LA CHICA DEL TREN

La fille du RER

Director: André Téchiné

Guión: André Téchiné, Odile Barski y Jean-Marie Besset,

según una obra del primero.

Intérpretes: Émilie Dequenne, Michel Blanc, Catherine Deneuve, Mathieu Demy, Ronit Elkabetz, Nicolas Duvauchelle, Jérémie Quaegebeur

Música: Philippe Sarde

Fotografía: Julien Hirsch   

  Montaje: Martine Giordano

Francia. 2008. 101 minutos

 

Relaciones humanas

André Téchiné siempre ha mostrado en sus obras mucho interés por las relaciones humanas, puestas a examen –no a crítica– con meticulosidad erigida en imágenes que siempre trascienden lo que acompañan las palabras, con un estilo a la vez nada estridente, y que prioriza la confrontación psicológica sutil a la explosión sentimental o la distancia irónica. Recorre, creo, el camino más largo en el abordaje de las circunstancias que atañen a sus personajes, su entorno, sus decisiones o la carencia de las mismas. La fille du RER –obra que parte de un suceso acaecido hará unos años en París, y que tuvo mucha resonancia mediática, incluso extramuros de Francia: una chica fingió haber sido agredida por un grupo de jóvenes antisemitas, lo que caldeó discursos políticos hasta que la joven confesó que se lo había inventado todo– es una prueba más, tanto más contundente por los condicionantes de ese material de partida, de la personalidad insobornable del realizador de Los juncos salvajes, quien asume todo ese sustrato de alto voltaje periodístico y lo implementa en un relato que desprecia las fachadas y prioriza de un modo absoluto el retrato vivo y complejo de los personajes (no sólo Jeanne, la chica protagonista), construido con tanta convicción como alergia a la cuadrícula o las exégesis forzadas. Como decía, el camino más largo, que aquí deja más margen a lo intuitivo precisamente aprovechándose del hecho que la superficie de lo narrado es bien conocida por el público, de tal modo que se le puede exigir más a ese público, más que la anécdota o el docudrama, más que la cortedad de miras implícita en el sensacionalismo o el abonamiento de una sola tesis. Quizá porque –y ahí radica lo que fascina a Téchiné–, la vida de las personas, y de ellas la historia que los mass-media y resto de poderes van construyendo, distan mucho de poder ser reducidas a una sola verdad.

 

         Jeanne, Louise, Franck, Samuel y su familia

De un modo coherente con lo anterior, Téchiné abomina los juicios morales, lo que explica el absoluto mimo con el que su cámara retrata al personaje de la protagonista, Jeanne (una matizada Émilie Dequenne, joven actriz belga conocida por el público desde que debutara siendo adolescente y lograra el premio interpretativo en Cannes con Rosetta, de los hermanos Dardenne, en 1999), ya desde los primeros compases en los que captura su belleza en luminosos planos cerrados de su rostro o mostrando su silueta avanzando por el paisaje suburbial de París con sus patines –con el subrayado de la música que ella misma escucha en su iPad–, para después, en los pasajes centrales, cimentar el retrato de su fragilidad (especialmente en las secuencias compartidas con su novio), acumulando una poderosa carga de emotividad que desagua en el respeto que esa misma cámara, siempre cercana, revela por ella y sus sentimientos cuando las acontecimientos se precipitan cerca del desenlace (en su contra, pues debe responder por su mentira). La película se estructura en dos bloques rotulados como “circunstancias”, primero, y “consecuencias”, después, lo que sin duda revela las intenciones analíticas del realizador. Esas circunstancias y esas consecuencias, empero, aunque giren en torno de la decisión de Jeanne de mentirle a todo el mundo al respecto de lna agresión, no se perfilan de un modo cerrado a partir de su contexto vital, sino que la mirada de Téchiné, sin dejar de ser particular, se abre a más personajes, conformados por dos bloques que en parte van a converger en el desenlace, uno el que Jeanne conforma con Louise, su madre (Catherine Deneuve, actriz-fetiche de Téchiné y que se suma a la nómina de magníficas interpretaciones de la película) y Franck, su novio, y el otro, que merece una trama paralela, la familia del abogado judío Samuel Bleistein, antiguo amigo de la madre de Jeanne, personaje magníficamente escrito –y encarnado de un modo no menos convincente por Michel Blanc– merced del cual se alambica el difícil y muy logrado equilibrio que la película refiere entre los motivos psicológicos y el caldo sociológico.

 

         Sentimientos puestos en perspectiva

Si digo que Téchiné no busca, ni por tanto ofrece, recetas fáciles, es porque lo que más le interesa es escrutar el modo en que sus personajes, todos ellos, interactúan ante el espectador y dejan patente su condición falible, que nada tiene que ver con su solvencia o carestía moral. Los personajes a los que nos acercamos (y nos acercamos mucho a ellos) pueden sentirse heridos en sus sentimientos, azotados por fantasmas del pasado, enamorarse perdidamente, estar desorientados, superados por las circunstancias o incluso actuar de forma neurótica, pero ello no les convierte en mejores ni peores, sino en seres de carne y hueso y alma. Por eso, en correspondencia con el hecho de que indudablemente La chica del tren es una película de personajes más que de trama (algo que ya se infería de todo lo apuntado), el filme funda su interés, su generoso caudal de atracción cinematográfica, en la puesta en escena y la economía expresiva de Téchiné, un realizador de sobrado talento para sugestionar al espectador, algo patente en diversas secuencias que, climáticas o no, nos ofrecen una excelente perspectiva de sentimientos; secuencias, cito sólo algunas, como la que refiere los primeros escarceos sexuales entre Jeanne y Franck por internet y vía webcam; el plano en el que Samuel, tras despedir a la joven que ha ido a suplicarle trabajo, sale al balcón y la observa marchar; aquélla otra en la que Louise no se atreve a acercarse a Samuel ello y a pesar de haber acudido a la cita; o el hermoso instante en el que Jeanne, escondida en la cabaña del nieto de Samuel, le confiesa al jovencito la verdad.

 

         La Historia en cada individuo

Así, si es que existe una tesis en la que derive el relato que Téchiné nos propone en la película, allende la censura de los booms mediáticos siempre interesados, es que la Historia se construye desde dos parcelas que cohabitan pero a menudo no corren en paralelo. Una, la que nos narran los manuales y los periódicos, la abstracción en el análisis de la política y el juicio sobre el funcionamiento de la sociedad. Otro, el comportamiento y la interacción humana, cuyas propias normas y complejos tejidos nunca serán susceptibles de ser encapsulados en una reseña periodística, ni probablemente merecen una atención general precisamente por su naturaleza particular. Lo segundo se impone netamente a lo primero en  La chica del tren, en el bienentendido de que si en realidad existe una Historia, es la que construyen las pequeñas historias, las personas con sus actos, expresiones de fortaleza o miseria, valor o dolor, como resultas de esa vida que todos llevamos a cuestas y que tiene infinitos meandros. Por eso prefiero ver películas (al menos películas como ésta) que leer periódicos. Es más difícil probablemente llegar a cuadrar una idea del funcionamiento del mundo. Es el camino más largo. Pero merece la pena recorrerlo, ni que sea para fomentar un espíritu crítico constructivo. Y si no alcanzamos una solución a la Historia, nos quedaremos con la resolución de las pequeñas historias. Aquí, ni un plano o comentario a las airadas reacciones mediáticas al oprobio de haber public(it)ado una mentira; unos cuantos a las catarsis personales que han tenido lugar –la despedida entre Samuel y Louise en la estación de tren, la postal que Jeanne lee del nieto de Samuel–, y uno, el último, que nos habla de redención: de nuevo Jeanne avanzando sobre sus patines, de nuevo luz, de nuevo belleza, de nuevo música. Y sus pasos avanzando en otra dirección, que es la posibilidad de, después de todo lo sufrido, buscar un nuevo camino.

http://www.imdb.com/title/tt1183672/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20100421/REVIEWS/100429989/1023

http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/2010/03/19/MVOE1CG30E.DTL

http://chicago.metromix.com/movies/movie_review/the-girl-on-the/1719241/content

http://desertentertainer.com/articles/2010/02/25/entertainment/movie_review/doc4b86a9b24bd99178376436.txt

http://www.slantmagazine.com/house/2010/06/a-movie-a-day-day-30-the-girl-on-the-train/

http://www.mulderville.net/index.php?p=11&ID=2295&IDfiche=2295&Contenu=2295

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