EL DIABLO DE LAS AGUAS TURBIAS

Hell & High Water

Director: Samuel Fuller

Guión: Jesse Lasky Jr. y Samuel Fuller,

según un relato de David Hempstead

Intérpretes: Richard Widmark, Bella Darvi, Victor Francen, Cameron Mitchell, Gene Evans, David Wayne, Stephen Bekassy

Música: Alfred Newman

Fotografía: Joseph MacDonald

Montaje: James B. Clark   

EEUU. 1954. 98 minutos

 

Aventuras submarinas

¿Quién es ese “Diablo de las aguas turbulentas”? El comunismo, se supone. Es una sutileza del traductor, pues existe un matiz claro entre esa traducción y el título original, Hell & High Water, que relaciona dos elementos naturales en los que acontece la acción, manifestaciones exponenciales de peligro, el fondo submarino y una playa arrasada por el fuego tras una explosión. ¿Y a qué viene esta introducción? Quizá para introducir el territorio narrativo y su relación, pero también diferencia, con el contexto, el tema de partida que informa la trama. Pues la película, que en su prólogo narrado en off nos sitúa en un ficticio escenario propio de la tensión en tiempos de la Guerra Fría, y que en sus primeros compases –con cortas secuencias que relacionan diversas urbes occidentales y que explican la súbita desaparición de un eminente científico, el Profesor Montel (Victor Francen)- parece dirigirnos al prototípico escenario de un thriller político, pronto cambia de tercio, y pasamos a los términos de una narración de espionaje –cuando entra en escena Adam Jones (Richard Widmark), ex-militar de la Marina que es contratado por una organización secreta para capitanear la tripulación de un submarino que debe viajar hasta una isla perdida en el Ártico en la que se sospecha que se están llevando a cabo experimentos nucleares-, para, cuando trama y personajes quedan establecidos, consolidar el relato en el territorio de las aventuras (sub)marinas, con algún aderezo bélico. Y ese relato en definitiva de aventuras raíla sobre una premisa que nos habla de los peligros de la era atómica y, por extensión, de la amenaza comunista (por cierto, sin identificar el país responsable de esa amenaza, aparte de una mera mención a la China), que pretende desencadenar la Tercera Guerra Mundial. Y si en Pick up on South Street la trama de espionaje/la cuestión anticomunista era netamente subvertida/doblegada por otros intereses narrativos, aquí sucede algo parecido, aunque aplicado a otro género cinematográfico. Por utilizar un símil contemporáneo, la importancia que el discurso sobre el comunismo tiene en Hell & High Water es similar al que tiene el discurso sobre el nazismo en las películas de Indiana Jones.

 

Formulario

Nada que ver con todo lo anterior tienen los resultados cinematográficos de la película, que para quien esto suscribe son más bien discretos. El propio Fuller manifestó que Hell & High Water era quizá la película que menos le agradaba de entre las suyas. Quizá ello tenga que ver con un desarrollo argumental con ciertos picos de intensidad pero por lo general poco más que formulario, y en el que los personajes no perfilan más que tímidas contravenciones al arquetipo (sin ir más lejos, el propio protagonista encarnado por Widmark, un papel mucho menos memorable del que compuso en Pick up on South Street, por mucho que en el enunciado se le otorgue la condición de mercenario en tensión con los intereses altruistas de sus superiores en la misión). Filmada en color y en cinemascope, parece ser que Fuller fue escogido para poner en imágenes el relato (urdido por David Hempstead) merced de la fama que el cineasta se había labrado por su gusto y pericia en el uso de la cámara en movimiento; pensaron que la mirada nerviosa e inquisitiva del realizador podría extraerle el mayor jugo a una película que transcurre mayoritariamente en el interior de un submarino. Pero, faltaría más, Fuller respeta los cánones del género en el que se mueve, y en su escenografía reproduce básicamente los tópoi visuales del subgénero, hoy ya en desuso, de aventuras submarinas: la presencia de lo mecánico –los sofisticados mandos y artilugios para gobernar la nave- y de lo humano –los diversos operarios- conviviendo en un espacio minúsculo, la sensación claustrofóbica que dimana de ello (y que se hace más patente en aquel pasaje en el que ahorran oxígeno y vemos los torsos exudando sudor, o en aquel otro en el que tienen que achicar el agua que se ha colado), la alternancia entre los planos que muestran el submarino en el fondo del mar y aquéllos que nos lo muestran cuando sale a flote, los consabidos planos que muestran el periscopio en el agua o detallan lo que éste recoge, etc. El realizador muestra que es un avezado storyteller, y edifica las imágenes con talento y sentido. Pero no logra elevar la película a la condición de clásico porque se echa de menos algo más de miga argumental. Fuller, aunque participó en la confección del libreto, no quiso o no supo llevar el relato por derroteros distintos de los marcados, de forma algo agarrotada, en ese argumento. Así, la película es entretenida y por momentos emocionante, pero no conmociona, no horroriza, no es turbadora. En muchos sentidos se puede decir que  Hell & High Water dista de ser una gran película porque su guión dista de ser un gran guión.

 

Intensidades

Ahora bien, una película también puede valer lo que valen sus mejores momentos, y no me gustaría que el lector se llevara la impresión de que considero que Fuller no pasa de la funcionalidad en su puesta en escena. Hay diversos momentos en los que el director de Forty Guns deja patente su sapiencia aplicada al cine de género. Podemos hablar, por ejemplo, del largo pasaje central que nos muestra el enfrentamiento con otro submarino (la guerra que se convierte en psicológica, por el desgaste que supone tanto el miedo –sin necesidad de recurrir al enemigo invisible: Fuller se permite carear a los miembros de la tripulación de ambos bandos en diversos planos- como la falta de oxígeno, tensión apuntalada por eclosiones de violencia –cuando el capitán Jones tiene que amputar el pulgar del profesor, pues se ha quedado atascado en la escotilla-), donde el cineasta no sólo gestiona el suspense de forma excelente, sino que se permite utilizar el estado de necesidad como acicate para el inevitable acercamiento amoroso entre Jones y la ayudante del profesor (Bella Darvi). Y podemos hablar también de las vigorosas secuencias de acción del clímax de la función, que transcurren de noche, en la playa, trufadas por una formidable explosión que convierte el escenario en ese infierno del título, los personajes tratando de huir por entre un mar de fuego.

http://www.imdb.com/title/tt0047073/

http://www.dvdbeaver.com/film2/DVDReviews31/hell_and_high_water.htm

http://www.dvdoutsider.co.uk/dvd/reviews/h/hell_and_high_water.html

http://www.eyeforfilm.co.uk/reviews.php?film_id=12905

http://www.slantmagazine.com/dvd/review/hell-and-high-water/1152

http://en.wikipedia.org/wiki/Hell_and_High_Water_(film)

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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