SECRETO TRAS LA PUERTA

Secret Beyond the Door

Director: Fritz Lang

Guión: Silvia Richards, según una historia de Rufus King.

Intérpretes: Joan Bennett, Michael Redgrave, Anne Revere, Barbara O’Neil, Natalie Schafer, Paul Cavanagh, Anabel Shaw

Música: Miklos Rozsa

Fotografía: Stanley Cortez

Montaje: Arthur Hilton

EEUU. 1948. 96 minutos

 

La tetrología noir

De las cuatro obras de Fritz Lang filmadas durante los años cuarenta afiliadas al noir (La mujer del cuadro, 1944; Perversidad,  1945; Secreto tras la puerta, 1948; House by the River, 1950), debo decir que la que aquí nos ocupa se me antoja probablemente como la peor de ellas, por razones estrictamente relacionadas con el guión urdido por Silvia Richards (quien, según algunas biografías del cineasta, mantuvo una relación sentimental con él, y con quien repitió en labores de libretista en Encubridora, 1952), un guión que, con los a veces anticlimáticos monólogos de la protagonista, da al traste con buena parte del potencial gótico del relato, pudiendo decir que se aleja de esa brillante parcela narrativa que la podía emparentar con Rebecca (1940) de Alfred Hitchcock para acercarse a los peores remedos argumentales de Recuerda (1945), otro Hitchcock: hablo, claro, de esas intenciones de puerilizar de la forma más gráfica los postulados psicoanalíticos por aquellos años en boga, rozando mucho más lo rocambolesco que el sustrato freudiano que se supone seguir –y que incluso llega a citarse–. Ello no significa que Secret beyond the door no sea una obra en muchos aspectos admirable, construida con enorme talento en la disposición de los elementos cinematográficos e incluso que contenga valiosas aportaciones a los elementos configuradores de esa mirada que Lang imprimió al género negro (mal llamado así, pues la incidencia tiene más que ver con la definición de pulsiones psicológicas que con implementaciones meramente formales). Sin embargo, las ciertas incongruencias –esa falso desenlace fatal, subrayado con el traspaso de la voz en off, por ejemplo, y que después se desmiente de forma más que forzada– y redundancias argumentales quizá le nieguen a esta película la condición de incontestables obras maestras que los otros títulos de la tetralogía ostentan.

 

La verdad oculta

El filme da inicio de una forma muy sugestiva. Un lento desplazamiento de cámara recorre una superficie acuática, y aparecen en el encuadre figuras de flores mientras una voz over, que pertenece a la protagonista, Celia (Joan Bennett), habla de la interpretación de los sueños, de los viajes en barco como símbolo del inicio de un acontecimiento inesperado y de los narcisos como imagen de algo indeseado en la perspectiva. Una buena forma de introducir, más que el sustrato freudiano,  el tema de la verdad oculta que anida en el título y que definirá los periplos personales que el relato desgrana. De la rápida transición a la imagen de una iglesia, para mostrar como Celia contrae matrimonio con un hombre del que al principio sólo conocemos el nombre, Mark (pues la cámara se acerca a él de espaldas, y corta antes de que se dé la vuelta), pasamos a diversas cortas secuencias en flash-back que ubican la trama: Celia, una joven soltera y adinerada, siente la necesidad de dar un rumbo a su vida tras la pérdida de su hermano mayor, quien había sido como un padre para él; a pesar de contar con un pretendiente al que estima y respeta, Rick Barrett, se va de vacaciones a Méjico con su amiga Edith Potter, y conoce a Mark Lamphere (Michael Redgrave), un arquitecto mayor que ella, de quien queda rápidamente prendado; su amor se concreta muy deprisa, y de inmediato se casan. Interesa comentar, al respecto, el modo en qué acaece ese flechazo amoroso, mediante una mirada que un desconocido, Mark, cruza con ella justo en el instante en que Celia se halla contemplando de forma extática la lucha cuerpo a cuerpo y a cuchillo que dos hombres protagonizan en la calle por el amor de una mujer. La película, con apuntes de consideración de guión y a través de los subrayados visuales de Lang, nos está introduciendo en un retrato fascinado, visceral y bien poco convencional, de los pulsos instintivos de la mujer protagonista; una labor descriptiva que, más adelante, se verá desmerecida en parte por el dibujo demasiado plano del devenir ulterior –y sobretodo los sentimientos expuestos en voz alta– de Celia.

 

Esa turbia ensoñación

 Termina el flash-back, regresamos a la iglesia, donde la cámara inmóvil –según la mirada subjetiva de ella– recibe al personaje antes anónimo, ahora en la piel de Michael Redgrave: esa estrategia narrativa, que afecta tanto a la estructura como a la puesta en escena, es una forma bien llamativa, de prefigurar las sombras de sospecha que después aflorarán. En efecto, acto seguido, apenas iniciado el matrimonio, durante su luna de miel en un villorrio mejicano, Celia descubre que Mark guarda diversos secretos, e incluso una cara oculta, pues sufre súbitos cambios de humor y actúa de forma extraña. Esa sensación se agravará cuando Celia se traslade a vivir a la mansión Blaze Creek, en Lavender Falls, residencia de toda la vida de los Lamphere, donde convivirá con otros personajes,  Carrie Lamphere, hermana de Mark, David, un hijo de Mark de un anterior matrimonio, y Miss Robey, la asistenta del chico. A partir de aquí, y en el alambicado de secretos, estigmas y traumas familiares que afectan de un modo u otro a todos los habitantes de la casa  –donde aparece la sombra de otras historias poco antes contadas: Sospecha (otra vez Hitchcock, 1941) y Luz que agoniza (George Cukor, 1944)–, se cimienta esa vis gótica que el argumento anuncia, que el guión depura mal y al que Lang consagra sus virtuosos motivos de narración atmosférica y visual. Se aprovechan las mejores ideas del libreto, como puede ser la colección de habitaciones diseñadas por Mark para reproducir diversos escenarios históricos de crímenes pasionales (traslación al espacio físico y real de los instintos psicopáticos del personaje; y en concreto la séptima puerta, esa que siempre debe permanecer cerrada –y obviamente Celia abrirá–, literalidad de un título que sin embargo admite otros secretos y otras puertas), y en cambio se exponen de forma sumaria, diríase que casi fragmentada, los datos y conflictos que enrevesan el drama psicológico por acumulación de demasiados personajes. Lang prefiere, lo aclaran las imágenes, dejarse llevar por las ambigüedades en el comportamiento de Mark, y, a partir de ahí, hacer transitar el film hacia el territorio de un suspense por momentos desasosegante en el que no falta un ápice de turbia ensoñación. A todo ello coadyuva el esmerado diseño de producción, los opulentos, a veces recargados ambientes de la mansión (con mención especial en el decorado y algunos objetos de las habitaciones-fetiche); coadyuva el crescendo angustioso de la partitura de Miklos Rozsa; y, por supuesto, la labor lumínica en B/N de Stanley Cortez (en cuyo currículo hallamos obras como El cuarto mandamiento, de Orson Welles, 1942, o La noche del cazador, de Charles Laughton, 1955), brillante ejecutor –en estudiados encuadres de los pasillos de la casa, el partido que le saca a sombras y contrastes– de los juegos de inspiración marcadamente expresionista que el cineasta nos regala en los instantes climáticos de la obra, antes de que la forzada solución argumental nos devuelva al tedio de la explicación formularia. Porque no se trata de que las teorías que la película pone en la picota argumental estén obsoletas, sino del hecho de que fuerzan el devenir de los personajes hasta solventar de forma poco convincente sus conflictos. En lugar de ese compás convencional, y por el camino, Lang ha seguido alimentando los motivos que afloraron en sus antes citadas obras noir del periodo, temas que trascienden las razones sociológicas que el género había abonado en su definición en los años treinta y se trasladan a las sombras de lo psicológico despojado de otros condicionantes, sin duda un espacio más abstracto, ambiguo, complejo y fascinante.

http://www.imdb.com/title/tt0040766/

http://ftvdb.bfi.org.uk/sift/title/341921/

http://dipticos.blogspot.com/2007/12/secreto-tras-la-puerta-y-perros-de-paja.html

http://mikegrost.com/lang.htm

http://www.dvdbeaver.com/film/DVDReviews21/secret_beyond_the_door_dvd_review.htm

http://www.afilmcanon.com/journal/2008/9/18/lang-secret-beyond-the-door-1948.html

http://filmsnoir.net/film_noir/secret-beyond-the-door-1948.html

http://www.abandomoviez.net/db/pelicula.php?film=6399

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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