NOE

MV5BMTcyNzk4Nzg4N15BMl5BanBnXkFtZTgwMTkxMDI2MDE

Noah

Dirección: Darren Aronofsky

Guión: Darren Aronofsky y Ari Handel

Intérpretes: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Anthony Hopkins, Ray Winstone, Logan Lerman, Douglas Booth, Marton Csokas, Nick Nolte, Mark Margolis, Leo McHugh Carroll, Kevin Durand, Madison Davenport, Dakota Goyo, Gavin Casalegno, Nolan Gross, Skylar Burke

Música: Clint Mansell

Fotografía: Matthew Libatique

EEUU. 2014. 135 minutos

Dioses y hombres

Aunque he leído en un foro atento a tales cuestiones que Noe recoge más elementos de la tradición judía que de la cristiana a la hora de poner en solfa cinematográfica la historia por todos conocida del hombre que fue llamado por Dios a construir un arca con la que capear el diluvio universal y así iniciar un segundo y purificado comienzo, esos datos me parecen poco relevantes. Sí es cierto que Darren Aronofsky, judío ateo, declaró su intención de “no molestar a nadie” con la película, cosa que creo que logra –porque lo dicen las imágenes y también el silencio de ciertos lobbies que en ocasiones levantan la mano acusadora buscando el descrédito por razones ideológicas o religiosas–, de lo que cabe alegrarse, porque las polémicas, aunque ayudan a vender las películas, siempre distorsionan las percepciones y los juicios. Lo que se me aparece fuera de toda duda es que Aronofsky y su fiel aliado (coproductor de sus cuatro últimas películas y co-guionista con el propio Aronofsky en La fuente de la vida (2006) y esta Noah) Ari Handel han focalizado la lectura del mito/acontecimiento bíblico en determinados aspectos que les resultaban de interés, por lo que la definición de entrada de lo que es o da de sí esta película es, aunque quizá sorprenda a algunos, que se trata de una obra donde se aprecia una determinada personalidad y, más que eso, la honestidad de railar esa personalidad, esas intenciones por encima de los considerandos industriales.

 Noah-2014-Movie-DM

Digo que puede sorprender mi argumento, y es que en efecto un relato de poros tan evidentemente mesiánicos como éste se presta, a priori, a poner en solfa diversas convenciones del cine mainstream más espectacular. Pero una de las cosas que más seducen de Noah es precisamente que, siendo efectivamente una película cara (130 millones de dólares de presupuesto) y, sí, espectacular, se pliega poco a esas convenciones, dando de hecho la espalda a diversos de los lugares comunes o tipologías de personajes y conflictos que resulta dable esperar del actual cine de Hollywood. Me explico. Si cabía esperar un relato que mixturara elementos del peplum con, especialmente, convenciones del cine apocalíptico, no hallamos aquí ni lo uno ni apenas lo otro; el universo que nos presenta Aronofsky en imágenes es una lectura telúrica de espacios eminentemente míticos, del mismo modo que efectúa una visualización mítica, fantastique, de los pasajes específicos del Génesis que ilustra, así como de personajes fabulosos como los Vigilantes, esos gigantes de piedra que auxilian a Noé en su misión y que así sellan su propia paz entre lo Divino y lo Humano. Hay un magnífico trabajo de balance entre la escenografía digital y la caracterización de los personajes para vestir de suntuosidad los diversos presupuestos del relato, pero lo espectacular tiene siempre la coartada de lo dramático, y lo que en cambio Noé se niega a ofrecer son imágenes despampanantes del diluvio universal, sencilla y pertinentemente ilustrado, pero menos enfatizado que la crónica, a veces onírica, de la causalidad divina –pienso, por ejemplo, en el pasaje en el que Noé acude a la aldea improvisada de los hombres y descubre que su realidad, el mundo, arde en las llamas del infierno, algo que las imágenes evocan durante un instante sobrecogedor-. A tono con lo anterior, seamos francos, si Noé fuera una película que se plegara a las convenciones de Hollywood, tendríamos en Noé algo parecido a un superhombre en pugna contra los elementos (humanos, por supuesto) para dar cauce a la voluntad de Dios, y no en cambio el personaje a menudo petrificado por sus visiones y angustias que viste este relato. Y a tono con lo anterior, el proceso de la construcción del Arca y el acaecimiento del diluvio universal se relatarían haciendo buenos los tópoi de las intrigas aventureras, algo que aquí se omite en buena medida partiendo de idéntica consideración que la citada sobre la naturaleza del personaje principal, menos proactivo –no personifica la voluntad divina, sino que, en parte, le viene dada, y en parte, como analizaremos en el próximo párrafo, no es capaz de aprehenderla del todo– y mucho más complejo y hermético de lo que las definiciones al uso de lo heroico aconsejan.

 Noah-2014-Movie-Image-2

Y es que en definitiva, lo que tenemos aquí es un relato que, a pesar de su lustrosa visualización de unos tiempos arcaicos y arcanos y unos sucesos mesmerizantes (la llegada de las aves, de los reptantes y de los mamíferos al arca; el advenimiento del diluvio que culmina con ese reingreso de los vigilantes o ángeles caídos al cielo), se centra en lo introspectivo y le saca punta a un argumento que gira en torno a una duda, un interrogante, que contiene bajo lo enigmático y lo temible nada menos que la revelación del misterio de la Fe. ¿De qué estoy hablando? De que Noé (Russell Crowe) es, en lugar de ese héroe de una pieza, ante todo un personaje atormentado por la propia y radical naturaleza de la misión que lleva a cabo: aunque es un hombre de fe y convicciones profundas, en el seno de su familia (y creo que aquí se produce la disensión con el texto bíblico) se fraguan diversos conflictos que no hacen otra cosa que ejemplificar la naturaleza de esas dudas; básicamente, podemos decirlo, Noé considera que Dios ha perdido la fe en el género humano, y que sólo las bestias deben salvarse, pero aceptar eso supone por ende condenar el destino de su propia familia, y esa pugna obsesiva es la que ocupa la centralidad de los conflictos dramáticos, ello enfatizado merced de la presencia de un personaje ajeno a la familia, un rey, Tubal-Cain (encarnado por otro actor de carácter, Ray Winstone), quien se rebela contra Dios y aboga por obedecer los patrones del voluntarismo, personificando así no sólo o simplemente al villano de la función, sino el contrapeso radical a la visión, de hecho igualmente radical –por mucho que esté legitimada por la bondad y el espíritu de sacrificio– del protagonista. De forma para mí bien alambicada en el guión, serán los diversos miembros de la familia de Noé, empezando por su esposa Naameh (Jennifer Conelly) y continuando por su hijo Ham (Logan Lerman) y su hija adoptiva Ila (Emma Watson) –por cierto, los tres espléndidos en sus roles, al igual que los antecitados y que Anthony Hopkins, quien da vida al abuelo de Noé, Matusalén– quienes logren equilibrar la balanza entre esas percepciones opuestas que, y de ahí que hablemos de un relato más denso de lo esperable, que no representan la mirada de la deidad frente al escepticismo humano, sino dos miradas humanas atribuladas por sus propias obsesiones (por mucho, insisto, que esas obsesiones tengan raíces tan distintas como la propia naturaleza de las mismas).

 Noah-Movie-Russell-Crowe-Ray-Winstone

Para edificar todos esos conflictos, Aronofsky estructura el relato en cuatro grandes movimientos, más un prólogo y otro interludio en los que nos ofrece una, especialmente la segunda, apabullante glosa cinematográfica del libro del Génesis. Los propios excesos del planteamiento, o más bien del mito del que trae causa el relato, hacen ineludible la presencia de elementos que resultan presa fácil para el espectador o crítico despiadado. Pero lo único cierto es que Aronofsky parece, conforme avanza el metraje, ser bien capaz de moverse con soltura, clarividencia visual y equilibrio en ese paisaje narrativo por definición frágil. Y, así, es capaz de integrar en lo externo (la historia por todos conocida) lo interno y psicológico o espiritual a través de esa estructura bien trabajada que llama la atención por detenerse, más que en la tormenta o desencadenante sobrenatural que lleva al segundo origen –que era lo esperable–, en, primero, una pausada presentación del universo que se pone en la mira radiográfica y alusiva y, después, las inquietantes tribulaciones entre personajes que tienen lugar cuando el arca ya se halla navegando: en ningún momento, insisto, tememos por el éxito de esa empresa, porque esté arreciando la tormenta o un tsunami amenace embestir la embarcación de madera, y en cambio la auténtica tormenta que tiene lugar ante el espectador es la que tiene que ver con los puntos de vista opuestos y prestos al enfrentamiento entre los moradores humanos del arca. Incluso en la amenaza de lo epatante Aronofsky sabe arrancar imágenes poderosas –el vertiginoso movimiento de cámara descendiente que correspondería al seguimiento imposible de la trayectoria de la primera gota de agua, que caerá de los cielos al interior del arca para depositarse en el rostro de Noé–, pero su incontestable fuste como narrador visual queda más patente en otras imágenes que contienen la quintaesencia de los conflictos desbordantes de los que nos habla la película; por ejemplo esa coda visual consistente en mostrar la figura de Russell Crowe encuadrado en la entrada superior del arca, coda visual que cruza dos puntos de vista, desde el interior de la nave (su figura recortada contra el pedazo cuadrado de cielo) y desde el exterior de la misma (donde el grueso de la imagen nos muestra la embarcación de madera pero el personaje encuadra la entrada cuadrada oscurecida): la cámara mira desde dentro (la mirada de su familia, o lo humano) o desde fuera (la mirada divina) al personaje en la encrucijada de actuar como nexo entre ambos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s