1492: LA CONQUISTA DEL PARAISO

Según fue publicado en el portal CINE ARCHIVO

http://www.cinearchivo.com/site/Fichas/Ficha/FichaFilm.asp?IdPelicula=51279&IdPerson=16090

1492: Conquest of Paradise

Director: Ridley Scott

Guión: Roselyne Bosch

Intérpretes: Gerard Depardieu, Armand Assante, Sigourney Weaver, Michael Wilcott, Fernando Rey,  Angela Molina

Música: Vangelis

Fotografía: Adrian Biddle

Montaje: William M. Anderson, Françoise Bonnot y Les Healey

EEUU-Francia-España. 1992. 154 minutos

 

Conmemorativas

A principios de los años noventa del siglo pasado, y en vistas del quingentésimo aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América (hoy en día ya empieza a estar en desuso hablar del “Descubrimiento” de América), se pusieron en marcha diversos proyectos cinematográficos conmemorativos, dos de los cuales llegaron a ver la luz y hasta a pugnar en la taquilla. Uno de ellos fue Cristóbal Colón: El Descubrimiento (Christopher Columbus: The Discovery, 1992), filme muy mediocre dirigido por John Glen. Ridley Scott, que venía de estrenar con tremendo éxito Thelma and Louise, fue llamado a asumir las riendas del otro proyecto, convertido en película, la que aquí nos ocupa, de mucho más felices resultados, y que, puesta en perspectiva en la filmografía del cineasta, puede verse como un antecedente de las posteriores y más célebres aportaciones del director al kolossal, cuales son Gladiator (2000) y El Reino de los Cielos/Kingdom of Heaven (2005), con las que comparte no pocas enseñas narrativas y sobretodo formales.

 

Hagiografía

Probablemente por razón de la propia naturaleza de lo que se entiende por una obra conmemorativa, y las razones de afán pueril o pedagógico que intervienen en esa definición, el libreto escrito por Roselyne Bosch y que Ridley Scott pone en imágenes puede muy bien calificarse como un reader’s digest de los acontecimientos históricos que rodean la expedición emprendida aquel 1492 por los tres navíos que viajaron a las Indias y desembarcaron en las Bahamas. Ya desde su ampuloso título, en 1492: la Conquista del Paraíso no cabe buscar interpretaciones personales, tesis controvertidas ni siquiera razones historiográficas de mediana complejidad. No se entra al trapo sobre las clásicas polémicas biográficas que por estos pagos tanta tinta han hecho correr (no se pormenorizan, por ejemplo, los muchos entresijos de la búsqueda de patronazgo en Portugal y en Castilla, lo que probablemente hubiera dado lugar a un análisis más concienzudo de las razones culturales y políticas en liza), ni se incide en razones anecdóticas como las que, por ejemplo, Isaac Asimov consignaba en su ameno ensayo de divulgación histórica La Formación de América del Norte (The Shaping of North America. From Earliest times to 1763), publicado en 1973. En el filme de Scott (o más bien debiéramos decir en la escritura de Bosch), los acontecimientos se concatenan en lo cronológico de forma casi telegráfica, se presta una atención bastante formularia a los personajes que circundaron tanto personal como empresarial, religiosa o políticamente a Colón, y la narración histórica se traduce en todo momento desde el prisma hagiográfico, una hagiografía planteada desde la corrección política del tiempo de realización de la película, que subraya la inquina y cortedad de miras de los adalides miembros de la Nobleza y de la Inquisición, a la que se oponen las innumerables virtudes de un personaje, Colón, que en todo momento lucha contra los elementos y se impone a ellos merced de su sabiduría, su tesón, su clarividencia de mente y espíritu, su habilidad dialéctica y con la espada y, por si fuera poco, un sentido de la justicia fuera de toda mácula.

 

Territorio mítico

Así las cosas, a Scott le corresponde la tarea de ilustrar lo que puede ir no mucho más allá de una pulida superficie que relata un formidable acontecimiento de forma tan sincrética como ostentosa. Sin embargo, ése es uno de los puntos fuertes de un realizador que siempre se ha caracterizado por su gusto por la extrema estilización de las imágenes. Y en ese sentido, 1492: Conquest of Paradise ejemplifica muy bien que la clase de impronta que un cineasta como el director de Blade Runner puede dejar en una obra de encargo no se ubica tanto en el aparato intelectual o ideológico cuanto en el refinamiento y la celebración estética. Lo que en el libreto se propone como subrayados de lo culminante, Scott logra enfatizarlo aún más hasta arrastrar los parámetros a lo mítico, y, por ende, a lo simbólico. Atiéndase por ejemplo al plano en el que se divisa por primera vez tierra firme desde el navío expedicionario: una bruma que cubre todo el encuadre va desapareciendo para dejar lugar a la visión de la selva, una hermosa fronda verde que pasa a aparecer con toda nitidez (es el preciso instante que concreta el éxito de la empresa de Colón, por ello el plano se repetirá al final de la función, cuando éste escribe sus memorias, huella indeleble en su recuerdo y, por su reiteración en imágenes, en la Memoria Colectiva de todo Occidente). Atiéndase a la secuencia en la que se describe el modo en que los indígenas y los colonos unen sus fuerzas para levantar una enorme campana en el primer santuario erigido en tierras americanas: el recurso a la cámara lenta y el plano de detalle para secuenciar el acontecimiento de la forma más enfática (terminando en el contrapicado que muestra el badajo empezando a bandearse hasta tañer la primera campanada), en una secuencia que supone otra materialización de los sueños de Colón según está perfilado el personaje en el guión, la de la cohabitación armónica entre los pueblos; tanto en ese sentido como en el devenir del relato, esa hermosa secuencia supone un punto y aparte en el filme, pues acto seguido empezarán las tensiones y las hostilidades, también capturadas por la imagen priorizando lo simbólico: por un lado, utilizando al noble Adrián de Moxica, encarnado por Michael Wincott, personaje de apariencia tan sórdida como amenazantes son sus actos, y que se erige en auténtico antagonista moral de Colón y en desencadenante de la violencia; por el otro, focalizando la descripción en lo explícito: la joven indígena semidesnuda que Moxica manosea impunemente y ofrece sexualmente a un colega, o aquélla en la que el perverso personaje amputa la mano de un indígena que no ha querido entregarle el oro que éste le reclama.

 

Ridley Scott

Scott se mueve con suma habilidad en un aparatoso entramado de producción, y extrae los mejores réditos de los elementos. Es, sin duda, otra de las grandes virtudes de un cineasta que, anotémoslo, desde Blade Runner (1982) ha participado siempre como productor en las películas que ha dirigido. Scott tiene la suficiente audacia y clarividencia para hacer balancear la fotogenia con una ambientación de época y lugar perfectamente creíble por poco realista que sea o siquiera se pretenda (algo que puede predicarse tanto de esta 1492: Conquest of Paradise y de Gladiator o El Reino de los Cielos como de obras de otras afiliaciones genéricas, caso de la Nueva York de los años setenta en American Gangster (2007), la guerra en Somalia en Black Hawk Derribado/ Black Hawk Down (2001), Florencia en Hannibal (2001) o el avispero iraquí en estos inicios del siglo XXI en Red de Mentiras/Body of Lies (2008), por no hablar, claro, de los espacios imaginados del interior de una nave en Alien (1979) o el futuro distópico de la citada Blade Runner). Las imágenes que Scott concibe son robustas, y si en sus soluciones menos afortunadas aflora cierto efectismo, en el grueso de ellas emerge belleza, una belleza que no anida sólo en las opciones lumínicas sobre lo paisajístico (por mucho que en una película de este tipo le den mucho juego), sino en las composiciones visuales –planos y desplazamientos de cámara– que inciden en la dependencia de los personajes del escenario en el que se mueven, y en una depurada métrica en la que importan mucho los acentos de los primeros o primerísimos planos (en este caso, por ejemplo, nos dejamos convencer por la matizada interpretación de Gerard Depardieu, pero también por el modo en que la cámara busca su efigie, su rostro, su mirada, para capturar un completo abanico expresivo que humaniza el personaje, a veces a la contra del propio tenor del relato). 

http://www.imdb.com/title/tt0103594/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/19921009/REVIEWS/210090301/1023

http://www.washingtonpost.com/wp-srv/style/longterm/movies/videos/1492conquestofparadisepg13howe_a0af13.htm

http://nosedecine.com/1492-la-conquista-del-paraiso

http://www.epinions.com/mvie-review-7724-692FC44-38BC1FB7-prod1

http://www.godsoffilmmaking.com/html/1492.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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Un pensamiento en “1492: LA CONQUISTA DEL PARAISO

  1. Hola, gracias al pingback he llegado aquí y he descubierto tu página, no la conocía así que de un tirón te agrego a mi feed y a los enlaces de mi página, faltaría más.

    Respecto a la película, pues una banda sonora colosal a cargo de Vangelis y una historia perfectamente trazada con un aspecto visual encomiable. Yo por mi parte al Depardieu es que no lo trago y eso me impide llegar a disfrutar de esos recursos que comentas pero es que por más que lo intento no puedo con él 🙂

    Una gran crítica con un estilo un estructura fabulosa, mis felicitaciones. Un gran saludo.

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