REALITY BITES (BOCADOS DE REALIDAD)

Reality bites

Director: Ben Stiller

Guión: Helen Childress.

Intérpretes: Winona Ryder, Ethan Hawke, Janeane Garofalo, Steve Zahn, Ben Stiller, Swoosie Kurtz, Harry O’Reilly, Susan Norfleet.

Fotografía: Emanuel Lubezki

Montaje: Lisa Zeno Churgin y John Spence

 EEUU. 1994. 100 minutos.

 

La  generación X

A principios de los noventa se puso en boga la denominación de la generación x para referirse a la hornada de actores emergentes en el panorama cinematográfico, una generación imbuida en cierto sentido por los valores de apatía y cierto desencanto que se dio a conocer en Seattle con el movimiento grunge musical, y que podría decirse que se oponía a los estigmas de su generación homóloga de la década anterior, los brat-pack que habían salido de filmes como Outsiders o St Elmo’s fire. Al parecer, la promoción de los primeros noventa no quería tener nada que ver con Cruises, Swyazes y Lowes, aunque el tiempo todo lo pone en su lugar y toda esta serie de apreciaciones sociológicas o historiográficas se diluyeron en multitud de panoramas mucho más complejos y difícilmente generalizables.

 

Tardo-adolescentes en la encruzijada

Pero cuando en las revistas se hablaba a menudo de la generación X, el filme que nos ocupa se encargó de señorear el presunto movimiento, en su afán de efectuar un retrato casi costumbrista de cuatro jóvenes en la encrucijada de su vida que sucede a la finalización de la carrera universitaria. Y el guión de esta Reality bites es interesante, por cuanto efectúa un atractivo juego entre continente y contenido utilizando las aspiraciones –éstas sí, estrictamente- sociológicas cámara en mano de Lelaila, una de las protagonistas de la cinta (Winona Ryder), para ponernos en conocimiento de esas aspiraciones y frustraciones de aquellos tardo-adolescentes y sus coyunturas-tipo en los terrenos emocional y profesional. Así que en Reality bites, Lelaila comparte piso y/o historia con Troy, un individuo desencantado, amante de la lectura y de la música, y que rehúsa enfrentarse al porvenir en los términos económicos que el sistema tiene asimilados (Ethan Hawke, que no caprichosamente encarna al personaje más grunge –o más x- del filme, pues la propia trayectoria del actor, músico y escritor le avala, ya años vista, como el miembro más preciso de aquella hornada de actores), con una chica que se está labrando una carrera en unos grandes almacenes de ropa y que teme estar infectada por el virus del Sida, con un homosexual del que sólo conocemos sus problemas para afrontar la realidad de su tendencia sexual con sus progenitores, y con Michael, un yuppie de sentimientos tan afables como superficiales, que tiene un cargo de responsabilidad en una cadena televisiva que sigue la estela estética de la MTV (personaje incorporado por un Ben Stiller mucho más comedido de lo que le conocemos ahora, y que –agárrense- fue el encargado de dirigir la película).

 

Luces y sombras

Este mosaico se sirve con frescura, mediante una sucesión de cortas secuencias que recurren a lugares comunes para ir mostrando los quebraderos de cabeza y de corazón de los protagonistas, alternando a menudo la narración convencional con diversos retazos de las filmaciones efectuadas por Lelaila, que sirven para dotar de sentido discursivo a la narración. Hay buenos diálogos y correctas interpretaciones, y un afán rompedor que deja su impronta sobretodo en el tratamiento del establishment televisivo (mediante la grotesca descripción del programa del que Lelaila es despedida y sobretodo por mor de la que probablemente sea la mejor escena de la película: el montaje alterado del filme de Lelaila que efectúan en la cadena televisiva de Michael, al querer adaptar los postulados de la narradora a los parámetros estilísticos videocliperos y sensacionalistas de la televisión –más de diez años después, duele decir que esa estética de la esquizofrenia, tan aceradamente criticada en el filme, se ha impuesto definitivamente sobre el sentido común-). Sin embargo, no todo son parabienes: la puesta en escena de Stiller es voluntariosa pero no pasa de funcional, la servidumbre a una banda sonora plagada de hits que vendan muchos cedés de la película –y por tanto la sucesión de escenas con pequeños fragmentos de aquellas canciones, vengan al caso o no- casa bien poco con las aspiraciones más bien ácratas que la cinta promueve, y otro tipo de servidumbre, esta de tipo argumental (la que tiene que ver con el tratamiento de la relación amorosa de Lelaila con Troy), está a punto de dar al garete con el invento, por lo que tiene de auténtico cliché -¿insuperable?-, previsible y facilón.

 http://www.imdb.com/title/tt0110950/

http://en.wikipedia.org/wiki/Reality_Bites

http://www.realitybitesdvd.com/

http://www.rottentomatoes.com/m/reality_bites/

http://www.reelviews.net/movies/r/reality_bites.html

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/19940218/REVIEWS/402180303/1023

http://www.filmcritic.com/misc/emporium.nsf/reviews/Reality-Bites

Todas las imágenes pertenecen a sus autores 

TROPIC THUNDER

 

 

Tropic Thunder

Director: Ben Stiller.

Guión: Ben Stiller, Justin Theroux y Ethan Coen.

Intérpretes: Ben Stiller, Robert Downey jr, Jack Black, Matthew McConaughey, Tom Cruise, Brandon T. Jackson, Nick Nolte.

Música: Theodore Shapiro.

Fotografía: John Toll

EEUU. 2008. 102 minutos.

 

        Comedia de Ben Stiller

 

Aunque mucho más prolífico ante las cámaras que tras ellas, Ben Stiller se ha acabado edificando una merecida reputación en el seno de la comedia americana actual. Tras los aspavientos indies y grunges de Reality Bites (opera prima del actor/guionista/realizador y que hoy produce cierta perplejidad en el paisaje de su filmografía) y pareja a su evolución como actor, Stiller llevó sus intereses al terreno de la sátira hilarante y más salvaje de entornos que al cineasta le resultan bien cercanos. Si en Zoolander se cebaba a gusto con el mundo de la moda, en esta Tropic Thunder la parodia se cierne sobre los representantes del mundo del cine –actores, directores, productores,…- y ello a través de un cauce bastante políticamente incorrecto (al menos, del modo como está planteado), como es la sátira bélica.

 

       

        Action-heroes

 

Porque, hablando en serio, produce cierto shock fijarse en los objetos de burla de la película, al menos en su primera apariencia. Fíjese sino en la primera aparición del propio Stiller en el filme, imitando con cruel saña el final trágico de Elías (Willem Dafoe) en una película en principio tan poco dada al remedo cómico como es Platoon. Como no podía ser de otro modo, Apocalypse Now también se merece su cuota de parodia bizarra, aunque la hiperbólica caricatura de la película acabe desplegando sus garras sobretodo hacia/¿contra? las cintas bélicas que llevan action-heroes incorporados, Boinas Verdes, Rambos y tantos de sus hijos que han saturado mercados cinematográficos, televisivos y videográficos estadounidenses.

 

       

        Afilar la burla

 

La fórmula de Stiller hereda sólo en parte el gusto por el gag puro y dislatado que hizo célebre la factoría Zucker-Abrahams-Zucker. Y digo sólo en parte porque esos gadgets se integran en una trama con empaque, o dicho de otro modo, a costa de broma salvaje tras otra, se apuntala un discurso inteligente y bien cohesionado, que afila la burla y la hace trascender de lo meramente anecdótico. Tanto se afila que los propios actores se prestan al juego desopilante (en ese sentido el propio Stiller, Jack Black, Nick Nolte y sobretodo Robert Downey jr y Tom Cruise asumen roles especialmente jugosos). Porque, como he dicho, las cintas bélicas son objeto de parodia en Tropic Thunder, pero es una parodia que vehicula otra más importante, que tiene que ver con Hollywood, con el juego de egos de los actores famosos, con los reprobables métodos y la falta de escrúpulos de productores, con la impericia y la impostación como moneda de cambio del tráfico mercantil en el seno de la industria, y, en fin (o, al fin), de la inanidad moral que sostiene todo el glamouroso sistema.

 

       

        Artificio

 

Es por ello que la trama de Tropic Thunder se afilia de entrada al subgénero de cine-dentro-del-cine (con un referente cercano, el de la muy diversa pero igualmente corrosiva Tristram Shandy, referente que nos viene a la memoria merced de la aparición de Steve Coogan como realizador british enloqueciendo en la jungla hollywoodiense), y lenta pero progresivamente va edificando una trama de artificio tan jocoso como ampuloso, que revela la mejor baza de Stiller: tomarse tan en serio la broma, dotar de gravedad a la hipérbole, para diseccionar así con la mayor pericia y encono los burdos clichés que sostienen el objeto de burla. Descripciones como la del personaje encarnado por Downey jr, chistes como todos los referidos a los Oscars, situaciones tan delirantes como las representaciones de Simply Jack que Stiller efectúa en el campo en el que se halla recluido, resultan de todo punto impagables. Eso y ver a Tom Cruise meneando su transfigurado esqueleto en el último jalón de la película.

http://www.imdb.com/title/tt0942385/

http://www.laoffoffcritica.com/criticas/critica_tropicthunder.html

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.