CLOAK AND DAGGER (CLANDESTINO Y CABALLERO)

Según fue publicado en el portal cinearchivo.com:

http://www.cinearchivo.com/site/Fichas/Ficha/FichaFilm.asp?IdPelicula=1081

Cloak and Dagger

Director: Fritz Lang

Guión: Albert Maltz y Ring Lardner Jr. según un relato de Corey Ford y Alastair MacBain.

Intérpretes: Gary Cooper, Robert Alda, Lilli Palmer, Vladimir Sokoloff, J. Edward Bromberg, Marjorie Hoshelle, Ludwig Stössel

Música: Max Steiner

Fotografía: Sol Polito

Montaje: Christian Nyby   

  EEUU. 1946. 97 minutos

 

Antinazi

Quizá el hecho de que la película que nos ocupa esté escorada en la filmografía de Fritz Lang entre La Mujer del Cuadro (1944), Perversidad (1945) y Secreto tras la puerta (1948), tres de los títulos señeros del noir de Lang, explique que esta Cloak and Dagger (1946) suela contarse como un título menor del cineasta (en el bienentendido, entre otras cosas, de que Lang fue probablemente el mayor maestro del cine negro). Como que comulgo poco con las definiciones de lo que son “filmes menores”, y aún menos aplicables a un cineasta de la trascendencia de Lang, no entraré en controversias estériles al respecto. En cualquier caso, Caballero y clandestino (título que ha recibido en su edición en dvd en España, menos literal que el de A capa y espada, que antaño había recibido la película en algunos textos) se cuenta como la última de las cuatro aportaciones del director a los filmes de temática y propaganda antinazi (tras El hombre atrapado, 1941; Los verdugos también mueren, 1942; y El Ministerio del Miedo, 1944), que proliferaron en los EEUU durante los años de participación norteamericana en la Segunda Guerra Mundial. En este caso nos ubicamos en la superficie bastante nítida del cine de espionaje, pues el filme, escrito por Albert Maltz y Ring Lardner Jr. según un relato de Corey Ford y Alastair MacBain, narra los avatares de un científico norteamericano (Alvah Jesper, encarnado por Gary Cooper) reconvertido en espía por la Oficina de Servicios Estratégicos para neutralizar la labor que otros ilustres científicos están llevando a cabo para los nazis en materia nuclear. Jesper, auspiciado por otros espías, partisanos y miembros de la resistencia, viaja primero a Suiza y después a la Italia de Mussolini siguiendo el hilo de esta maquinaria nazi empeñada en la obtención de la fórmula de la bomba atómica.

 

         Opresión, miedo, violencia

Por su ubicación cronológica y corriente temático-genérica, el filme suele compararse con obras como Estambul (1943) de Norman Foster, o Berlín Express (1948) de Jacques Tourneur,  así como con las diversas obras de Alfred Hitchcock adscritas al género, entre otras 39 escalones (1935), Agente secreto (1936), Sabotaje (la de 1942) o Encadenados (1946). Precisamente parangonar estas y otras obras de Hitchcock del género con las cuatro citadas de Lang, y concretamente esta Cloak and Dagger, nos sirven para desentrañar el meollo de la visión e intenciones del director austriaco. Allí donde la mirada de Hitchcock marca una distancia que revierte en frialdad, ironía o incluso cinismo, Lang deja que el poso más ominoso de lo que la guerra significa devore los pulsos de sus personajes y ensombrezca la trama. Algo que, sin duda, tiene mucho que ver con los estigmas biográficos por todos conocidos del director de Metropolis, y que revierte en el hecho de que una película de trama tan aparentemente plana y convencional como esta Caballero y clandestino quede marcada tanto en el tono cuanto en determinados tour de force visuales por esa conciencia del horror, y por un odio que desagua en pesimismo. De hecho, la bastante inverosímil definición argumental del protagonista (ese científico de maneras dóciles que, sin comerlo ni beberlo, acaba metiéndose en la boca del lobo del enemigo y en las laberínticas codas del espionaje) sirve perfectamente a esas intenciones de Lang, pues el personaje encarnado por Cooper acaba teniendo, en imágenes, un papel mucho más pasivo del que se le supondría sobre el papel, y ello es porque esas imágenes inciden más en su proceso de toma de conciencia a través de los personajes con los que interactúa que en su participación activa –en los términos arquetípicos que sería dable esperar de un espía, por improvisado que éste sea– en el devenir de los acontecimientos. Así, resulta que toda la trama referida a los experimentos nucleares sea un enorme mcguffin, y lo que nos queda es la sensación de opresión y peligro (en cada operación clandestina, pero también en los momentos de presunta calma), el miedo y rencor más fundados (en los rostros y expresiones de los dos científicos con los que Jesper contacta, ambos extorsionados, la primera que morirá bajo el fuego alemán, el segundo que padecerá la pérdida de un ser querido), el sacrificio (la figura de la partisana de la que Jesper se enamora, Gina, encarnada por Lili Palmer, o la del colega Pinkie, que da su vida por la causa) y, al final, la violencia inevitable (ello escenificado en una secuencia antológica, la de la pelea cuerpo a cuerpo con un alemán en un portal, filmada de un modo tan descarnado que incluso sorprende que no fuera censurada según el Código Hays, y que sin duda ha quedado como precedente directo de la secuencia más célebre de Cortina Rasgada, otra película de espionaje realizada por Hitchcock veinte años después). 

 

Las máculas de la guerra

         Atendiendo a la (virtuosa) lógica del entramado de la industria del cine americano clásico, todas estas consideraciones no se tensan contra una estructura argumental y un brío narrativo férreamente controlados, sino que fluyen y se condensan armónicamente en esa sintaxis. En el ajustado metraje de Cloak and Dagger los acontecimientos van precipitándose con un ritmo perfectamente sostenido en situaciones, diálogos, planos descriptivos y transiciones excelentes (v.gr. los diversos planos de detalle de los regalos con los que Jesper va obsequiando a la espía alemana, para después chantajearla). Sin embargo, las aciagas circunstancias en las que se hallan los personajes van calando en una historia cuya resolución dista mucho de ser un happy end, mucho más de lo que resultaba, por ejemplo, el final aparentemente similar de Casablanca (1942), de Michael Curtiz. Es por ello que, a nivel de personajes, probablemente lo más interesante de la película, por ilustrativo de las intenciones de Lang, se halle en el bastante complejo dibujo del personaje de Gina así como la definición de la relación amorosa que con ella establece Jesper, una relación en la que priman los abrazos de necesidad a los besos de culminación (no en vano, Lang funde a negro antes del primero). La secuencia de la vigilia en un apartamento, las conversaciones entre los personajes, su gestualidad y sus movimientos por el espacio escénico quedan como contundente ejemplo de las convicciones expuestas por el cineasta: Jesper se da cuenta de lo irrelevante del heroísmo en un entorno tan enajenado. Gina medita en voz alta, siente en voz alta, y transmite toda la carga de desazón que, bajo la trama de espionaje, nos tiene reservada la película. Jesper mira una foto en la que Gina aparece con un chico que toca el chelo, y ella le dice que la foto fue tomada antes de la guerra; se queda pensativa y concluye: “parece que fue hace un millón de años”. Acto seguido, Jesper le pregunta por el destino del chico, y Gina es elocuente: “Estará en cualquier lugar…sin su chelo”…

http://www.imdb.com/title/tt0038417/

http://mikegrost.com/lang.htm

http://www.cinepassion.org/Reviews/c/CloakDagger.html

http://www.epinions.com/review/mvie_mu-1004369/content_147199397508

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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