LA BODA DE MI MEJOR AMIGA

Bridesmaids

Director: Paul Feig

Guión: Kristen Wiig y Annie Mumolo

Intérpretes: Kristen Wiig, Rose Byrne, Maya Rudolph, Jessica St. Clair, Jill Clayburgh, Melissa McCarthy, Wendi McLendon-Covey, Ellie Kemper

  Música: Michael Andrews

Fotografía: Robert D. Yeoman   

  EEUU. 2011. 113 minutos

 

Apatow, Wiig y la NCA

Qué duda cabe de que las comedias de la que podríamos llamar la factoría Apatow, pilares importantes de la tildada nueva comedia americana o NCA, han establecido lazos con las formulaciones temáticas más o menos prototípicas del cine indie en su acepción impropia, más comercial, auspiciada por las divisiones inferiores de los grandes estudios, y por lo general aceptada. Yo aún diría más: muchos de esos filmes inciden con mayor agudeza en esos mismos y cacareados argumentos dramáticos sobre el statu quo y conflictos sentimentales contemporáneos del ciudadano medio (del país de las barras y las estrellas, cabe precisar en parte), trocando ínfulas por sentidos y autenticidad en sus radiografías. En La boda de mi mejor amiga (traducción libre del original Bridesmaids, intentando jugar con el título de una mediocre pero popular comedia protagonizada por Julia Roberts en sus ya felizmente extintos tiempos como novia de América), la protagonista de la función, Kristen Wiig –humorista de éxito en el televisivo Saturday Night Live y vieja aliada de Apatow desde los tiempos de Lío embarazoso/Knocked Up (2007) y Dewey Cox: una vida larga y dura/Walk Hard: The Dewey Cox Story (2007)- también co-firma el libreto junto con Annie Mumolo, y, espérense, fue quien le sugirió a Apatow el nombre del que acabaría siendo el realizador de la película, Paul Feig, quien le había ofrecido años atrás su primer papel en la gran pantalla, en la película ¡Peligro! menores sueltos/Unaccompanied Minors (2006) -todo lo cual, si me permiten añadir, viene a abonar de forma bastante sonora las teorías actuales sobre la política de los actores-. En cualquier caso, en su condición exponencial de diversos estados de las cosas en la industria hollywoodiense, se añade a esa nómina de películas dignas de interés, aunque no memorables por idéntica razón: están cortadas todas por un mismo y abúlico patrón visual, que poco o nada aporta a lo formulado en los libretos.

 

Crisis

A pesar de que la película nos presente a la novia del título hispano y a una (curiosa y desacompasada, faltaría más) retahíla de amigas erigidas en sus inminentes damas de honor, hay que dejar claro de principio que estamos lejos de un relato coral: La boda de mi mejor amiga nos plantea un avezado inside out entorno a un único personaje, el de Annie (Wiig), una treintaytantosañera que se enfrenta a una crisis a todos los niveles (sentimental, laboral, familiar) que se amplifica notablemente cuando su mejor amiga se promete con su acaudalado novio, y le toca participar en la organización de los diversos eventos que, de forma bastante extendida en nuestra cultura, acompañan a la celebración del matrimonio (aunque en este caso, por razones de utilidad argumental, se alargan y sofistican bastante: una fiesta de petición, jornadas de compras, la despedida de soltera, una fiesta en honor a la prometida y, por supuesto, la boda). En su anécdota argumental prevalece el enfrentamiento de la protagonista con una nueva mejor amiga procedente de la familia política de la prometida, así como los periplos diversos, presuntamente tronchantes, que acaecen durante esos diversos meetings femeninos de fines lúdicos, fachada romanticoide y masturbatoria del gran valor de la amistad. Pero en la miga argumental, que se interpreta a partir de todas esas anécdotas, también reclaman su peso específico dos hombres (un amante de ocasión y un pretendiente de la protagonista), así como su familia, encarnada por un hermano freakie con novia a juego y una madre con la que Annie deberá volver a convivir cuando pierda su empleo y por tanto su independencia económica.

 

Límites

La verdad es que desde la primera secuencia, y atravesando el completo relato –merced, en parte, de la matizada composición dramática de la actriz principal-, el filme se caracteriza por un innegable acento amargo, a menudo situándose a pocos pasos del territorio dramático canónico, y en su (algo alargada, para mi gusto) progresión argumental se transmiten de forma severa y sagaz los conflictos y penurias a las que una mujer de esa edad y condición es sometida por mor de las convenciones y presiones culturales y sociales, estableciendo una bastante jugosa caja de resonancia sociológica precisamente a través del bosquejo de esa laberíntica lucha interior en ese ambiente tan hostil para el espíritu en el que se erige y escenifica la despedida de la soltería, que, despojado de su ornamenta, no deja de ser otra cosa que un cambio de ciclo vital (para quien se casa) y un recordatorio del mismo (para quien no). Se llega a intuir, aunque lamentablemente no llegue a aflorar del todo, la intencionalidad subversiva de los creadores del filme, la visión de la monstruosidad que puede llegar a anidar bajo la inmaculada superficie de los bodorrios y su recargado, mercantilista y vacuo envoltorio. Por desgracia, una película como La boda de mi mejor amiga, como el grueso de las firmadas por Apatow o sus colaboradores/protegidos, revela en su fórmula, de forma harto insistente, en deriva hacia lo cansino, la necesidad de intercalar a esa esencia narrativo-discursiva diversos gadgets cómicos, sea a través de personajes prototípicos (la cuñada de la novia) o situaciones de trenza hilarante o escatológica en los que, aparte de menoscabar –por su gratuidad o por su flaqueza- el empaque de la función, no deja de detectarse, ay, un cierto pudor, un cierto allanamiento a lo políticamente correcto, una suerte de alergia a la asunción definitiva de riesgos (de lo discursivo a lo comercial). De tal modo, son bastantes las aguas presuntamente revueltas que regresan a su cauce en el cierre de la función, las mismas que alarmas de insurrección a un sistema de valores y convivencia establecido que se apagan cuando los créditos finales desfilan ante nuestros ojos y escuchamos un hit de las Wilson Phillips o atendemos a la enésima broma ruda, inevitable epílogo-tipo, de la película.

 http://www.imdb.com/title/tt1478338/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20110511/REVIEWS/110519990/1001

http://carlosdev.wordpress.com/2011/05/20/bridesmaids/

http://movies.nytimes.com/2011/05/13/movies/bridesmaids-with-kristen-wiig-maya-rudolph-review.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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