SOLO DIOS PERDONA

movies-only-god-forgives-poster

Only God Forgives

Director: Nicolas Winding Refn

Guión: Nicolas Winding Refn

 Música: Cliff Martinez

Fotografía: Larry Smith

Intérpretes:  Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm,

Gordon Brown, Yayaying Rhatha Phongam, Tom Burke

Dinamarca. Francia. Tailandia. EEUU. 2013. 126 minutos

Redención y castigo

 Me parecen más desproporcionados los sablazos que crítica viene repartiendo indiscriminadamente a esta Only God Forgives que las alabanzas a veces desmesuradas que el anterior título del director danés Nicolas Winding Refn, Drive, despertó durante esta misma estación pero de un año atrás. De hecho, es una obra del mismo realizador y se nota. La película comparte con el citado título asimismo protagonizado por (un asimismo, aunque menos, hierático) Ryan Gosling, pero también con la trilogía Pusher (1996, 2004, 2005), Fear X (2003) o Bronson (2008), la afiliación macrotemática o genérica al universo neo-noir, la obsesión por la violencia de trazo hiperrealista, la elucubración dramática más bien críptica y los asideros alegóricos de fondo. Empero, especialmente estos dos últimos elementos comparecen de forma más acentuada, cabría decir ávida, en el filme que nos ocupa, algo asimismo relacionado con la marcada deriva abstracta de su envolvente atmósfera.

 OnlyGodForgivesGoslingFightbig5993

Haciéndole justicia a su rimbombante título, Sólo Dios perdona se erige en una fábula en toda regla que se sirve de un escenario exótico y tenebroso (el submundo del hampa en Bangkok) para reproducir motivos del Antiguo Testamento en clave negra y posmoderna. Vertebrando el relato en un muy estilizado caparazón visual que atavía lo lírico y nihilista (y que algunos podrán considerar epatante), el filme nos presenta los espinosos quebraderos de espíritu de un individuo, Julian (Gosling), que se erige una suerte de Abel en un lugar indudablemente apeado del paraíso, y que sufre de forma mediata la violencia cainita. La maldad está enquistada en su familia, representada por su hermano mayor, Billy (Tom Burke) y después por la madre de ambos, Crystal (Kristin Scott-Thomas), quien recoge el testigo de una espiral de violencia a la que Julian, por sentido de la ética, había tratado de detener. El yugo familiar, y su complejo de Edipo, resultan una carga demasiado pesada para él, y sus dudas y sufrimiento son el precio que debe pagar para redimirse. Redención que sólo es posible merced de un personaje que contrapesa ese cauce de maldad, el policía, juez y justiciero que encarna Vithaya Pansringarm, quien en ese entorno enajenado sabe mostrarse implacable en aplicación de la Ley del Talión (recurriendo cual ángel vengador a la daga que guarda a sus espaldas, aunque también le veamos torturar con objetos punzantes a uno de los secuaces de Crystal), pero también comprensivo y clemente con aquéllos que considera víctimas antes que verdugos o a quienes considera capaces de redimirse, a quienes marca con sangre (de hecho mutila) para recordar el precio en términos de dolor físico del purgatorio.

 ONLY-GOD-FORGIVES-5

En su baraja de conceptos y axiomas luteranos –el pecado, la confesión, el castigo, el perdón, la misericordia, …–, las muy estilizadas y suntuosas imágenes de Only God Forgives quieren eregirse en una ilustración indómita de la lucha de un hombre contra sus demonios, y por ello están a menudo revestidas de un sentido litúrgico, a tono con el cariz contemplativo –pues la violencia, salvaje, funciona como corolario de la acción, nunca como su acicate– con el que el cineasta va diseccionando este relato abismal en el que la presencia de lo maligno anida en un trabajo escenográfico que apuesta de forma obvia, pero efectiva, por una simbología de lo tétrico (esa luminiscencia roja que empapa a Julian en el interior del lugar de lucha que le sirve de guarida; el trabajo con la caracterización de Scott-Thomas y los estudiados planos que recuadran el personaje contra el horizonte…) que está llamada a convivir, y en lo sustantivo confrontarse, con texturas atmosféricas en los que Winding Refn construye trazos de fuga onírica utilizando asimismo símbolos –a menudo, la mera presencia de la bella partenaire de Julian– y composiciones visuales marcadas por la disolución del espacio escénico (las secuencias que muestran ensoñaciones del protagonista). El resultado visual se halla, en un cómputo de lo global, mucho más cerca de la exquisitez que de esa extravagancia que algunos le cuelgan alegremente al cineasta sin darse cuenta de que, si algo resulta evidente, es que Winding Refn tiene las ideas muy claras, como así lo atestigua la naturaleza perfectamente cohesionada y absorbente de las imágenes que danzan ante nuestros ojos constante los noventa minutos del metraje de la película.

http://www.imdb.com/title/tt1602613/?ref_=fn_al_tt_1

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s