UN INVIERNO EN LA PLAYA

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Stuck in Love/Writers

Director: Josh Boone

Guión: Josh Boone

Música: Mike Mogis y Nate Walcott

Fotografía: Tim Orr

Intérpretes:  Gregg Kinnear, Nat Wolff, Lily Collins, Kristen Bell, Logan Lerman, Jennifer Connelly, Patrick Schwarzenegger

EEUU. 2012. 100 minutos

Lo más importante es lo de menos

 Stephen King es el escritor favorito de Rusty Borgens (Nat Wolff), el más joven de los cuatro miembros de la familia que protagoniza la película. En una escena que se pretende llamativa del filme, el mismísimo Stephen King conversa por teléfono con Rusty, felicitándole por un relato corto que ha escrito. Debo decir que la secuencia me arrancó una sonrisa, pero fue por motivos extracinematográficos. En mi juventud fui ávido lector de las novelas de King, y resulta que comparto con Rusty su frase favorita del imaginario del prolífico escritor. De hecho, él la cita como su frase favorita, yo me tengo que conformar con decir que se trata de la única frase, o más bien breve pasaje, que recuerdo o puedo reproducir de memoria del autor de Carrie. Pertenece al arranque de El Cuerpo, la novella que conoció una inspirada adaptación de Rob Reiner en 1987, Cuenta conmigo (Stand By Me). En el filme sólo se menciona el inicio del pasaje: “Las cosas más importantes son las más difíciles de contar”. Esas cosas importantes, en el relato de King, son los sentimientos asociados con la pronta adolescencia, en especial la devoción por la amistad. La lástima es que la película no cite cómo continúa y completa su sentido: “Son cosas de las que a menudo nos avergonzamos, porque las palabras las degradan”. La primera frase es un mero enunciado; la segunda, en cambio, introduce la fibra poética, que es la que sostiene esa nostalgia que inunda la hermosa historia, nunca he terminado de saber si en parte autobiográfica, del escritor. Con Un verano en la playa, puesta de largo cinematográfica de Josh Boone sucede algo parecido que con esta omisión en la cita: se trata de una película que va enunciando cosas importantes, pero basta con eso, el enunciado; no porque las palabras cinematográficas pudieran degradarlas, sino porque Boone ni siquiera intenta ir más allá del enunciado.

Stuck in Love, a.k.a Writers, nos propone un relato centrado en una familia de escritores. Es escritor el padre, William Borgens (Gregg Kinnear), quien, haciendo bueno un concurrido tópico de los filmes en los que aparecen escritores, vive de las rentas y prestigio de una novela que publicó tiempo atrás, pero al que ahora le falta la ansiada inspiración, por lo que está, como se suele decir, en crisis. Es escritora la hija mayor, Samantha (Lily Collins), una universitaria con miedo al compromiso. Y también lo es el joven Rusty, que está perdidamente enamorado de una niña mona de su instituto, Kate (Liana Liberato). El cuarto miembro de la familia no escribe: Erica (Jennifer Conelly) se divorció de su marido hace tres años, y ahora vive con un chico joven y atlético, acosada suave pero poco sutilmente por William, quien cree que algún día regresará con él, y estigmatizada por la nula relación que mantiene con Samantha, quien no le ha perdonado que abandonara a su padre y marido de Erica. El filme se desarrolla a lo largo de un año, en el compás entre dos Días de Acción de Gracias, y relata algunos de esos avatares, sentimentales y familiares, de los miembros de la familia Borgens. Sé que partiendo de semejante material dramático urdir una buena comedia es difícil, casi imposible, hoy en día, así que esa oportunidad perdida se le puede perdonar a Writers. Pero no, una vez descartada esa opción, ofrecer un mínimo de introspección dramática seria, alguna secuencia que no estuviera sacada del manido catálogo o cogida con calzador (¿enumero unas cuantas? Entre las primeras, la amante de ocasión de William ayudándole a escoger la ropa con la que acudir a una cita, y el devenir de la misma relatado en breves imágenes encadenadas por una cancioncilla al uso del llamado cine indie; entre las segundas, el encuentro ocasional entre William y Erica en unos almacenes; la conversación entre el padre y Samantha en la playa en la que se revela un gran secreto; la expedición nocturna, y familiar, a la búsqueda de la novia de Rusty; y, por supuesto, el cierre de la función).

 

Hasta aquí ha podido dar la sensación que pretendía ser cruel con los resultados cinematográficos de la obra. No es así. Constato, simplemente, que Boone, su responsable en tareas de escritura de guión y dirección, demuestra tener las justas aptitudes en la primera faceta y nulas en la segunda. O quizá pone las unas y las otras al servicio de un producto que es deliberadamente descafeinado, inofensivo, pero que, cierto, se deja ver, es entretenido, sirve para pasar el rato y ser olvidado aún más fácilmente. Boone demuestra cierta solvencia en la manufactura de los diálogos, que son los que a la postre sostienen la credibilidad de la obra en su primera mitad, a falta de la menor idea interesante de puesta en escena. En la segunda, no basta con eso. Los conflictos están todos en liza, y deben ser explorados. En su lugar, Boone se limita a ir acomodando las piezas en un deslizar narrativo que lleva a la nada, por lo demás siguiendo una senda convencional hasta lo incongruente. Así que, cuando uno abandona la platea del cine mientras desfilan los créditos finales, se da cuenta de que esta película es, en realidad, un producto comercial mesurado, puesto al servicio de actores que pretenden conservar un caché de prestigio que se les escapa de las manos y, al mismo tiempo, de jóvenes y agradables rostros que deben ser continuamente bautizados en el establishment. “El tema” es interesante, se supone que dirán los espectadores que abandonen la opción de la pirotecnia fantástica para ir a ver esta película de-seres-de-carne-y-hueso. Pero cuidado con introducir hondura psicológica o intencionalidad seria alguna, no sea caso que se diluya el interés del envoltorio. Qué quieren que les diga. El cine llamado alternativo que se cuece en los EEUU está ya demasiado, y desde hace demasiado tiempo, plagado de obras de este corte como para que me sorprenda. Qué se le va a hacer. Hay cosas peores. Por ejemplo, el despropósito de inventar un título en castellano que no tiene sentido alguno basándose en que hay una playa en el poster oficial de la película.

http://www.imdb.com/title/tt2205697/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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