THE VAMPIRE LOVERS

 

The Vampire Lovers

Director: Roy Ward Baker.

Guión: Tudor Gates, según un argumento de Sheridan Le Fanu.

Intérpretes: George Cole, Ingrid Pitt, Madeleine Smith,

Peter Cushing, Dawn Adams

Música: Harry Robinson.

Fotografía: Moray Grant.

Montaje: James Needs.

Reino Unido. 1970. 90 minutos

 

Hammer, 1970s

Aunque rodada ya fuera de los considerados años esplendecientes de la Hammer, el título The Vampire Lovers suele aparecer en las antologías y reclamar su atención con base a dos ponderables. El primero, el tratarse de una de las más interesantes obras de entre las diversas que participaron de esa tendencia de la productora a erotizar las propuestas terroríficas en general y vampíricas en particular; el segundo, su condición de primera y probablemente mejor de las películas nacidas del sustrato literario Camilla de J. Sheridan LeFanu y que conforman la llamada trilogía Karnstein (con The Vampire Lovers, Lust for a Vampire –Jimmy Sangster, 1970- y Drácula y las mellizasTwins of Evil, John Hough, 1971-), si bien hay un cuarto título, Captain Kronos: Vampire Hunter (Brian Clemens, 1973), que también se sirve de premisas y personajes extraídos de la pluma de LeFanu. A estas dos circunstancias añadiría que nos hallamos ante una de las mejores aportaciones a la Hammer del itinerante e irregular cineasta Roy Ward Baker, quizá la mejor junto con El Doctor Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll And Sister Hyde, 1971) y, a nivel iconográfico, que la película nos depara una de las más hechizantes actuaciones de una de las más recordadas actrices que trabajaron para la factoría de Michael Carreras -ello y a pesar de protagonizar sólo dos títulos-, Ingrid Pitt.

 

         Mujeres al borde de…

El filme arranca de forma portentosa, ya desde ese primer plano con una anotación en un libro que se cierra; se trata de un prólogo que relata el modo en el que el barón Von Hartog (Douglas Wilmer) se revela contra las fuerzas maléficas que le arrebataron a su hermano, personificadas en unas vampiresas a las que vemos desplazarse cuales fantasmas, envueltas en un sudario que flota entre la neblina nocturna, para, según la voz over de Von Hartog nos relata, viajar hasta el pueblo y cobrarse nuevas víctimas; el noble provoca a una de ellas robándole el sudario y se enfrenta con ella espada en ristre, enfrentamiento que está a punto de perder al ser seducido por la bella apariencia de la criatura, aunque in extremis, aprovechando un titubeo de la vampiresa, logre decapitarla. Ese titubeo se ilustra con un malévolo plano de detalle, que nos muestra el generoso escote de la mujer ser tocado por el crucifijo que Von Hartog lleva colgado al cuello, plano que ya anticipa la plasmación atmosférica y explícita de pulsiones relacionadas con lo sexual como coda que condensa e interpreta los posos de horror del relato vampírico. Lo que ese plano ya no anticipa es que esas pulsiones devoradoras y lascivas, que tendrán a Carmilla/Marcilla/Mircalla (Pitt) como depredadora cebándose con dos jovencitas acaudaladas y virginales –más la institutriz de una de ellas– a las que les irá succionando la sangre y la vida, nos introducen en un escenario que contempla (y se deleita con) el tema lésbico, elemento que trasciende del mero apunte, excusa o sugerencia para incidir en su esencia, ya que es a través de esas relaciones de sumisión sexual y expolio físico y mental que el relato va avanzando y engarzando las piezas y personajes que dirimirán el clímax y ajuste de cuentas con el clan Karnstein que cierra el relato de forma circular.

 

         En proceso de putrefacción

Así que, a poco de pensarlo, The Vampire Lovers nos habla de una nobleza en avanzado estado de putrefacción espiritual, que extiende sus maldades y vicios de forma enfermiza, enquistando el funcionamiento social, interesante comentario que, por otra parte, encaja con ese discurso no unívoco pero sí coherente que los filmes de la Hammer destilaron sobre esa sociedad victoriana puesto en el prisma de una radiografía visceral y despiadada (y utilizando, en ese sentido, al personaje del mayordomo como puente entre esos dos mundos, clases, separados por lo económico y que mantienen precisamente un nexo sostenido en el miedo y la superstición, la fuente del folclore que la obra recrea).

http://www.imdb.com/title/tt0066518/

http://membres.multimania.fr/gimena/dracfilm/carmilla.htm

http://www.dvdtalk.com/dvdsavant/s52vamplove.html

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Vampire_Lovers

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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