ASALTO AL COCHE BLINDADO/TESTIGO ACCIDENTAL

Armored Car Robbery/The Narrow Margin

Director: Richard Fleischer

Guión: Earl Felton y Gerald Drayson Adams, según una historia de Robert Angus y Robert Leeds/ Earl Felton, según una historia de Martin Goldsmith y Jack Leonard

Fotografía: Guy Roe/ George E. Diskant

Intérpretes:  Charles McGraw, Adele Jergens, William Talman, Douglas Fowley/ Charles McGraw, Marie Windsor, Jacqueline White, Gordon Gebert, Queenie Leonard, David Clarke

EEUU. 1950/1952. 80/77 minutos

 

Fleischer Rising

 Filmadas respectivamente en 1950 y 1952, y las dos de duración que no alcanza los setenta y cinco minutos de metraje, Armored Car Robbery y The Narrow Margin son dos de las más destacadas obras de entre las que el por aquel entonces primerizo Richard Fleischer rubricó para la RKO Pictures. Desconocidas en España durante muchos años –en algunos manuales de cine negro escritos hasta hace un par de décadas ni siquiera se las nombraba, y lo mismo puede decirse incluso de estudios centrados en la figura de Fleischer–, la justa revalorarización del cine de serie B que en los últimos tiempos se ha llevado a cabo, y su edición en DVD hace unos años por parte de Manga Films, han puesto a estos dos títulos donde merecen, como dos exponentes muy sólidos, en algunos momentos brillantes, del cine policiaco –o cine negro en sentido amplio–, y, al mismo tiempo, dos obras que revelan el entonces incipiente talento de uno de los significados realizadores de la denominada generación de la violencia.

 Armored Car Robbery 2

Se trata de dos obras que, dejando de lado sus condicionantes industriales, son bien distintas. La primera de ellas, como su propio título indica, se trata de una heist movie, filme sobre los sucesos que acompañan a un robo a mano armada, una crónica criminal que recoge elementos del procedural, en un relato en el que no cuesta encontrar puntos de parentesco con la celebrada Atraco perfecto (The Killing, Stanley Kubrick, 1956), parentesco que el propio Kubrick admitía. The Narrow Margin, por su parte, es un filme que discurre casi íntegramente en un tren, que viaja con destino a Los Angeles, donde la viuda de un gángster debe prestar declaración en una causa penal, y nos narra los periplos de un agente de policía (Charles McGraw) por mantenerla a salvo de los persistentes intentos de miembros de la mafia por aniquilarla y librarse así de las pruebas de cargo que su declaración pueda aportar a aquel procedimiento judicial. Dos obras, pues, y como decía, distintas en su definición narrativa, pero atravesadas por un elemento bien llamativo, el careo constante entre las fuerzas del orden y quienes la infringen; un enfrentamiento que en el primer caso concede peso dramático tanto a unos como a otros, y en el segundo, si bien focalizado desde el prisma del policía y la mujer a la que debe defender (sobre cuya identidad propone un equívoco o ardid narrativo muy del gusto del thriller contemporáneo), ese careo es directo y muy físico, exprimido desde los resortes atmosféricos que cabe extraer de ese pequeño microcosmos en movimiento donde discurre la acción.

 

Lo primero que llama la atención de Atraco al furgón blindado es la cesión del punto de vista narrativo a Dave Purvis (William Talman), el meticuloso cerebro criminal que planea y co-ejecuta ese robo al furgón blindado que, inevitablemente, termina resultando imperfecto, en un tiroteo en el que pierden la vida un agente del orden y uno de sus tres acólitos. Purvis es un personaje frío, calculador y cruel sobre cuya bajeza el filme no elude el menor detalle, sin que ello sea impedimento para que, a la manera del cine de gángsters, el espectador se vea implicado en su periplo por escapar del siempre acuciante cerco al que es sometido por la policía. Bien apoyado por una fotografía muy contrastada en blanco y negro (firmada por Guy Roe), Fleischer agita los postulados narrativos según una atractiva concepción visual que dosifica la intriga con ingredientes de raigambre documentalista, tan ágil en su perfil de personajes, lugares y situaciones a través de detalles que el hábil libreto expone al reconocimiento del espectador como expeditivo y contundente en la traslación visual de los episodios de acción y violencia que van concatenándose en ese cerco policial que se va cerrando cada vez más en torno al vil protagonista de la función.

 

Si Armored Car Robbery es, en definitiva, el cruento relato de un viaje a ninguna parte, en The Narrow Margin, en cambio, la posibilidad de un destino constituye el eje vertebrador del relato, identificado igualmente, desde esa otra perspectiva, con el ejercicio de la justicia. Si en la película de 1950 Fleischer ya evidencia sus señas de carácter en las secuencias aisladas que jalonan el pursuit policiaco, en la más redonda y aún menos indudablemente clásica The Narrow Margin la propia naturaleza cinética del relato le ofrece al cineasta la posibilidad de exprimir a fondo esas señas. La percutante caligrafía de Fleischer eleva de forma soberbia la potencia expresiva del leit-motiv de la película, que asocia el peligro, la tensión, la intriga con la velocidad de ese tren en movimiento. La cámara se mueve constantemente entre angostos pasillos y habitaciones que sirven de microescenario para un desquiciante juego del gato y el ratón entre el duro detective encarnado por Charles McGraw y los diversos gángsters que tratan a toda costa de boicotear su misión. Un juego de constantes incertidumbres del que, como antes apuntábamos, nadie se libra, ni siquiera el espectador, y en el que la cámara parece disfrutar en pormenorizar constantemente la cohabitación escénica entre los dos bandos enfrentados, propiciando la sensación cada vez más latente, mascada, de enfrentamiento que acabará deduciéndose. Fleischer no sólo erige de un modo formidable semejante plataforma atmosférica, sino que en las secuencias climáticas nos ofrece soluciones visuales magistrales, como la planificación y montaje del enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre el policía y uno de los matones en el interior de uno de los cubículos del tren o ese filigranero recurso visual consistente en plantar la cámara en el exterior del tren para mostrar, al mismo tiempo, el interior de una dependencia y el reflejo en el cristal de la ventana del vehículo que sigue el avance del tren desde la carretera adyacente. Imaginación, plasticidad y elocuencia son tres epítetos que se armonizan de forma perfecta en el vibrante metraje de esta formidable película.

http://www.imdb.com/title/tt0042206/

http://wondersinthedark.wordpress.com/2011/02/17/the-narrow-margin/

http://www.imdb.com/title/tt0044954/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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