LA RED SOCIAL

The Social Network 

Director: David Fincher

Guión: Aaron Sorkin, basado en el libro de Ben Mezrich.

Intérpretes: Jesse Eisenberg,  Rooney Mara,  Andrew Garfield ., Justin Timberlake, Bryan Barter,  Brenda Song,  Armie Hammer

Música: Trent Reznor  y Atticus Ross

Fotografía: Jeff Cronenweth

Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall

EEUU. 2010. 120 minutos

 

Al amigo Lluís Vilanova.

Compartí con él, y muy pocos más,

el primer pase de la película

en la fecha de su estreno en Barcelona.

          Sobre el facebook

Que la realización de cualquier película, máxime con la difusión que permite la industria cinematográfica hollywoodiense, supone una gran oportunidad e implica una gran responsabilidad, se asuma o no por parte de sus artífices, es algo que, por un lado, está fuera de toda duda, y, por otro, no es una cuestión en la que deba entretenerme aquí. Empero, hay determinadas obras, o categorías de ellas, que por su focalización en asuntos contemporáneos concretos, política o socialmente candentes –por poner ejemplos recientes, los primeros testimonios cinematográficos del 11-S (United 93, de Paul Greengrass y World Trade Center, de Oliver Stone), o el racimo de títulos que abordaron la guerra de Irak librada durante la Administración Bush hijo (caso de, entre otras, Redacted, de Brian de Palma, Leones por corderos, de Robert Redford, o En el valle de Elah, de Paul Haggis)–, materializan sus razones ideológicas, eso que damos en llamar el discurso, de forma directa e inequívoca, y por tanto no buscan ni precisan de elucidaciones por la vía simbólica o alegórica, pues su cauce natural le devuelve a su causa, la actualidad informativa. Es, por supuesto, también el caso de un proyecto como el de esta The Social Network, la película que pretende familiarizarnos con la génesis del fenómeno del facebook, y las personas y razones coyunturales en ella implicadas. A estas alturas casi parece innecesario situar el tema, porque todo aquél que disponga de conexión a Internet conoce, o incluso forma parte de (la cifra de 500 millones, los miembros del facebook, me invita a expresarme así) la red social más célebre del mundo, aunque quizá sólo los más avezados sepan quién es Mark Zuckerberg, o a qué temprana edad urdió semejante invento, para pasar a convertirse de la noche a la mañana en el milmillonario (en inglés “billionaire”) más joven del planeta.

 

 Sorkin

El nombre de Aaron Sorkin, quien fuera creador y guionista de buena parte de la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca y de Studio 60 (serie malograda a pesar de su brillantez pareja a la protagonizada por Martin Sheen), nos encaja perfectamente en los citados parámetros de utilización del cine como foro de opinión sobre asuntos de actualidad (aunque, curiosamente, su anterior libreto convertido en película fue el de La guerra de Charlie Wilson, dirigida por Mike Nichols, título que sí acudía a la alegoría, o el paralelismo histórico, para trazar su discurso), buscando en esta ocasión el comentario sociológico donde antes imprimió ideas y opiniones sobre el funcionamiento de la política o el showbiz. Sorkin parte de un material preexistente, The Accidental Billionaires (The Founding of Facebook), publicado por Ben Mezrich en 2009, y condensa el relato utilizando para su beneficio algunos de los lugares comunes del docudrama o del biopic, al tiempo que reformula con habilidad (merced de la inestimable ayuda del look visual que impone David Fincher) un territorio escénico y temático tan transitado en el cine como son los campus universitarios (en este caso, de alta enjundia), todo ello para erigir, de forma inteligente y atractiva para el espectador, una crónica nada distante ni fría ni intelectualizante, pues sus datos objetivos están siempre tamizados por la ficción que incumbe al retrato de personajes, de modo que –al igual que sucedía, por ejemplo, en la reciente El buen pastor, de Robert de Niro–, no cabe desligar cualquier paráfrasis o comentario radiográfico del meollo dramático que atesora la película.

  

Court-room movie

The Social Network se estructura muy hábilmente a modo de court-room movie (aunque en este caso, en su especialidad procesal menos cinematográfica, la civil, en la que los litigantes se sientan a una mesa a responder a las preguntas de los letrados de la parte adversa). El prólogo, el epílogo, y alguna corta secuencia aislada que discurre en el ínterin entre las sesiones de la vista son los únicos instantes que, cabría decir, se cuelan en la esfera privada del personaje protagonista. El resto y grueso de los acontecimientos, lo que es un dato muy trascendente, se van desgranando a modo de continuos flashbacks que parten de las declaraciones que se van sucediendo en esa vista judicial preliminar de los dos pleitos que se siguen contra Zuckerberg (el primero, instado por los hermanos Winklevoss (Armie Hammer) y un amigo de aquéllos, Divya Narendra (Max Minghella), por usurpación de la propiedad intelectual; el segundo, seguido por Eduardo Saverin (Andrew Garfield), el cofundador de la empresa, por fraude societario). Así planteada, la película no hace, aparentemente, otra cosa que sacar a la luz pública lo que ya lo está (en los legajos de los archivos judiciales), esas controvertidas perspectivas sobre los inicios del facebook. Amén de revelar, de entrada, las consecuencias (los inflamados conflictos entre personajes) y de paso ensombrecer los términos de la trama, esa estructura sirve para dar credibilidad y efectividad al relato, al ir desglosando los acontecimientos de un modo comprensible sin diluir su cierta densidad, haciendo a menudo diáfano lo complejo (en ese sentido, el conocedor de The West Wing sabe perfectamente que ése es uno de los fuertes de Sorkin).

 

 Fincher

Pero edificar un relato en tales términos y llevarlo a buen puerto en imágenes por supuesto que no depende sólo de un buen guionista. Y aquí llega el momento de hablar de David Fincher, un director cuyas virtudes puestas en la picota cinematográfica se hallan más cerca en esta ocasión de su labor en Zodiac que en El curioso caso de Benjamin Button, básicamente porque The Social Network es mucho más una película de montaje que de puesta en escena, y Fincher se aplica de forma sobresaliente a edificar por esa vía el pulso rítmico, magnífico, de la película, consciente –como lo eran los directores clásicos– de que ciertos alardes escenográficos podrían menoscabar la fluidez y el potencial dramático del material de Sorkin. La cámara de Fincher, empero, como también sucedía en Zodiac, se muestra ávida por empaparse de lo ambiental, los escenarios, los vestuarios, las caracterizaciones físicas, los objetos…En su afán descriptivo, retrata con tanto vigor la vida en un campus universitario de élite, como la atmósfera cargada de los despachos en los que se enfrentan los abogados civilistas, o como el frágil equilibrio de la mesura en el frenesí corporativo en Silicon Valley. Fincher se reserva alguna set-piéce, normalmente coincidiendo con una fuga del punto de vista, para mostrar su virtuosismo (pienso por ejemplo en la secuencia que nos relata la derrota de los hermanos en la regata que se celebra en el Támesis, construida a partir de la sincronización por la vía del montaje de diversos planos fragmentarios con la cadencia musical utilizada, una interpretación con música electrónica de En la gruta del rey de la montaña, la célebre suite compuesta por Grieg para la obra de Henrik Ibsen Peer Gynt,), pero se trata de secuencias aisladas, pues la inercia del storytelling rehuye por lo general los aspavientos escénicos en pos de la economía narrativa, pero siempre focalizando lo dramático con suma agudeza (atiéndase al modo enfático, crispado, con el que la cámara y el montaje resuelven los muchos enfrentamientos dialécticos de la película). De tal modo, Fincher acaba siendo el principal responsable de que ese algo siniestro, fatídico y triste, que al final se apoderará del relato, vaya haciendo acta de presencia conforme avanzan los acontecimientos, prefigurando lento pero seguro ese final. En ese sentido, podemos decir que elegir a Fincher para ponerse tras las cámaras de un proyecto como éste trasciende con mucho las intenciones de hallar a un solvente ilustrador: cualquiera que conozca la filmografía del autor de The Game sabe de su inclinación por subrayar la dimensión turbia, a veces trágica, de cada relato. Valor sin duda primordial a la hora de graduar el tono de una película como ésta, que en otras manos corría el peligro de haber desnudado sus términos a lo formulario y caer en la neutralidad.

 

Un hombre solo

Antes hacía referencia a El buen pastor, obra que define a su personaje protagonista de un modo parangonable al dibujo que The Social Network efectúa de Mark Zuckerberg (y concretado a la perfección merced de la caracterización y prestaciones dramáticas implosivas de Jesse Eisenberg); en ambos casos se trata de personajes que inciden de forma cabal en la economía y en la historia (aunque uno lo haga desde las sombras, y el otro sea un personaje público), y, en relación cabría decir que inversamente proporcional, son incapaces de comprender sus propios sentimientos, y mucho menos de actuar conforme a éstos, lo que les condena a una rotunda soledad. De igual modo que el personaje encarnado por Matt Damon en el filme de Robert De Niro, diríase que Mark Zuckerberg abrazó un formidable destino que, sin embargo, estaba muy alejado de sus necesidades personales. Y hablar del destino sirve para identificar al personaje con uno de los grandes temas clásicos shakespearianos, al que el propio Sorkin se refiere en diversas entrevistas cuando tilda al personaje de “a tragic hero”. Y a este héroe trágico, muy llamativamente, le falta una mujer. Le falta desde el mismo inicio de la función, pues en la secuencia prólogo su novia Erica (Rooney Mara) le abandona. Le falta hasta el cierre, pues en la última secuencia utiliza como cauce la red social que él mismo creó para intentar posibilitar una reconciliación con aquella novia perdida antes de que todo cambiara (y reconciliación que no sabremos si se produce o no, pues no tendremos la certeza de que la chica apenas le responda su solicitud de amistad). Incluso en una secuencia de la parte central del filme, aquélla en la que él y su amigo Eduardo tienen una aventura sexual con unas chicas en los retretes de una discoteca, es relevante comprobar que la cámara se concentra en todo momento en el amigo y deja en off visual el episodio sexual del protagonista; del mismo modo, la chica que mantiene sexo con Eduardo se convertirá en su novia, mientras que a la otra chica, la pareja de Mark, la cámara apenas le presta atención y, en lo narrativo, pronto desaparece del relato sin explicación alguna. Éstos y algunos otros subrayados (los conatos de envidia que Eduardo lee en Mark cada vez que le refiere que está avanzando en las pruebas para ser admitido en una fraternidad universitaria) son claves para entender lo que de categórica tiene la soledad de Zuckerberg, aquél que, casi él solo, construyó el mayor imperio de relaciones sociales por Internet, mientras se quedaba solo en esa cima por la que, en realidad, nunca llegó a pirrarse (de hecho, es por intervención del, por otra parte inquino personaje de Sean Parker (Justin Timberlake), que la empresa da un profundo salto expansivo, o al menos que lo haga tan deprisa). El retrato del personaje es desolado, y, a poco de pensarlo, no menos deprimente resulta ese retrato como representación de la naturaleza sintética, falsa, de este cauce de las relaciones sociales que condiciona los sentimientos, pensamientos y agendas de millones de personas conectadas a la red. De eso hablábamos al principio. De Sorkin, y también de Fincher, y su discurso. Que parte de la posibilidad de que la neurosis y la frustración de un adolescente puedan ser la simiente del facebook. Que contiene ésta y diversas otras ironías negrísimas en su interpretación de las relaciones humanas en la era de la cibernética y la globalización.

http://www.thesocialnetwork-movie.com/

http://www.imdb.es/title/tt1285016/ 

http://www.rottentomatoes.com/m/the-social-network/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20100929/REVIEWS/100929984

http://edition.cnn.com/2010/TECH/social.media/09/30/facebook.movie.zuckerberg/index.html

http://www.blogdecine.com/criticas/la-red-social-cine-recio-complejo-y-notable

http://www.fotogramas.es/Peliculas/La-red-social

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

Anuncios

3 pensamientos en “LA RED SOCIAL

  1. Esta pelicula me encanto la verdad no se si tiene un parecido o no, pero me causo una sensacion a lo Fight Club.
    Tu articulo esta muy bueno…noto que me falta vocabulario.je

  2. Pingback: MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS « Voiceover’s Blog

  3. Pingback: BATMAN v. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA – voice over

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s