con Matrix) en su lectura en clave social, la de que existen unos que someten a otros y les obligan a vivir una existencia penosa (en este caso, hurtándoles incluso la posibilidad de darse cuenta de ello). Sin embargo, aquí nos movemos en un terreno más abstracto, que no tiene tanto que ver con la lucha de clases como con las cuestiones más íntimas de la psiké: los “ocultos” no esclavizan a los humanos para beneficiarse de su trabajo, sino que experimentan con su identidad y sus recuerdos tratando de desentrañar la sustancia de que está hecha el alma, entelequia a la que los guionistas del filme ni siquiera intentan dar respuesta, pero que incorpora una determinada visión individualista y liberal de la existencia de los hombres, propia tanto del tiempo en que fue realizada la película cuanto de la generación de la que procede su realizador. En cualquier caso, otro punto a favor de la película, es que se nos ahorran los enfáticos razonamientos que pueden derivar en las consabidas pseudofilosofías al uso.

http://www.imdb.com/title/tt0118929/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/19980227/REVIEWS/802270304/1023

http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/1998/02/27/DD53668.DTL

http://www.urbancinefile.com.au/home/view.asp?a=1390&s=Reviews

http://www.aintitcool.com/display.cgi?id=1646

http://billsmovieemporium.wordpress.com/2009/03/01/review-dark-city-directors-cut-1998/

http://www.dvdverdict.com/reviews/darkcity.php

http://www.metacritic.com/video/titles/darkcity/

http://www.cinearchivo.com/site/Fichas/Ficha/FichaFilm.asp?IdPelicula=54310

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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