LLAMADA PARA UN MUERTO

The Deadly Affair

Director: Sidney Lumet

Guión: Paul Dehn, según la novela de John le Carré.

Intérpretes: James Mason, Maximilian Schell, Simone Signoret, Harriet Andersson, Harry Andrews, Kenneth Haigh

Música: Quincy Jones

Fotografía: Freddie Young

Montaje: Thelma Connell  

GB-EEUU. 1966. 104 minutos

 

Atmósfera opresiva

Realizada en 1967, lo primero que se debe decir de esta The Deadly Affair es que se ubica en la parcela filmográfica british de Sidney Lumet, junto con La Colina, The Sea Gull, Child’s Play, La Ofensa y Equus. De hecho, la película que nos ocupa es una coproducción norteamericana; sin embargo, diversos actores son británicos-europeos, y, creo que aún más importante, el escenario es la ciudad de Londres, donde transcurre toda la acción (salvo unos breves pasajes en Surrey, y el epílogo, en un aeropuerto suizo). No he visto todas, pero sí diversas de esas obras citadas a las que he etiquetado como británicas, y lo más curioso del caso es que se caracterizan, de forma mucho más definitoria que por sus escenarios, sus actores u otras razones coyunturales de producción, por el hecho de que todas ellas comparten una suerte de atmósfera turbia, opaca, que define unos personajes atrapados, azotados por el propio entorno (que puede ser físico y/o heredado de traumas psicológicos que no sanan o que se enquistan); una atmósfera, decía, que le da una determinada, bastante deprimente, temperatura al relato y, a juego con ello, a las imágenes: sin ir más lejos, en esta Llamada para un muerto Lumet y el director de fotografía, Freddie Young, efectuaron lo que se denomina una exposición previa de la película, lo que da lugar a un cromatismo constantemente sombrío y a unos colores poco saturados, todo ello a juego con el contenido del relato que urde Lumet en imágenes, con base a una novela de John Le Carré y según el guión de Paul Dehn –también guionista de El espía que surgió del frío, la película dirigida por Martin Ritt dos años antes, también según una novela de Le Carré, y que ulteriormente volvería a colaborar con Lumet en Asesinato en el Orient-Express, en aquella ocasión con material literario de la no menos célebre Agatha Christie–.

 

Vis íntima

Esos motivos del cine británico de Lumet, por así llamarlo, podrían llevarnos a reflexionar, máxime con la perspectiva de la ya luenga filmografía que nos ha legado el cineasta, sobre la existencia de razones de motivación y libertad creativa que expliquen ese semi-abandono intermitente de la cinematografía propia, la norteamericana. Centrándonos concretamente en esta Llamada para un muerto, por mucho que su definición genérica sobre el papel pase por los territorios del thriller (pues hay asesinatos y una investigación) y del cine de espías (por la condición de algunos de los agentes implicados en la trama), viendo la película, desde sus créditos iniciales a su desenlace, se evidencia que esos resortes genéricos sólo son una plataforma sobre la que se raíla un relato dramático de personajes, que pivota esencialmente sobre una amistad traicionada y un matrimonio fracasado, esencia con atisbos que rozan lo melodramático (a lo que coadyuva no poco la memorable composición de James Mason), vis íntima que encuentra su reflejo, y hasta paráfrasis alegórica, en esa trama que se centra en la investigación que inicia Charles Dobbs (Mason), agente del servicio secreto británico que acaba de renegar de ese puesto hastiado de las inquinas conveniencias políticas que condicionan su actuación, tenaz, sobre la muerte de Samuel Fennon (Robert Flemyng), funcionario del Foreing Office, de la que su viuda, Elsa (Simone Signoret), es la principal sospechosa. Una trama, en fin, que –huelga decírselo a los seguidores de Le Carré– descarga en el espectador una mirada llena de posos amargos sobre las actividades propias de los tiempos de la Guerra Fría, y que el filme, de forma ciertamente aguda, personaliza en el drama personal del personaje encarnado por Mason (una personalización, una representación, la de un estado de las cosas político-ideológico a través de conflictos personales, que el filme también utiliza en otros términos, utilizando el meollo dramático de sendas obras teatrales, una del prólogo de Macbeth de Shakespeare, y otra del Eduardo II de Marlowe –ésta más reseñable por la labor de planificación y ejecución visual de la secuencia, que la convierte probablemente en la set-pièce más brillante de la obra– como reflejo especular de lo que atañe a los personajes, de las tablas al gran escenario del mundo).

 

Pieza de cámara

En esta poco conocida y para mí estimable película, Lumet demuestra su solvencia y eficacia en la exposición de los motivos más aferrados al territorio policiaco (las persecuciones automobilísticas, las contadas secuencias en las que eclosiona la violencia, con toda sequedad y virulencia, de un modo hiperrealista), pero, amén de secuencias aisladas como la citada en la representación teatral de Eduardo II o en el clímax que enfrenta a Dobbs con el asesino revelado (que por supuesto no identificaré), Lumet centra sus mayores esfuerzos en la descripción de las circunstancias personales que atañen a Dobbs (y que, en consonancia con lo anterior, lo perfilan bien lejos de las enseñas de un héroe, sacando a colación para la definición del relato su hastío vital, su falibilidad física y emocional, sus miedos y sus obsesiones), y nos ofrece en diversos compases, los que transcurren en interiores, sobretodo en el domicilio de Dobbs, un sugestivo trabajo con el espacio escénico y con el encuadre para revelar las acres circunstancias de su relación sentimental con Ann (Harriet Andersson), siempre distanciando y oponiendo a los dos actores, expresando a la perfección la coda destructiva que se opone a la rutina tan improbablemente afable entre ellos. La maestría con la que filma esos pasajes de la película –no por azar recogidos en instantáneas en los propios créditos iniciales, subrayando lo decisivas que resultan en la tesis del relato– son un perfecto ejemplo de uno de los puntos fuertes como cineasta de Lumet, su genialidad para moverse en espacios reducidos, su maestría en lo que damos en llamar la pieza de cámara.

http://www.imdb.com/title/tt0061556/

http://www.variety.com/review/VE1117790288?refcatid=31

http://filmfanatic.org/reviews/?p=91

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Deadly_Affair

http://www.tcm.com/tcmdb/title.jsp?stid=72553&category=Articles

http://www.filmaffinity.com/es/film787848.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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